Parecía como si los edificios estuvieran “plantados” en el agua.
Quién sabe por qué el nivel del agua había subido tanto. Ni siquiera sabía que tan altos eran esos edificios… Si tenían más de 20 pisos cada uno, significaría que al menos la mitad de los pisos estaban sumergidos bajo el agua.
Realmente no parecía haber un modo de bajar y caminar por tierra firme. Solamente un inmenso océano del que brotaban los edificios era lo que alcanzaban a percibir mis ojos.
Me detuve un momento a mirar toda esa inmensidad. Francamente el mar, los océanos, siempre me habían parecido algo impresionante, kilómetros y kilómetros de agua salada hacían que me sintiera insignificante cuando los observaba desde la costa. Ahora, que ni siquiera podía hablarse de una costa, me sentía aún más diminuto.
Había mucha calma.
La brisa era muy suave, demasiado lenta como para molestar, demasiado tenue como para sentir frío – esto era, en caso que el sueño me hiciera creer que sentía frío, claro –
Solamente se escuchaban los graznidos de las gaviotas, algunas de ellas se juntaban en grandes parvadas sobre los edificios, otras simplemente poseían sus nidos allí.
- Me está empezando a fastidiar tanto silencio – dije en voz alta
En ese momento me di cuenta de que nuevamente vestía un uniforme fuera de lo común. Desde luego no era tan aparatoso como el del sueño de la Resistencia y Stronghold. Pero si era bastante atípico para un alumno de secundaria.
Llevaba un sobretodo blanco sin mangas, y debajo una remera de mangas largas, de color negro. Los pantalones eran abultados, como de aviador, también en tonos negros. Cubriendo mis pies, un par de botas blancas. Y llevaba guantes, que estaban formados por dos piezas: guantes propiamente dichos de color negro, que llegaban hasta mi antebrazo y se fijaban con una hebilla redonda, y por encima unos guantes, sin dedos, de color blanco. La combinación era muy vistosa, pero debía ser un diseño producido por un daltónico…
Para cerrar la imagen, la gorra seguía aferrada en mi cabeza. El “Factor Común” principal de todos estos escenarios seguía presente.
- Factores comunes… - dije nuevamente en voz alta (probablemente para romper la monotonía de los sonidos del oleaje y los graznidos de las gaviotas, aunque no lo sé muy bien) – Factores… factores, factores, factores… - repetí mientras buscaba alrededor con la mirada. Estaba buscando algo. Estaba buscando ESE algo.
Finalmente encontré la mochila. Estaba bastante lejos, contra una puerta que seguramente conducía hacia adentro del edificio. Me acerqué y revisé nuevamente el contenido.
Celular, cuaderno con espiral, lápiz tipo B, útiles varios… Todo seguía allí.
Hojeé nuevamente mis anotaciones. Allí estaba la línea vertical con los tres escenarios adheridos – “Futuro”, “Soldados” e “Incendio” - y hacia la derecha un círculo que permanecía apartado, aún sin bautizar. Pensé por un segundo y al tomar el lápiz escribí la palabra “Mafia” al lado del círculo.
- Lo peor es que no sé en qué parte orientarlo… Entre “Incendio” y “Soldados”? Entre “Futuro” y “Soldados”?... –dije nuevamente en voz alta
El diagrama pasó a ser una serie de tachones, correcciones al margen y flechas que iban y venían. Así que en una hoja nueva dibujé nuevamente la línea, con los tres círculos. Añadí los nombres, y el cuarto círculo “Mafia”, nuevamente a la derecha. Esta vez, lo uní con “Futuro” e “Incendio”, de modo que ahora el diagrama parecía una letra “D”, con puntitos etiquetados con los nombres de cada uno de los sueños que había “vivido”.
- Y claro, falta ahora este nuevo escenario… - dije en voz alta, y dibujé un nuevo círculo, con la palabra “Océano”, a la izquierda de la “D”. Era muy pronto aún para unirlo, pero sabía que de algún modo se unía al de “Mafia”.
Cualquier persona ajena que encontrara mi cuaderno probablemente no entendería una sola palabra. O creería que sería algún tipo de código.
Diagramas raros, que contenían palabras como “Incendio” o “Mafia”, no pasarían desapercibidos, eso seguro. O quizás no le darían importancia. O quizás sí. O quizás no. O Quizás si. O qui---…
- Tanta calma me está volviendo loco! – grité, y abrí la tapa de mi celular para poner algún MP3. Asterisk estaba seleccionado, y empezó a sonar. Tarareé el tema mientras seguía mirando el cuaderno, como esperando que mágicamente se organizara todo y me diera una respuesta. Y luego comencé a pasar en limpio más de las anotaciones que había hecho antes. Escribí la palabra “Papá” debajo de la lista de los amigos de la escuela que ya me había encontrado en aquellos locos escenarios.
- Mi viejo… Me pregunto si Mayu o Mamá también estarán en alguno de estos sueños…
El tema de Orange Range terminó, y esperé un momento para la siguiente canción. Pero Asterisk comenzó otra vez.
- Maldito “Shuffle” de mierda… No es como el del reproductor… - y seguí anotando, mientras tarareaba nuevamente aquel tema que tanto me gustaba.
Me dejé caer hacia atrás, acostándome nuevamente en la terraza del edificio, con el cuaderno abierto sobre la cara. Seguía escuchando Asterisk, esperando a que llegara alguien y me explicara algo sobre este sueño. Cuando el tema terminó, nuevamente comenzó a sonar.
