- Es seguro que la “caravana” en la que viaja Kidou Arakawa pasará pronto por acá – Dijo Kasumi a nuestro grupo.
– Vamos a separarnos y a tomar posiciones estratégicas para la emboscada.
Nos habíamos reunido según las coordenadas que nos había pasado Seto.
El lugar en el que nos encontrábamos parecía un risco, similar a los que se podían ver en películas del Far West. La diferencia radicaba en nuestras indumentarias, que parecían sacadas de una película de George Lucas.
En medio de aquél risco se trazaba una única ruta de acceso. De modo que si Arakawa pensaba cruzar, debería pasar por ese camino. No había ninguna otra alternativa.
Kasumi guió un grupo pequeño de cinco personas, entre las que me incluía. Nos dividimos en grupos de a dos. Ella hizo equipo conmigo, nos posicionamos del lado izquierdo de aquella ruta, desde arriba del risco.
El segundo grupo se colocó del lado derecho. En ese grupo estaba Hirano y Takato.
Un tercer grupo esperó al pie del acantilado, ocultos en una especie de trinchera. En ese grupo estaba Seto, y lo acompañaba alguien más. No presté atención cuando nos dividieron, así que no sé ni qué cara tenía. Calculo que sería Amarao o incluso Tama.
- Tiene unos 20 minutos de retraso. – dijo Kasumi.
- Pero esta es la única ruta disponible, no? – le pregunté
- Por tierra, sí.
- No creo que usen un vehículo aéreo. Es más complicado pasar desapercibido en uno de esos. – Dije en tono jocoso – Seguro que pasan por acá, no te inquietes.
- Supongo que es verdad – Kasumi lanzó un suspiro profundo. – Tomá – dijo, entregándome el celular y la mochila
- Ah… ya me estaba olvidando de eso…
- Por más que intentamos analizarlo, es de una tecnología muy extraña. Parece un comunicador, pero no parece funcionar… Qué es exactamente eso? Y de dónde lo sacaste?
- Es un juguete, nada más – dije – No te preocupes.
Kasumi miraba algo desconfiada. Sin duda ese “juguete” no se parecía en nada a los que debían existir en ese lugar. En ese Sueño. No le di mucha importancia.
Intenté comunicarme con alguien, pero el directorio de contactos seguía vacío. Seguramente en este sueño no iba a poder usar teléfonos ni nada de eso.
Lo siguiente que hice fue revisar mi mochila. Allí estaban mi cuaderno y mis útiles. Me puse a hojear el cuaderno. Estaban mis anotaciones de matemáticas e historia allí. Y donde los apuntes terminaban, noté que estaban los restos de hojas arrancadas. Serían sólo un par.
Recordé el sueño de los soldados, que habían arrancado hojas para hacer garabatos, escribir palabrotas y jugar juegos tontos, como chicos aburridos en un recreo escolar. Si las hojas estaban arrancadas en ese sueño, por qué seguían ausentes en este otro?
Podría ser algún tipo de nexo? Del mismo modo en que los protagonistas de estos sueños son mis compañeros de clase?
Era algo confuso. Si bien en este Mundo Futurista habían confiscado mi celular y mi mochila, cuando aparecí en el Mundo de los Soldados o incluso en el de los Bomberos, esas pertenencias aún estaban conmigo. Es decir, que aunque me habían quitado el celular acá, no significaba que no los tendría en otros Mundos...
Mundos... o Sueños... la verdad no sabía como llamarlos.
Debía hacer unas pruebas. Tomé el lápiz y escribí en una de las hojas el kanji “Shinzo” (corazón). Debía esperar a que el sueño cambiara para corroborar mi idea.
Luego, casi sin pensarlo, escribí una recta vertical en la hoja. Le marqué un círculo en cada extremo y uno en el medio.
Arriba del todo, junto al círculo, escribí “Futuro”. En el del extremo inferior, escribí “Incendio”, y en el del medio “Soldados”.
