En medio del comedor, con las manos en la cabeza, tirando de la gorra cuadrada para sacármela de encima.
- NO... NOOOOOOOOO.... NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!! - Repetía a los gritos.
- Qué pasa, hijo? Te sentís mal? – me preguntó mi viejo.
Mi familia me miraba con los ojos casi desorbitados.
Era muy temprano por la mañana, y yo me estaba comportando como un desquiciado.
“Está bien” – pensé - “Puede que esa no sea mi verdadera familia. Pero aún así se ven y actúan como ellos. De momento tengo que mantenerme calmado.”
Cerré los ojos.
Respiré profundo.
- No pasa nada, papá… - dije con el rostro calmado. – Sólo que me olvidé de hacer un trabajo para la escuela… y me acordé recién…
- Cómo…? Es cierto eso, Ryu-chan? Y qué vas a hacer? – preguntó mi mamá.
- Y, qué puedo hacer? Voy a hablarlo con el profe. Aún no es la entrega, pero seguramente se va a enojar un poco porque no adelanté nada…
- Ah, bueno entonces no hay problema. – mi mamá lanzó un respiro de alivio.
- Sí, no te preocupes. Me voy yendo a clase, ok?
Mamá se despidió de mí con un ademán.
Papá lanzó un “hmm-hmmmm” mientras seguía leyendo su diario y Mayu simplemente tironeaba de sus pelos y gritaba “No, Nooooo!” imitando mi conducta anterior.
Mamá la retó un par de veces. “No hagas eso, es feo” dijo.
Me di vuelta mientras caminaba hacia la calle, observé a mi mamá viéndome mientras me alejaba, como hacía siempre.
Se veía como ella.
Actuaba como ella.
Pero esta cosa cuadrada sobre mi cabeza me recordaba en todo momento que aquella persona no podía ser mi madre.
No sólo ella. Mi padre, mi hermanita Mayu, todo lo que había en mi casa, todo aquello que se parecía a mi verdadero hogar era falso.
Era otro sueño. La gorra me lo recordaba.
Miré hacia el cielo. Las nubes tapaban una capa azul que se iba aclarando a medida que el Sol se aparecía entre ellas. Un azul profundo, hermoso.
Levanté mis manos hacia el cielo, alcé la mirada, cerré mis puños y luego mis ojos.
Me puse en puntas de pie.
Luego de unos segundos, me di cuenta de lo que estaba haciendo.
- Me gustaba más el otro sueño – dije en voz alta -… Acá… no puedo volar…
Miré la palma de mi mano. Concentré toda mi energía en ella. O eso creía.
Sentí como al apretar los dientes empezaban a correr gotas de sudor por mis sienes, desde debajo de la gorra. Apreté mis puños con fuerza. Emití un quejido como los que daba mi padre para hacerme notar que estaba allí, pero este estaba cargado de ira.
Un sonoro “hhhhhhhrrrrrrrrrrrrrrrrrrnnnnnggggggggggggggggggggghhhhhhhhhhhhhh!!!!” rabioso salió entre mis dientes. Y luego aflojé mis puños y mi quijada.
No había energía ESP por ningún lado. Ni eléctrica, ni de ningún tipo.
- Decididamente… me gustaba más el otro sueño….
Aquel cielo azul de repente me pareció mas opaco. No había dudas que era un tono azulado lo que se extendía sobre ese falso distrito japonés. Pero para mí, ya no era azul. Era gris.
Era aburrido.
Era lento.
Y lo peor de todo: No era real.
Esperé en la parada del colectivo, con mis auriculares puestos.
Asterisk sonaba en mis oídos. Ya se había repetido por cuarta vez. Sep. Cuarta vez.
Entonces llegó el transporte. Subí, pagué el viaje y me senté en la última fila.
Miré a mi alrededor. Había varias personas en el colectivo.