- Qué mierda…? – dije mientras tomaba el celular y apretaba el botón de “siguiente tema” varias veces. Pero siempre volvía a iniciar Asterisk. Abrí la lista de reproducción y solamente estaba Asterisk.mp3 en la lista.
- Qué raro… Yo juraría que tenía temas de---
No podía terminar la frase.
- Temas de… de… esa Idol que me gusta tanto… ---
Seguía sin poder terminar la frase.
- O del otro tipo… ese de la voz grave… hizo openings… Y endings… Mierda! No recuerdo a nadie más!
La desolación y mi falta de memoria comenzaban a fastidiarme. Estaba sudando. Apretaba las manos, tratando de recordar los nombres de aquellos intérpretes que habían compuesto canciones que DEBÍAN estar en mi celular…
- Yo… yo… Estoy seguro de haberlos escuchado en el colectivo! Mientras iba a la escuela! – dije, algo tembloroso y en voz alta –Por qué no puedo recordarlos???
Llevé mis manos sobre mi cabeza. La sujetaba de manera que parecía que en cualquier momento pudiese explotar. Se me complicó un poco por la forma de la gorra, pero al menos mis palmas se apoyaron en mis sienes. Sudaba mucho. Y temblaba. Ese temblor incontrolable de alguien que tiene mucho miedo. Se incrementó la sensación al verme allí, en ese ambiente desolado.
- “Miageta yozora no hoshitachi no hikari/ Inishie no omoi negai ga jidai o koe- - -“ – comenzó a sonar otra vez en mi celular. Rápidamente tomé mi celular en mis manos y apagué el reproductor. Me gustaba esa canción. Sabía que me gustaba. Pero ahora no era momento de escucharla. Otra vez.
- Calma…- me dije a mí mismo – No te podés acordar porque estás soñando… Y en los sueños, muchas veces recordamos una o dos cosas pero no todas… No es cierto? – Mis palpitaciones disminuyeron. Realmente estaba mal. Estaba volviéndome loco. Pero por fortuna podía recordar lo más importante: Esto es sólo un sueño.
Empecé a respirar más tranquilamente, cuando noté una cosa en mi celular: La fecha.
Era algo en lo que no había pensado hasta ahora. Decía 19 de Junio de 2146. Eso era una locura. Eran más de cien años de diferencia con la época en la que cursaba mis clases.
- O sea, que estamos en otro escenario del “Futuro” no? – y me reí un poco. Parecía darme gracia la idea de un calentamiento global que hubiera provocado aquella subida de la marea. Me pareció muy cliché, pero no le di mucha importancia.
- ES-UN-MALDITO-SUEÑO – me dije en voz alta, y todos los temores parecieron disiparse.
Volví a sentarme en el suelo, esta vez apoyado contra la puerta del edificio.
No sé cuanto tiempo habrá pasado. Tarareé “Asterisk” nuevamente. No podía recordar otra canción, así que Asterisk era lo único que podía mantenerme despierto.
Era aburrido estar ahí.
La desolación.
La calma.
Casi hasta extrañaba el sueño de los “Soldados”.
Me puse de pie y caminé en círculos.
Pateé algunas piedritas que había en ese techo, a modo de pelota, para matar un poco el tiempo.
Luego, por alguna razón, sentí el impulso de dar una vuelta carnero. Hacia años que no lo hacía, era algo de un niño de Jardín de Infantes, o de Primaria… Pero se sintió bien. Me dio gracia. Solté unas risitas bobas y di un par de vueltas más. Me detuve y nuevamente quedé acostado mirando al cielo. – Que aburrido… - dije.
Me puse de pie, y caminé hacia el borde de la terraza. Miré hacia abajo. Luego miré hacia otro edificio. Volví a mirar abajo, y como un niño malcriado, escupí hacia el mar. No se llegaba a distinguir cuando alcanzó la superficie del agua.
Experimenté con una piedra, y ocurrió lo mismo: estaba demasiado alto como para notar el efecto de ripple en las olas del mar.
- Me aburro… -dije en voz alta mientras bostezaba
- Al fin te encuentro! – dijo una voz conocida, que cortó mi bostezo.
Miré hacia la puerta que conectaba con el interior del edificio, pero no había nadie ahí. Miré alrededor y tampoco vi a nadie. Me estaba volviendo loco? En algún momento empezaría a hablarle a mi mochila llamándola “Wilson”?
- Hoooolaaaa… estoy acá! – dijo aquella vocecita nuevamente. Miré hacia arriba. Suena tonto, pero me pareció que la voz venía desde arriba. Y así era. Encima mío, flotando en el aire, estaba Kasumi. Me quedé mirándola perplejo. Llevaba una vestimenta similar a la mía, pero se sostenía en el aire. Estaba volando. Kasumi estaba volando!
- Hey… qué pasa? – dijo, mientras suavemente descendía hacia aquella terraza. Se posó sobre el techo como quien baja tranquilamente de unas escaleras. Fue impresionante.
- No sos Higuchi? – me preguntó
- Eh, sí, sí lo soy. –dije tratando de disimular mi asombro.
- Genial, sabía que mis contactos no estaban errados. Sos difícil de rastrear! Yo soy…
- Hinageshi. Kasumi Hinageshi. –dije, sin querer, mientras le estrechaba la mano
- Eh? Cómo lo…?
- Eh, este… Bueno… yo también tengo contactos! – dije muy alegremente
- No será que sos un Scanner, no? – preguntó
- Un qué?
Kasumi observó mi uniforme y señaló un emblema que tenía en el pecho, a la izquierda, como estampado sobre mi remera negra. Parecían tres líneas verticales onduladas, como el humito que se les dibujaba a los logotipos de las posadas Onsen (Aguas Termales de origen volcánico en Japón)
- Ah, no, no sos un Scanner, sos de nivel tres. Tenía miedo que peligrara mi mente xD – dijo de un modo alegre y chistoso. – Pero sos de nivel tres, eso significa que no va a haber problema. Eso es bueno.
- Pará, pará un poco! Nivel tres? Scanner? De qué estás hablando?
- Me estás cargando? – dijo, y después se paró firme. Llevó su mano derecha hacia su sien con los dedos índice y mayor extendidos, y su mano izquierda apoyada en su cintura – Kasumi Hinageshi, ESPER de nivel dos, reportándose – dijo mientras guiñaba su ojo izquierdo. Parecía una presentación militar, pero por la pose me hacía acordar a alguna serie de Magical Girls.
- ESPER? – pregunté –
- Esper.
Levanté las manos con las palmas hacia arriba, como diciendo “No te capto”
- Esper. Abreviatura de ESP User. (ESP = Extrasensory Perception o Percepción Extrasensorial)
- Ah… o sea… que soy un ESPER?
- De nivel tres =3 – dijo
- Y los Scanners son…?
- Espers de nivel 5. –dijo – Te sentís bien, o me estás cargando?
El uniforme de Kasumi llevaba un emblema en forma de cruz. No como una cruz religiosa, de esas que tienen las iglesias en occidente, era una cruz similar a la de la Cruz Roja. La forma era más bien cuadrada y simétrica. Supongo que ese era el emblema de los Esper nivel dos.
- Hey!... HEY! Me estás escuchando?
- S-sí, disculpá, es que la espera me estaba matando. Casi me quedo dormido…
Kasumi sonrió. Parecía que le divertía mucho aquella situación. Se veía muy linda, hasta la actitud que tenía la hacía verse más joven. Era muy directa, hablaba como si fuéramos amigos de toda la vida. Y eso que acabábamos de conocernos… Sin duda era mejor que la Kasumi del escenario del incendio, y mucho más amistosa que la Capitana Hinageshi del escenario del futuro.
- Bueno. Supongo que entonces podemos irnos. – dijo, y empezó a flotar suavemente en el aire.
- Irnos? A dónde?
Kasumi rió un poco
- Sos increíble… A la misión, por supuesto! Recibiste un pago de 100.000 por adelantado, el resto se te va a depositar cuando terminemos con la misión!
- Eh? 100.000???
- Sip… eso fue lo que acordamos, no? 100.000 de adelanto y los 400.000 al finalizar la misión!
- 400.000!?!? – dije anonadado. Por mi cabeza pasaban pensamientos tontos, preguntándome si serían yenes, dólares o euros… Sin importar eso, se trataba de una cifra abismal!
- SIIIIIiiiii… 500.000 fue el acuerdo. Ahora vamos! – Kasumi me sujetó del brazo tirando hacia arriba. Parecía una nena queriendo obligar a su papá a que entraran a alguna juguetería o algo así
- P-pero yo no puedo volar…
- ?! Un Esper de nivel tres que no sabe volar??? – Kasumi estalló en carcajadas. Hasta dio una vuelta completa en el aire mientras se sujetaba el estómago – Eso sí que es una novedad!!! xDDDD
- Hey, es en serio, yo nunca…
Kasumi tiró fuertemente hacia arriba. No pensé que tendría tanta fuerza. Cuando me soltó, empecé a caer rápidamente al lado del edificio.
Comencé a aletear como un tonto mientras gritaba. Era ridículo, ya que de caerme aterrizaría sobre el agua, y siendo este un sueño, no creo que me haría daño pese a la altura. Aún así, instintivamente, mi cuerpo seguía moviendo sus brazos y gritando como un idiota. Cerré los ojos con fuerza para recibir el impacto. O más bien el chapuzón.
Súbitamente, me detuve en el aire. Justo sobre el nivel del mar. Unas olas suavecitas me rozaron la nariz y me obligaron a abrir los ojos. En efecto, estaba flotando sobre el agua. Bajé mis manos y toqué la superficie del mar. Estaba cálida. Estaba seguro que así debía sentirse el agua del Caribe. Giré hacia arriba, como si me pusiera de pie, aunque ahora no lo hacía sobre el suelo. Estaba volando. Estaba volando!!!
Arriba, a lo lejos, Kasumi seguía riéndose. – Viste que podías? – gritó, colocando sus manos sobre su boca para amplificar el sonido, como formando un megáfono.
Miré a mi alrededor. Estaba flotando sobre todo ese inmenso océano.
La sensación era increíble. Como siempre lo había imaginado.
Me impulsé con naturalidad hacia arriba y en unos segundos llegué hasta Kasumi. Pero por la velocidad que había alcanzado, me pasé de su posición. Me detuve en el aire y miré hacia abajo. Kasumi me saludaba con su mano derecha.