Me pareció ver un tipo con un peinado extraño agitando la cabeza. Probablemente por lo que él escuchaba en su reproductor de Mp3. Seguro que para él sonaba a Heavy Metal o algo así. Pero si me dejaba escuchar a mí también, sería Asterisk lo que llegaría a mis oídos…
No existía otra melodía en ese falso distrito de Japón---No, no existía otra canción en todo ese falso planeta Tierra en el que me encontraba. Prueba de eso era la radio del colectivero. Aunque cambió de estación un par de veces, solamente aquel tema de Orange Range era lo que se escuchaba.
Y lo que sonaba en el celular de esa chica que se sentó más adelante. Seguro que ella pensaba que era algún tema de alguna Boy Band, digamos coreana, ya que estamos... Pero sonaba a Asterisk.
Seguro que sonaba a Asterisk.
Y yo era el único que sabía eso.
Por qué? Por qué aún sigo soñando?
Todavía no había empezado el sueño y ya sentía unas ganas furiosas de cambiar.
No sé qué era lo que me molestaba más, el hecho de que todo ese distrito estaba moldeado a imagen de mi hogar o el hecho de haber caído ahí después del sueño de los Espers. Era como haber vivido en un Paraíso y luego devuelto a la Tierra, así, sin más. Como haber sido Oro puro por una noche y luego reducido a basura al día siguiente.
Hasta las mordidas de las criaturas submarinas del Sueño ESP me resultaban más emocionantes que aquel mundo gris en el que básicamente yo volvía a ser… bueno… volvía a ser…
- Yo… -dije en voz alta. No creo que nadie me haya prestado atención. Por qué lo harían? No era más que un simple estudiante de secundaria.
Eso era lo que más me molestaba.
Me di cuenta que me irritaba el pensar “estoy en un mundo falso que se parece al mundo real”. Estoy seguro de que si despertase en el mundo real, mi expresión sería otra. Y habría muchas más canciones en los Mp3 y radios de los demás. No me molestaría no poder volar por el cielo, después de todo nadie puede! No me preocuparía el haber matado a Matsu y Tama en mis sueños, después de todo serían sólo sueños!!
Pero ahí estaba.
Una vida de lo más normal.
Sólo que era falsa.
Estaba soñando que iba a clases.
Puede haber algo más aburrido que soñar cosas cotidianas??? Casi era una ofensa para la definición de la palabra “sueño”!!!
- La puta madre – dije en voz alta. Un anciano delante de mí se dio vuelta. Y me miró asqueado. Luego volvió a fijar la mirada al frente. “Sí, dije ‘La Puta Madre’. Acaso te molestó, viejo de mierda?” – pensé. Pero no tenía caso discutir con ese tipo. Ni siquiera era un tipo de verdad…
Entrecerré mis ojos, forzando la vista sobre los pasajeros, y el colectivero.
- Vamos, vamos, vamos… luz roja, luz roja, luz blanca, luz blanca… auras? Algún aura? – pensaba a toda velocidad mientras chequeaba a cada pasajero de aquel colectivo.
- Quiero salir de acá de una vez, quiero terminar con esta burda copia de mi mundo…. –seguía repitiendo en mi cabeza.
Pero no había nada. Ni luces, ni auras. Ni rojas, ni blancas.
- Parece que el flag del evento aún no se activó… - dije en voz baja.
El anciano miró de reojo, y dijo algo que no le entendí. Algo sobre “la juventud de estos días” o algo así.
No le di importancia.
Y los primeros versos de Asterisk volvieron a sonar en mis oídos…
Al llegar a la escuela todo seguía pareciéndome gris y aburrido.
Veía las caras de profesores y compañeros de clase y realmente no me provocaba ninguna sensación especial… Algunos como Amarao o Naoto, que habían aparecido en mis anteriores sueños, estaban ahí, actuando como debían hacerlo: dos simples –y hasta retardados- alumnos de secundaria. Nada más. No eran nada en especial, hasta podría decirse que eran solamente dos cosas inútiles ocupando espacio.