Sonreí, y luego me precipité hacia abajo, a toda velocidad, gritando un sonoro “Yahoooooo”. Realicé un vuelo en picada hacia el agua, y luego di un giro rasante sobre el mar. Al momento en que cambiaba de dirección bruscamente, bajé mi mano, que se introdujo en el agua y generaba un pequeño oleaje. Me acerqué al edificio donde había despertado y volé hacia arriba, viendo mi reflejo en las ventanas. La sensación del viento en la cara era fenomenal. Ni siquiera una motocicleta podía lograr ese efecto, esa adrenalina.
Llegué hasta donde se encontraba Kasumi, quién esperaba con los brazos cruzados.
- Terminaste de jugar? – Dijo, risueña
- Es fantástico! Es impresionante!!! Es mucho mejor de lo que había imaginado!!!
- Tragaste agua salada o algo? – preguntó, con cierta ironía. – Vamos, es hora de buscar el objetivo.
- Te sigo – dije, aún con una sonrisa cargada de emoción en la cara.
Kasumi chequeó un diminuto objeto que parecía una pantalla táctil, y comenzó a volar hacia una dirección. No sabría con certeza si era el Norte o el Este… Podía ser el Norte o el Sur también. Después de todo, no tenía idea de donde estaba.
Mientras la acompañaba, seguía haciendo piruetas en el aire, vuelos rasantes, tirabuzones y demás. Siempre sonriendo y riendo como un niño con juguete nuevo.
Kasumi parecía mirarme extrañada, pero con una sonrisa en la cara.
- Qué pasa?
- Nada – dijo, y miró hacia adelante – Es sólo que… no me imaginaba que el legendario Ryuji Higuchi tuviera esa personalidad…
- Legendario?
Miró con los ojos entrecerrados y con una mueca que parecía la boca de un gato.
- Hacete el gil. Todos los que trabajan como Relic Hunters conocen tu nombre. Yo te imaginaba más serio… incluso más viejo =P
La idea de ser un ESPER famoso me iluminó la cara.
Estaba en un sueño en el que Kasumi era simpática y alegre, donde podía volar por el aire y donde, además, era un famoso… eh… Copic?... No, no… Relic Hunter!
Ese sueño se hacía cada vez mejor.
- DIsculpá, te ofendí? – preguntó
- No, para nada. No creía que fuera tan famoso, eso es todo.
- Ah no? Y por eso tus tarifas son tan caras? – sonrió – Vamos, no te hagas…
- No, no, es en serio, no lo sabía.
- La verdad es que sos todo lo contrario a lo que esperaba – y se rió
- Contrario… pero bien? – Pregunté
- Contrario, pero SUPER bien
Creo la vi ruborizarse un poco. Pero quizás eran suposiciones mías.
Era seguro. El sueño se hacía mucho mejor.
- Estamos llegando – dijo
- Muy bien.
Nos acercábamos a un grupo de edificios que estaban casi derrumbados.
Algunos de ellos tenían los cimientos llenos de enredaderas y óxido.
Creo que en la parte frontal se veían restos de algún cartel de neón, pero era difícil de descifrar que quería decir.
- Nuestra misión es llegar hasta acá – dijo Kasumi, mostrándome el objeto similar a una Palm. Tenía un mapa en wireframe, indicaba la estructura de los edificios, y señaló una habitación muy amplia. – Esta zona está totalmente sumergida, así que solamente disponemos de algunos minutos para recuperar el objetivo.
- Cuánto tiempo?
- Unos 20 minutos.
- Tenemos algún equipo para sumergirnos? Algún recipiente de oxígeno o algo así?
- Algo así, pero no es gran cosa. Pero, hey, somos Espers, no es verdad? Y vos sos el legendario Higuchi – dijo guiñándome el ojo
- Claro… - y sonreí
Kasumi voló hacia la terraza del edificio y allí encontramos a Seto.
- K-k-Kasumi! Finalmente!
- Acá estamos. Ryuji Higuchi, te presento a nuestro técnico: Seiji Seto.
- Es un placer – Dije
- WAH!!! El Legendario Higuchi!! El placer es mío!!! – dijo enérgicamente y me dio la mano.
Durante unos minutos discutimos como efectuaríamos el plan. Seto nos dio un equipamiento especial.
Uno de ellos era similar a un control de alarma de coches: era pequeño y con un par de botones encima. Al presionar uno de ellos, se formaba una especie de jaula de energía. Una especie de caja. Era algo realmente increíble. Nos dijo que en ese recipiente debíamos colocar el objetivo. De esa forma el agua no dañaría el objeto cuando saliéramos de allí.
Además nos dio un par de tubos que poseían una pequeña carga de oxígeno. Debíamos racionarlos bien, ya que no duraría más de 10 minutos.
- Asegúrense de s-salir de inmediato cuando la carga esté al mínimo. Se los indicará esta lucecita roja. – dijo Seto señalando un pequeño Led.
Al escuchar “Lucecita Roja”, toda las sensaciones de adrenalina que había experimentado se apagaron. Recordé los sueños previos, con las luces... auras rojas y blancas. Y las muertes de mis compañeros. La muerte de Kasumi… Un escalofrío recorrió mi cuerpo, y se intensificó la sensación de desagrado cuando noté que Seto nuevamente parpadeaba. La luz intermitente de nuevo.
- Tomá. – Dijo Seto, y me alcanzó un equipamiento similar a un guante. Pero de aspecto más tecnológico que los que ya tenía puestos.
- Esto les ayudará a usar sus poderes bajo el agua, al menos por unos minutos. S-solamente recuerden no u-usar demasiada energía o p-p-podrían desencadenar el derrumbamiento de la estructura de todo el edificio.