Quizás en el caso de Takato, el traga, hubiera alguna esperanza para el futuro, pero estos dos…
Al entrar al curso vi a Arakawa, Hirano, Tama, Seto y Matsu sentados como siempre. Hablaban de varias cosas.
Hirano comentaba algo sobre alguna de sus últimas conquistas, Seto asentía con la cabeza, Tama y Arakawa hablaban de videojuegos o anime, y Matsu seguía lamentando el día en que sus padres habían decidido gestarlo.
Era otro día normal y corriente para mi grupo de amigos.
Para ese falso grupo de amigos.
- R-Ryu! – Dijo Seto – M-m-menos mal que p-pudiste llegar a t-t-t-tiempo!
- A tiempo para qué? – dijo Matsu en voz baja - Qué es una media falta, si total vamos a morir todos?
Todo era muy natural. La risa de Arakawa, el tartamudeo de Seto, el bajón de Matsu… Creo que eso era lo que más me molestaba.
- De todos los posibles sueños que puedo tener, por qué caí en este tan común y corriente? – Pensé. Era como si el “generador de sueños” se estuviera burlando de mí. Como diciéndome “Estás CASI CASI en tu casa!” y lanzara una sonora risa de payaso.
Odio los payasos.
- Seh. Por suerte llegué justo, Seto… Por suerte.
- Te pasa algo? – preguntó Hirano.
- No, nada… - miré a mi alrededor – No llegó Kasumi todavía?
- Kasumi? – Hirano se rió un poco – Desde cuándo te tomás la libertad de llamarla por su nombre?
- Si supieras… - dije en voz baja.
- Sabés, estoy pensando en salir con Hinageshi… Es bastante linda. – Dijo Hirano
- Eh? Pero… no le habías preguntado ya? - Dije
- Cuándo? Que yo sepa, todavía no…
En ese momento el profesor entró. Después del saludo, se puso a dar una introducción a la clase de Historia de hoy. Era un embole, naturalmente.
Yo no le prestaba atención, total, ese sueño terminaría en algún momento y ya no tendría que verle la cara al profe. No me importaba que se enojara o dijera algo. Era solamente una copia de mi verdadero profesor.
Estaba embobado pensando en lo que dijo Hirano. Realmente no se había declarado aún a Kasumi en esa “dimensión”, en ese sueño?
Al abrir mi cuaderno, volví a mis anotaciones.
Hice un tachón sobre el círculo que decía “Océano”, y lo reemplacé por la palabra “ESPER”. Y desde ese circulo, tracé uno nuevo, al que nombré “Fake”(falso en inglés).
Ya sabía lo que eso significaba. Representaba la sensación que tuve desde que mi viejo me hizo notar que tenía la gorra en la cabeza.
Algo no me cerraba. Si en el sueño ESPER había cumplido toda la “misión” correctamente, por qué había caído en ese mundo tan simple, tan parecido al real? Por qué simplemente no había despertado?
Mientras observaba los círculos de cada uno de esos sueños, empecé a notar que solamente había cumplido bien en los sueños de “Futuro” y de “ESPER”.
Eran los únicos en los que la luz brillante se volvía blanca y no roja, como en todos los demás. Y en el “futuro”, cumplí con la misión blanca dos veces. La primera al salvar a Hirano. La segunda, al salvar a Kasumi, evitando que le disparara a Arakawa.
Hice un par de líneas nuevas, y flechas marcando mis distintos viajes. Algunos iban y venían, otros solamente iban.
Lo extraño era que no pasaba por esos sueños siempre en el mismo orden. A veces salteaba uno, o no seguían la misma lógica. Ir de “Futuro” a “Soldados” no implicaba que de soldados volviera a “Futuro”, si cometía un error. Tampoco entendía muy bien el orden a seguir. Estaba realmente haciendo las cosas bien?