- Poderes… -pensé, y de inmediato concentré toda mi fuerza en mi puño izquierdo. Del mismo modo en que lo hacía cuando era niño y veía anime en la televisión. Para mi asombro, una esfera de energía se concentró en mi puño, y lanzaba algunos destellos eléctricos. Era mejor que cualquier efecto especial visto en alguna película. No pude evitar soltar unas risas de satisfacción.
- Oooh, poder eléctrico – Dijo Kasumi – Yo aún no consigo dominar un elemento, pero sí puedo intensificar mi poder mental hasta darle forma energética – agregó mientras en sus palmas se generaban dos esferas de energía de color índigo. – Creo que vamos a hacer un gran equipo – dijo y me guiño el ojo de nuevo. Estaba empezando a dejarme tentar por aquella Kasumi.
- Estos guantes impedirán que tus poderes se dispersen en el agua, Higuchi – dijo Seto- así q-q-que no te preocupes, seguirán la dirección que vos quieras proyectar con tu mente, aún debajo del agua.
- Genial! – Dije – Vamos! Estoy ansioso de encontrar ese objeto!
- La electricidad nos vendrá bien allí abajo. Nunca se sabe que se puede encontrar en las profundidades. – Dijo Kasumi.
Cuando Seto nos deseó buena suerte, Kasumi y yo nos metimos al edificio desde la puerta que daba a la terraza. Las escaleras de los pisos superiores estaban derrumbadas, y a menudo los escombros impedían el paso directo de una habitación a la otra, o bien al pasillo principal. Hubiera sido complicado si no pudiésemos volar. Era estrecha la distancia entre el techo y los escombros, pero aún así pudimos deslizarnos.
Bajamos unos cuantos pisos, más de 10, procurando movernos con cuidado. La mayoría de las paredes parecían venirse abajo al menor contacto. Y si diez pisos de concreto nos caían encima, no importaba que nivel de Esper fuéramos, es seguro que la presión terminaría por arrastrarnos.
Al llegar al piso 26, notamos que las escaleras estaban inundadas, y por las ventanas se veía que nos encontránamos al nivel del mar.
- Acá es donde se complica. Tratemos de llegar hasta la habitación del objetivo sin gastar la reserva de oxígeno. Ok? – Dijo Kasumi.
- Todo bien.
- A la cuenta de tres. Uno… Dos… TRES! – No bien Kasumi terminó de contar, respiramos profundamente y nos metimos al agua. Podíamos flotar con nuestros poderes ESP como si voláramos, pero por el peso del agua era más complicado desplazarse. La sensación extraña me obligó a salir de nuevo hacia el piso 26. Tosí un poco, sacándome el agua de la nariz.
- Qué pasó? – Dijo Kasumi, que salió del agua, detrás mío.
- Perdón… -tosí de nuevo – Me puse algo nervioso.
Kasumi se sonrío, y dejo escapar una risita, mientras me miraba con algo de ternura. Se acercó y me besó suavemente.
- Para que se te vayan los nervios. – y me guiñó el ojo – Cuando terminemos la misión, seguimos. – y de inmediato se sumergió.
Seguro que me quedé un momento allí con cara de idiota. Definitivamente este sueño me gustaba más que los demás. Inhalé con fuerza y me sumergí de nuevo.
Seguía el movimiento de Kasumi, intentando mantener el aire dentro de mis pulmones la mayor parte del tiempo que fuera posible.
Descendimos unos cuantos pisos, aún manteniendo la respiración sin demasiado problema. Supongo que era una ventaja de ser Espers.
En las profundidades del edificio pude divisar restos de artículos de oficina, escritorios, computadoras, archivadores, biblioratos… Aquél lugar debía de ser algún tipo de tienda, algún estudio contable o una firma de abogados. Me invadieron pensamientos sobre cómo debía verse el ambiente laboral cuando estaba lleno de gente. Creo haber notado algunos cadáveres entre los escombros. Los esqueletos estaban tan limpios que parecían sacados de una escuela, y usados para estudiar biología y esas cosas. Se veían algo irreales, al estar tan limpios. Se ve que hacía tiempo que estaban allí, y los peces y el agua misma habrían deteriorado la carne hasta ese punto. En otra situación me habría sentido asqueado, pero la idea de los poderes ESP me hacían sentir muy confiado.
Cuando llegamos al piso 12, la escalera estaba completamente destruida. No había manera de pasar. Había un apilamiento de escombros que impedía pasar al hall central de aquel piso, y por ende, llegar a la habitación del objetivo.
Sentí que ya no podía aguantar más, y tomé el respirador que Seto nos había dado. En lugar de respirar normalmente, volví a inhalar a través de él y a contener la respiración. Así al menos podría durar más. Kasumi me observó, e imitó mi acción. Me hizo una señal de “Ok” con los dedos. Seguramente se había sorprendido de mi idea.
Al mirar contra la pared izquierda de aquel salón, me pareció ver una luz tenue brillar a través de ella. Era como las auras blancas de los sueños anteriores, así que decidí guiarme por el resplandor. Le indique a Kasumi que esa era la dirección y que por ahí debíamos cruzar.