Qué pasaría si en lugar de realizar los sueños de la manera “blanca” tuviera que hacerlo de la manera “roja”? Significaba entonces que tuve éxito más veces que fracasos...
Ojalá y pudiera creerme aquello… Ya lo había experimentado en el sueño “Soldados” cuando le hice estallar la cabeza a Kidou. El enrojecimiento de mi campo visual venía acompañado de un gran malestar. No podía creer que matarlos fuera estar haciendo algo bien. Simplemente no se sentía bien.
Eso lo sabía, lo había experimentado.
Lo había sentido en mis huesos.
- Sería más fácil si siguiera una lógica lineal – pensé, mientras veía los tachones de mis primeros garabatos tratando de ordenar aquellas situaciones.
Seguía creyendo que el aura blanca implicaba avanzar, y la roja retroceder… pero avanzar hacia dónde? Y para qué? Lo único que quería era despertarme… Solamente es---
- Higuchi!
El profe me llamó la atención y me pidió que me pusiera de pie.
- Quiero creer que no estabas soñando despierto, no Higuchi? Por favor, retomá la lectura donde yo me quedé…
El profe imponía respeto. Aunque trataba de hacerme a la idea que ese tipo no era mi profe real, aún así estaba nervioso.
Miré a ambos lados, titubeando, cuando me pareció ver a Seto, que nuevamente emitía un parpadeo luminoso.
- Evento? – pensé. Cada vez que había una luz o aura pasaba algo. Me preguntaba si tendría que matar a alguien, o proteger a alguien para poder seguir adelante, cuando Seto abrió su mano despacio y ocultándola a la vista del profe. Tenía un número escrito en un papel. “223”. Rápidamente intuí que era el número de página del libro de Historia.
Reanudé el texto en la página 223 y no hubo objeción por parte del profe. Seto me salvó de nuevo. Y cuando volví a mirarlo, para darle las gracias, ya no resplandecía.
Me di cuenta que en los sueños anteriores, Seto era el único que resplandecía de modo intermitente. Al igual que lo hizo en este sueño. Y que en todos los casos, siempre me ayudaba de algún modo. Desde luego, no había nadie mejor que Seto. Estoy seguro que no es casualidad, y que Seto viene a ser mi “escudero”, mi única ayuda en cada uno de estos sueños.
Tomé el cuaderno con las anotaciones y escribí “NPC” al lado del nombre de Seto. (NPC = Non Playable Character/Personaje No Jugable; Término utilizado en videojuegos para designar a los personajes que no pueden seleccionarse para ser controlados, pero que cumplen misiones diversas como informantes, vendedores, curanderos o ayuda de cualquier tipo para tu/s personaje/s).
Cuando volví a mirar a Seto, me hizo un ademán de “Ok”. Y noté algo particular: que llevaba unos guantes en las manos.
Guantes como de obrero, de trabajador. Me pareció raro, pero creo haber visto esos guantes antes.
Un pantallazo de Seto en el mundo ESPER entregándome el respirador me vino a la cabeza. Y llevaba esos mismos guantes.
Luego otro flashback se apareció: era Seto en el incendio, moviendo su mano pidiendo ayuda. Y tenía esos guantes puestos también.
Lo mismo el Seto del futuro, y el Seto de la Mafia, y el Seto Soldado entregándome la cantimplora con agua.
Cómo no había notado esos guantes antes?
Anoté la palabra “Guantes” seguida de un signo de interrogación, debajo de la palabra “Gorra” que había marcado antes. Quizás, por ser un NPC que me ayuda en estos sueños, tiene esos guantes. Como que me indicara su status de “Ayudante”. O quizás justamente porque yo tenía esa gorra en la cabeza, a Seto el correspondían esos guantes. Como indicativos de algo. Indicativos… de qué?
Sería posible que Seto también recordara los otros sueños?
Acaso Seto no puede sacarse esos guantes, como yo no puedo quitarme la gorra?
O – lo que martilló mi cabeza como una bola de demolición – podría ser que… todo esto no fuera un sueño mío, sino… que fuera… un sueño… de Seto??? Si así fuera… por qué el protagonista de esto soy yo?
Al menos ya sabía que iba a hacer en este sueño. Iba a hablar con Seto.
Quizás era la clave para encontrar un modo de despertar de una vez.
El resto del día escolar se mantuvo igual, sin ningún sobresalto. Empezaba a preguntarme que pasaría en este sueño, si no se activaba ningún “evento”.
Podría ser que el resplandor se volviera rojo si yo no hacía nada? O al contrarío, sería blanco? Ya de por sí era bastante extraño el pensar en ese tipo de cosas, pero lo cierto era que aún no había pasado nada; y luego de haber sobrevivido a varios escenarios donde la vida de mis compañeros de clase solía estar en riesgo, y muchas veces, con resultados fatales, era algo que me mantenía inquieto.
Miré un par de veces hacia el banco de Kasumi, pero no pasaba nada. Lo mismo con los bancos de mis demás compañeros. Realmente no iba a suceder nada?
Justo antes del inicio de la última clase del día, me pareció ver que Hirano brillaba con una luz blanca, por unos instantes.
Debería salvarlo a él? No me podía imaginar nada raro en un sueño tan común como este, pero por las dudas iba a vigilarlo bien. Pero... tampoco sabía si "salvarlo" fuera el término correcto... quizás simplemente debía hablarle...
No bien sonó el timbre de salida, me acerqué a Hirano. Era complicado tratar de encontrar una excusa para poder permanecer junto a él por un tiempo, sin que sospechara nada raro… “raro” en todo sentido...
Tanto Hirano como yo no teníamos actividades en ningún club, así que usualmente era salir de clases y volver a casa. Ninguno de los dos teníamos muchas ganas de hacer nada después de un atareado día escolar, ni siquiera de ir por ahí.
En general, Mitsurugi Hirano prefería ahorrar energías para el fin de semana, y así concentrar sus fuerzas en sus conquistas del fin de semana.
En mi caso, yo prefería volver a casa, comer y tomar una larga siesta. Siempre tuve problemas para despertarme, y además tenía una especie de tendencia a agotarme más rápido que los demás, no importaba si no tenía actividad física ni nada de eso, simplemente tenía sueño pesado…
Sueño pesado... me parecía irónico pensar en eso, siendo que sigo dormido.
Así que no sabía como inventar algo para mantenerlo distraído un par de horas…
- Podrías… darme algunos consejos? – Dije finalmente
- Consejos? - Preguntó Hirano
- Si… es que… no tengo mucha experiencia para hablarle a las chicas y…
El rostro de Hirano se iluminó repentinamente.
Era como un profesor erudito que se inflaba cada vez que daba cátedra.
Comenzó a hablar sin parar, dándome tips y secretos de cómo detectar chicas con diferentes tendencias, como las que sienten complejo por su peso o apariencia, las que son compradoras compulsivas, las que son agresivas exteriormente pero inseguras por dentro, etc. etc.
Realmente era como un profesor dando su materia en horas extra curriculares.
Tanto se embaló con la charla que sin darme cuenta ya habíamos recorrido varias cuadras. Aunque verdaderamente no le presté mucha atención a lo que decía. Además, no sabía si esos consejos serían útiles en la vida real o solamente es una idea que tengo yo de cómo es Hirano y de lo que hace para tener tanto levante... Ok... ya empecé a maquinar de nuevo...
Cuando llegamos a la esquina donde Hirano doblaba para marchar hacia su casa, me pareció que era suficiente charla y me despedí de él.
El aura blanca brillo un poco más pero luego se esfumó. Supongo que ya estaba completo el “evento”.
Como había caminado en dirección opuesta, tuve que recorrer mis pasos hasta la escuela nuevamente, y me senté en una de las banquetas de la plaza que estaba en frente. Quería tomar un poco de aire antes de volver a casa.