No sé muy bien cómo se me ocurrió, pero un impulso de separar las aguas me vino a la cabeza. Así que comencé a cargar mi energía en mis puños, y luego de unos segundos, como si pensara “ya está listo” extendí los brazos hacia los costados de mi cuerpo, con las manos abiertas. Desde donde yo estaba, y a mi alrededor, las aguas se empezaron a alejar. Alrededor mío se había formado una gran burbuja, que no era tal, sino que simplemente mi mente no dejaba entrar el agua allí. Había logrado apartar el agua a mi alrededor, como si la sostuviera con una delgada pared circular. Kasumi se metió en aquel espacio, y ambos pudimos respirar normalmente y hablar.
- I- impresionante… -dijo Kasumi mientras respiraba con fuerza – Yo no creo tener la habilidad de usar una telekinesis como esa!!!
Sonreí, y extendí el espacio libre hacia la pared.
- Kasumi, quiero que con tus poderes abras un agujero en esa pared…
- Per…pero los cimientos se vendrían abajo!
- No te preocupes! Yo voy a mantenerlo firme… con mi voluntad!
- S-seguro?
- Obvio! Soy un Esper de nivel 3! Y además… tenemos cosas que hacer cuando terminemos con la misión, no? – le dije guiñándole el ojo –
Kasumi se sonrojó y lanzó una risita. Entonces se acercó a la pared y con sus poderes formo un par de “cuchillas” de energía en sus puños. Con aquellos haces de luz índigo en sus puños parecía fundir y cortar la pared. Al crear esa abertura, la pared comenzó a tambalearse, y algunos resquebrajamientos se produjeron. Entonces con mi mano derecha apunté hacia arriba, y el sub-espacio en el que nos encontrábamos se expandió aún más, y sostuvo aquella pared como si fueran vigas invisibles.
Ese esfuerzo era enorme, sentía el sudor corriendo desde mis sienes. Kasumi dudaba en pasar por allí, pero le inspiré confianza con un ademán de mi cabeza, indicándole que pasara. Fue como un “Andá!”.
Kasumi estaba cruzando el agujero que había hecho en la pared cuando vi que empezó a brillar con un aura blanca. Eso significaba que algo estaba por ocurrir. Los cimientos empezaron a resquebrajarse como locos. Mi voluntad flaqueó un poco. La idea de que los cimientos aplastaran a Kasumi me invadió, y con furia recuperé fuerzas.
- YO… SOY… EL LEGENDARIO… HIGUCHIIIII!!!! – grité, y mi poder se expandió con tanta fuerza que el agujero en la pared se ensanchó de golpe. Mi sub-espacio creado se propagó hasta una especie de contenedor de plástico, de apariencia hermética. De ese contenedor provenía la luz parpadeante que me había guiado a través de la pared.
- Es-es- este es! Acá está el objetivo!!! – gritó Kasumi.
- Bien… Apurate! – dije mientras luchaba por mantener aquel espacio extendido.
Kasumi cortó el contenedor con sus poderes y de su interior extrajo una caja sellada común y corriente. Activó el dispositivo que nos había dado Seto y alrededor de la caja se extendieron unos haces de energía que la envolvieron.
- Ya es nuestro! Ya podemos volver!
Kasumi se acercaba hacia a mí. Pero en un momento su rostro se puso pálido.
- Ryuji! Cuidado!!! – dijo y arrojó un disparo de energía que me rozó la cara.
Al mirar de reojo vi detrás de mí a una criatura extraña, parecida a un humano, pero de aspecto totalmente bestial. Como si fuera una mezcla de animales marinos, con aletas y cola, y las manos y los pies palmeados.
Tal visión era demasiado irreal. Pero recordé lo que Kasumi había dicho: “Nunca se sabe que se puede encontrar en las profundidades.” Ahora entendía por qué los Espers eran los únicos que desempeñaban este trabajo.
La criatura recibió el impacto y se retorció de dolor, pero se mantuvo nadando alrededor de mi espacio. Pensé que no se atrevería a cruzar fuera del agua, pero sus brazos intentaban atraparme, y por momentos su cabeza asomaba tratando de morderme. Kasumi evitaba que el tipo este me alcanzara, lanzando energía de sus puños.
- Kasumi! Quedate ahí! Tengo una idea! Solamente cubrime!
Kasumi obedeció, disparándole a aquella cosa mientras yo me desplazaba hacia la habitación donde se encontraba el objetivo. Una vez que alcancé a Kasumi, le ordené que se aferrara a mí. Y entonces con un movimiento de mis brazos, propagué el sub-espacio hacia arriba, al tiempo que lanzaba una descarga eléctrica para abrir paso entre los pisos.
La criatura había quedado en la habitación contigua, y cuando el sub-espacio se acortó, los cimientos se vinieron abajo, aplastándola. Yo mantuve mis brazos hacia arriba, con un esfuerzo mental enorme. Sentí que la nariz me sangraba. Había extendido mi poder formando un cilindro por el que el agua no podía pasar, y que llegaba hasta donde mis ojos alcanzaban a ver.
- Kasumi!!! Volá pronto hasta la superficie! No creo resistir mucho más!
- Pero y vos? Cómo vas a salir?
- Yo… soy un nivel… tres… YO VOY A SALIR!!! APURATE!!!
Kasumi tomó la jaula energética con el objetivo con todas sus fuerzas y voló hacia arriba a toda velocidad.
Observé su huida, mientras me repetía mentalmente “Un poco más… un poco más”
Entonces, el respirador que me había dado Seto emitió una lucecita roja. Y un sonido como de alarma. Quizás había dejado la válvula abierta y se había terminado el oxígeno, y aquel sonido me indicaba ese estado. Pero escuché otros sonidos parecidos, que provenían desde el agua. Y vi varias luces rojas acercándose.
Eran más criaturas submarinas, iguales a la que nos había atacado hacía un momento. Las lucecitas rojas parecían ser sus ojos. Eran más de las que pudiera contar.
Habían percibido el sonido de aquel aparato y se habían acercado. Algunas tiraron manotazos tratando de alcanzarme. Otras asomaron la cabeza y me mordieron los brazos y piernas. Yo luchaba por mantener extendido mi sub-espacio, y por no caer ante el dolor de esas mordidas.
Y finalmente, como burlándome de ellos, dije:
- YO SOY… EL LEGENDARIO… RYUJI HIGUCHI!!!! – y cerrando mis puños, todo el sub-espacio se transformó en electricidad. Las criaturas que estaban sujetándome y mordiéndome fueron rostizadas por la descarga.
Disminuí instintivamente el radio del sub-espacio alrededor mío, ahora parecía un campo de fuerza personal. Y, envolviéndolo con electricidad, me disparé hacia arriba con todas mis fuerzas. Los escombros que empezaron a caer por acción de las vibraciones submarinas que había provocado se desintegraban a mi paso. Y finalmente salí hacia la superficie.
Respiré con fuerza, y allí logré ver a Seto y a Kasumi volando sobre el edificio que terminaba de hundirse en el mar. No sabía que Seto era un Esper también. Pero el hecho de verlo volando era prueba suficiente.
- Ryuji! Estás bien!!! – dijo Kasumi, quien voló a mi encuentro y me abrazó.
- Sí… - respondí, jadeando.
- Qué bueno que estés de vuelta! N-nos-preo-preocupamos al ver el derrumbamiento del edificio! – Dijo Seto.
- Si… casi muero por esta porquería. – y le arrojé el respirador. – Un sonido que emitió hizo que varias de esas cosas se acercaran.
- Ah… - Dijo Seto. Se quedó por un momento mirando el aparato en silencio, y luego agregó – Debe ser un mal funcionamiento… Mil perdones.
- Está bien, no hay problema.
- Estás sangrando… - dijo Kasumi, que puso su mano en mi pecho y me mostraba las heridas en mi brazo.
- Esta bien, no llegaron a desgarrarme. Es sólo superficial. Tal vez me dejen unas cicatrices.
- Bien! – dijo Seto – Veamos nuestro objetivo!.
Volamos hacia un edifico cercano. Allí Seto abrió el contenedor de energía y la caja que había en su interior. Finalmente mostró el tan preciado objeto. Era una cosa antigua, realmente en desuso.
- Un fonógrafo? – dije con cierta incredulidad
- SIIIII! UN FONOGRAFO AUTÉNTICO! Es una reliquia excepcional! Debe valer fortunas!!! Además está en perfecto estado! – el rostro de Seto parecía el de un niñito el día de su cumpleaños.
- Es aún mejor que los I-Pods que encontramos al semana pasada! Y más antiguo que las videocasetera Beta que encontramos hace tres meses!!! Esto vale millones!!! – dijo Kasumi, muy emocionada.
- Muchas gracias por la ayuda, señor Higuchi! – dijo Seto, estrechando mi mano con mucha fuerza – No hubiéramos podido conseguirlo sin su ayuda!
- S-sí, no hay problema.
- No se preocupe, recibirá su paga de inmediato! Solamente es hacer una transferencia… - Seto sacó una pequeña laptop y comenzó a tipear como loco.
En realidad no me importaba mucho recibir ese dinero, ya que no tenía ni idea de su valor actual en este lugar. Pero me sentía realmente bien de haber podido vivir ese escenario.
Era un sueño magnífico.
Kasumi se acercó y me besó nuevamente.
- Ahora, ya podemos irnos a cumplir nuestro “acuerdo”, no? – dijo
- Por supuesto…
Los tres volamos en una dirección específica. Y llegamos a lo que debía ser su cuartel. Allí logré ver a algunos conocidos, algunos con uniforme de Esper, y otros ni por asomo. Vi que algunos de ellos murmuraban al verme pasar.
- No estás acostumbrado a ver tantos Espers juntos, no? – dijo Kasumi – Se dice que siempre estás volando por ahí solo. Por eso sos difícil de rastrear…
- Sí, más o menos… - dije.
Seto se marchó con el tesoro, y Kasumi me guió hasta unas habitaciones.
Allí cerró la puerta con un seguro, y contrariamente a lo que esperaba de una chica como ella, se quitó el uniforme sin sentir nada de vergüenza. Era muy distinta a esa Kasumi que cursaba conmigo: Esa Kasumi que se ruborizó cuando le pedí de hablar con ella a la salida de la escuela. La tímida chica que aceptó salir conmigo. Esta Kasumi era muy distinta. Pero también me gustaba. Mucho. Y su cuerpo era muy sensual. No tenía medidas exageradas, pero eran perfectas para mí. Era hermosa. Totalmente.
Apenas y dijimos nada más. Yo me quité el uniforme también. Tenía las marcas de quemaduras, magullones y cortes que había sufrido en los sueños anteriores. Hizo un comentario sobre esas marcas, dijo algo así como “El cuerpo de una leyenda seguro tiene este aspecto”. Y entonces nos abrazamos. Nos besamos. Y finalmente nos volvimos uno.