Al poco tiempo se apareció Seto. Parecía tener el rostro algo sudoroso, y también estaba agitado, como si hubiera venido corriendo.
- T-t-t-te estaba b-bus-buscando, Ryuji…
- Que casualidad, yo quería hablar con vos –dije
- B-b-bueno… - dijo, y se sentó al lado mío. – qu-que-que querías decirme?
- Nada, solamente quería preguntarte por esos guantes que tenés puestos…
La cara de Seto cambió.
- Gu-gu-guant-guantes? Qué guantes? – dijo mirándose las manos al derecho y al revés
- Cómo qué guantes? Est---! – cuando le agarré la mano se sentía como si no tuviera nada sobre ellas.
- Ch-che! Q-Que la gente pu-puede pensar cu-cu-cualquiera! – Dijo mientras apartaba las manos con rapidez
- Perdoná, me confundí… Creía haber visto que llevabas guantes en las manos...
- Es-es-está bien. No hay d-d-drama.
Ese asunto era raro. Yo veía claramente que tenía puestos un par de guantes de obrero. Pero era como si no hubiera nada ahí.
Eso descartaba mi idea de que quizás Seto supiera algo de estos sueños en los que nos encontrábamos.
- Pero esta gorra la podés ver, no?
- S-si… es una gorra extraña. Por qué la usás? Me llamó l-la at-atención que el p-p-profe no te dijera nada…
- No sé muy bien de donde salió. Últimamente las cosas andan muy raras por acá…
- Raras? – preguntó
- No me hagas caso. Quilombos nada más…
- Ryuji… -Agregó Seto, cambiando el tema - V-v-vos que p-pensás sobre lo q-q-que dijo Mitsurugi? C-c-creés que se va a levan-levantar a Kas-Kas-Kasumi?
Miré la expresión de Seto.
Se veía algo nervioso. Quizás le gustaba Kasumi, como a la mayoría de nuestro curso, pero no se animaba a decirle nada por su tartamudez.
Yo sabía la respuesta de Kasumi. Al menos la de la Kasumi del mundo real. Eso no significaba que en este mundo Fake las cosas pasarían del mismo modo, no?
Así que creí oportuno darle ánimos al NPC.
- Yo creo que es probable que a Kasumi le guste la apariencia de Hirano…
- S-s-sí… es fach-fach-fachero… Muy fachero.
- Pero igual creo que le gustan los tipos menos fiesteros, si me entendés… Creo que a Kasumi le gustan los tipos mas tranquilos.
Seto levantó la mirada, como entusiasmado pero avergonzado a la vez.
- Es más, creo que hasta puede ser que guste de vos! - Continué.
- N-no! No digas e-e-eso!!!
- Lo digo posta! Deberías intentar decírselo, Seto!
- D-d-de verdad?
- Por supuesto. Sos un gran tipo, con o sin tartamudez, eso es lo de menos. Yo que vos me tiraba un lance… Si no le preguntás nunca vas a saber, y es una pena. Al menos te sacás el peso de encima...
- Pu-puede ser… Gracias Ryu! – me contestó muy enérgicamente y se fue corriendo. Se veía contento.
Yo no me quedé mucho más tiempo allí, y volví a casa de inmediato, sin pasar por ningún otro lado.
El colectivo llegó rápido y vino bastante vacío, así que viajé cómodo.
En casa saludé a mamá, le dije una excusa positiva -sobre el trabajo que no había entregado- para que se quedara tranquila y me respondió aliviada “Hubiera sido una lástima que bajara tu nivel académico por una pavada”.
Ella creía que yo era una especie de genio. Pero nada más lejos. Que se yo, mis notas son normales. Nunca me consideré un genio. Pero si mi mamá estaba contenta así, entonces no había problema.