En otra situación me hubiera sentido nervioso. La idea de ser un alumno de secundaria aún me martillaba la cabeza. Demasiada moral. Esta vez no había nada de moral. Era mi sueño, y pensaba disfrutarlo.
Los gemidos de Kasumi eran una melodía que me inundaba, que embriagaba mis sentidos. Me volvía loco. Me dejé llevar. Nos fundimos. Era nuestro paraíso. Era nuestro momento.
Eramos solamente nosotros dos.
Sin duda, este era el mejor sueño que había tenido. El Mejor. Mi preferido.
Mentiría si dijera que no había fantaseado antes con algo así, y verdaderamente aún no lo había "hecho" en el mundo real... pero en este sueño, la manera en que Kasumi y su cuerpo respondían a mis movimientos, me hacían saber que estaba haciéndolo bien.
Cuando acabamos, juntos, Kasumi se recostó a mi lado. Me abrazó como evitando que fuera a ningún lado. Me besó y se acomodó sobre mi hombro. La abracé y lanzó un sonido de apreciación. Estaba feliz. Se veía muy feliz. Como si hubiese estado esperando ese momento.
Y yo también lo estaba. Me acomodé, la abracé firmemente. Entonces nos dormimos.
Y yo pude ver que una luz blanca envolvía todo. Estaba seguro que todo había estado perfecto.
Todo.
Absolutamente todo.
Ese era mi sueño. Mi sueño perfecto.
- Toriyama a capturado cuatro piezas de Togashi en una jugada increíble! – Se escuchó en medio de la nada. Luego siguieron varias ovaciones y más comentarios inútiles por parte del locutor.
Seguidamente se escuchó a Orange Range interpretando Asterisk, que se superponía con las ovaciones del público que seguían vitoreando a Toriyama.
Finalmente una campanilla repetitiva sonó, convirtiendo en un gran alboroto todo el conjunto de sonidos en la habitación.
- Ryu- chan! Despertate, hijo! O vas a llegar tarde a clases! – dijo mi mamá desde el comedor, escaleras abajo.
Entonces desperté. Estaba algo aturdido. Vi un techo conocido. Me senté en mi cama y vi alrededor. Kasumi no estaba acostada a mi lado, pero todos los objetos de mi habitación se encontraban ahí. El escritorio, las estanterías con libros y mangas, mi computadora, mi equipo de audio, las cosas de la escuela, mi ropa… Todo estaba allí! Estaba en casa!!!
Me puse el uniforme escolar rápidamente, menos la corbata.
Bajé las escaleras, y allí vi a mi papá sentado con el diario en la cara. No era un miembro de La Familia! No era un mafioso! Era solamente mi aburrido viejo leyendo economía!!! Estaba en casa!!!
- Ji-chan! Al fin te despertaste! - dijo Mayu
- Mayu!!! Mi hermanita Mayu!!! – corrí a abrazarla. La levanté de su silla y la hice dar vueltas en el aire – No sabés cuánto te extrañé, enana!!!
- Pará, pará Ji-chan!!! Te volviste loco??? – dijo
- No, no, solamente estoy muy contento de verlos!!! Y es más , voy a dejar que me sigas llamando “Ji-chan!”
- Te iba a decir “Ji-chan” igual, tonto… -dijo y se comió una tostada llena de mermelada que le manchó la cara.
Mi mamá se apareció con mi café y me saludó.
- Má!!! – Dije y corrí a abrazarla
- Qué pasa Ryu-chan? – dijo entre risas – Te levantaste de buen humor?
- Sí, má! Es que tuve un sueño magnífico! En ese sueño yo… - hice una pausa y miré a Mayu – eh… creo que mejor lo dejo para cuando vos no escuches, nenita xD
- Por qué? Yo quiero saber! Contame contame contame!!!! – Mayu hizo un berrinche. Igual lo pensé mejor y tampoco creo que fuera sensato contárselo a mis viejos. Daba algo de vergüenza… Quizás podría omitir "ciertas" cosas... Ejem...
- Nooooop… No se puede! –dije mientras me sentaba en la mesa. Recorrí cada rincón de la casa con mis ojos, viendo cada detalle por chiquito que fuera. Estaba de nuevo en casa. Finalmente estaba de nuevo en casa!!!
Terminé mi desayuno, busqué mis útiles y me apuré para salir cuanto antes a la escuela. Quería ver de nuevo a mis amigos. Y sobre todo a Kasumi.
- Bueno, nos vemos después. Podríamos salir a la noche, no? Digo, ir a comer a algún lugar copado, probar algo distinto, pasar un tiempo juntos, no? – dije
- Estás bien hijo? – preguntó mamá
- Totalmente. Es que hace mucho que no…
- Ryuji – dijo mi papá-
- … que no salimos juntos a pasar un rato divertido, y es una pena, porque…
- Ryuji – dijo mi papá-
- … que se yo… me parece que es una picardía, estamos todos y nunca hacemos nada juntos…
- Ryuji… -interrumpió mi papá - … Qué tenés en la cabeza?
- En... la… cabe--- mis manos subieron hasta mi cabeza, y pude sentirla nuevamente. La gorra cuadrada.
Tenía la gorra cuadrada en mi cabeza. Forcejeé para sacármela de encima.
- No… - dije, mientras tiraba hacia arriba - No… no… NO… NO… NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!
La gorra.
Seguía en mi cabeza.
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