Mayu estaba jugando con sus juguetes en la sala de estar. Me saludó con su acostumbrado “Ji-chan!” al que añadió los tironeos hacia afuera gritando “No, noooo!” como si tuviera mi misma gorra en la cabeza.
- Sos una loca, enana… - le dije medio risueño y le di unas palmaditas en la cabeza.
Papá miraba la tele. Cuando miraba las noticias era peor que cuando leía el diario. Acá ni siquiera emitía sonidos para simular un saludo ni nada de eso. La tele lo absorbía por completo.
Sin nada que hacer hasta que fuera la hora de cenar, subí a mi cuarto. Me tiré sobre la cama con la boca hacia abajo. Quizás si me dormía, aparecería en mi verdadera habitación.
No podía dormirme.
Recorrí el cuarto con la mirada. Se veía exactamente como el cuarto auténtico.
Eché un vistazo aun libro que había cerca de mi cama. Una novela. Trataba de la Segunda Guerra Mundial. En ella vi un par de imágenes que me recordaron al sueño “soldados”. Podría ser?
Tenía sentido.
Estaba leyendo ese libro, un par de noches antes de que empezaran estos sueños…
Luego miré hacia mi PC. Había dejado mi cuenta logueada en el juego Galactic Kingdom, el mejor MMORPG (MASSIVE MULTIPLAYER ONLINE ROLE PLAYING GAME: Juego de Rol para Multijugadores Online) que existe. Noté las similitudes entre los escenarios y los uniformes de los personajes con los del sueño “Futuro”…
Y había más… En la repisa estaba el DVD de la película “Family Sins”, sobre el crimen organizado y la Mafia de USA… Había visto esa peli hace poco…
Lo del incendio creo haberlo leído en la primera página del diario que leía papá…
Lo de los ESPER me recordaba a algunos comics que tengo tirados por ahí…
Tenía lógica. Si los sueños pasaban en mi cabeza, tenía lógica que estuvieran inspirados en todos esas historias…
Tomé mi cuaderno una vez más.
Me quedé mirando el diagrama de círculos un rato Largo.
Aún faltaba algo…
Por qué los escenarios se repetían así? Qué orden? Qué lógica? Es lineal? Qué es???
Y al cerrar el cuaderno me percaté de algo… El “lomo” del cuaderno, con su espiral…
Al ver el cuaderno de lado, la espiral parecía ser una torre formada por varios pisos. Cada línea de la espiral era como un nuevo nivel. Entonces, por alguna razón, me pareció ver los círculos de mis notas, "etiquetados" representando cada escenario; cada círculo dispuesto en uno de esos “pisos” de la espiral…
- Eso es… - dije, y comencé a dibujar la espiral en una hoja nueva, con los círculos. – Eso es… si hago algo bien, algo blanco… paso de este piso a este… O a este… O a cualquiera! Pero avanzando! – dije mientras trazaba flechas hacia abajo.
-… En cambio, si hago algo mal, algo rojo… puedo pasar de este… a este… o a este… o incluso… - alargué el trazo de la espiral hacia afuera, dibujando flechas hacia arriba –
- Eso es… Mi vida… Mi vida esta girando… en una espiral…
Una espiral… Una espiral que converge en un punto… El punto en el que yo despierto!
Sería ese el sentido de este sueño? El de darme cuenta como se originaban esos escenarios y como se relacionan entre sí?
Una espiral. Una espiral… UNA ESPIRAL!!!
Era extraño, pero me parecía la idea más lógica. Al menos parecía explicar por qué la idea "lineal" presentaba algunos saltos... era como un juego... un objetivo bien cumplido te hace avanzar, a veces más casilleros que otros... No sé, era raro, pero esa idea me dejaba muy tranquilo, muy satisfecho.
Quizás era simplemente que estaba harto de todo, y mi cabeza quería tranquilizarme dando una "explicación" que pudiera manejar... Ok, otra vez empecé a maquinar...
La fecha del escenario ESPER saltó en mi mente y la anoté.
- Era en el Futuro… 19 de Junio de 2146…
Futuro... entre sueños, recuerdo haber escuchado la fecha del sueño basado en el MMORPG. 28 de Febrero del 2023. También lo anoté.
Luego abrí mi celular y miré al fecha
- 10 de Octubre de 2009… Claro, el año en el que estamos en el mundo real. - Pero no sabía muy bien como utilizar esos datos.
Quizás podría ordenar las fechas si seguía anotándolas en cada uno de esos sueños.
De momento, con tres, no tenía certeza de donde estaba parado.
- Aunque... lo de Hirano y Kasumi… más o menos fue para estas fechas, no?...
Inmediatamente que nombré a Hirano, me pareció sentir un estruendo.
Parecía como un trueno, pero se asemejaba más al latido de un corazón…
Y repentinamente, el escenario empezó a teñirse de luz roja.
- Mierda! Hirano!!! Hirano era el “switch”… por qué lo dejé solo???
Empecé a correr escaleras abajo, y a medida que iba acercándome a la puerta, la luz se volvía cada vez más intensa.
Qué le habría pasado a Hirano?
Lo habrían asaltado?
Golpeado?
Asesinado???
No parecía posible… era un escenario tranquilo, normal…
De algún modo, logré encontrar a Hirano.
Era como si fuera una fuente de luz roja, guiándome para que lo encontrara. A medida que me acercaba a él, todos e volvía más y más teñido de rojo. Él emanaba esa luz.
Estaba desmayado.
Tenía varios golpes en la cara, le sangraba la nariz y tenía parte de su ropa destrozada. Había un par de caños en el suelo y un trapeador de piso, ensangrentado. Le habían dado una paliza, probablemente unos pungas que querían asaltarlo.
Tendría que haber tenido más cuidado…
Llevé a Hirano al hospital. Me preguntaron que había pasado, pero obviamente no pude ser de mucha ayuda. El interrogatorio duró un par de horas, cuando un oficial me pidió más información. Me acompañaron hasta el callejón donde había encontrado a Hirano. Los objetos con los que lo golpearon seguían allí, así que los tomaron como evidencia.
Me preguntaron nuevamente lo sucedido, y se los conté tal cual la primera vez.
Entonces me tomaron los datos, y las huellas dactilares, y me dijeron que en cuanto analizaran las de los objetos, me dejarían ir.
Esto tomó un par de horas más, hasta que me dijeron que los objetos y la ropa de Hirano no tenían huellas. Seguramente los vándalos evitaron tocarlo con las manos desnudas.
Me dejaron ir, pero me advirtieron que seguirían investigando, y si algo se presentaba se comunicarían conmigo, para bien o para mal.
Visité el hospital de nuevo. Me dijeron que Hirano estaba bien, sólo que inconsciente. Me llamarían en caso deque despertara o que necesitara ayuda. Eso me dejó aliviado, pese a que el resplandor rojo inundaba todo.
Volví a casa. Me senté a la mesa con mi falsa familia. No di explicaciones de lo que pasó, traté de evitar el tema. Así que solamente me limité a escucharlos. Había algo de melancolía en esa sensación que me producía la "cena familiar"...
Por un momento, juraría estar verdaderamente en casa.
Luego de cenar, me encerré en mi pieza.
Tomé el cuaderno.
La luz roja seguía recordándome que iba a cambiar de sueño. Pero que esta vez iba a volver para atrás. Por haber fallado.
- Nunca más – dije en voz alta – Desde ahora, todos los sueños serán blancos. Voy a despertar. VOY A DESPERTAR! -
Anoté un círculo más al final de la espiral, y le marqué la palabra “Goal”.
Guardé el cuaderno en mi mochila, y el celular en mi bolsillo.
Ya tenía un objetivo claro. Ya sabía que era lo que tenía que hacer.
Iba a proteger a todos los que hiciera falta para llegar a ese “Goal”.
Empezando por el siguiente sueño…
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