- Si pasé de “Futuro” a “Soldados”, y luego de “Soldados” a “Incendio”… - dije en voz baja mientras escribía flechas que iban y venían de un círculo a otro -… entonces… por qué pasé de “Incendio” a “Futuro”? Por qué me salteé “Soldados”? –
Las flechas se transformaron en tachones a medida que escribía y narraba los trazos en voz baja. No terminaba de entender que había pasado.
Pero después de todo, era un sueño, no?
Nadie sabe con exactitud por qué en algunos podemos mantenernos conscientes, y en otros no.
Yo sabía que era un sueño. O por lo menos, eso era lo más razonable.
Sabía que todo aquello no era real, que en algún momento despertaría, escuchando a Toriyama y a Togashi continuando su partida de Go en GOKURAKU, y escuchando Asterisk desde mi celular, a modo de alarma extra, y las campanillas del despertador a cuerda.
Seguro que volvería a despertarme, pese a mi costumbre de ser un pésimo madrugador, y que mi madre de todas formas me preguntaría si ya estaba despierto, que sino llegaría tarde a clase. Mayu me diría “Ji-chan” otra vez; y papá seguiría leyendo su diario mientras articula sonidos que pretenden ser saludos o llamadas de atención.
Seguro volvería a clases, a usar ese cuaderno para anotar esas materias tediosas, y volvería a ver a mis amigos, que ya no serían capitanes, ni bomberos, ni mucho menos criminales peligrosos.
Y sobre todo, aquella persona que ahora estaba dándome directivas volvería a ser la dulce chica con la que había empezado un noviazgo. Ansiaba poder abrazarla. Pero en ese momento no podía. En ese sueño no podía.
Sueño.
Es un sueño… Estoy seguro.
Estoy seguro que es un mal sueño.
Un conjunto de malos sueños.
- Qué estás escribiendo?
Kasumi me sacó de mi trance.
- Nada, nada en especial. Sólo mataba el tiempo.
- Estás actuando raro desde anoche. Te pasó algo? – Dijo ella.
- Es… no es nada… es decir… es complicado de explicar…
- Tratá.
Esa determinación en sus ojos me hizo bajar la guardia. Tartamudeé un poco
- Y-yo… mirá, desde hace un tiempo creo que ya nada es real---
- ATENCIÓN! EL OBJETIVO SE APROXIMA! - Un comunicador me interrumpió. No bien Kasumi escuchó esa llamada se acercó al borde del risco y colocó su arma en posición. Había perdido la oportunidad de contarle sobre aquellos raros sucesos en los que me vi envuelto. Y los magullones, y las quemaduras… Todo eso…
- Higuchi! Atención! – Dijo, y presionó unos botones en su muñeca que hicieron que el traje tomara el aspecto visual de la superficie en la que nos encontrábamos. Es decir, camuflaje óptico. Era como si Kasumi se hubiera vuelto parcialmente invisible, como en esa película… Alien? No … el otro… Predator!, eso es!
Yo también me acerqué, presioné los botones que activaron el camuflaje y apunté con un arma hacia la ruta. Estábamos a unos 1000 metros sobre aquella carretera terrosa, apuntando hacia la abertura por la que el vehículo debía pasar. Nuestras armas poseían miras telescópicas, al estilo Sniper, por lo que veríamos fácilmente a Arakawa desde nuestra posición.
- Atención! Están entrando unos escoltas… Arakawa parece estar en el tercer vehículo – dijo Hirano a través del comunicador.
El grupo de Hirano actuaba de Ojo Avizor, y solamente abrirían fuego si mi grupo, y también si el de Seto, fallaban el disparo. El grupo de Seto dispararía únicamente si fallaba nuestro atentado. Era todo muy sincronizado, al estilo de los mecanismos de un reloj. Yo confiaba en que Kasumi no fallaría, y sólo en caso que el enemigo se diera cuenta, yo debía cubrirla. Era una oportunidad de oro.
Pasó el primer vehículo. Me recordó a un pequeño jeep, por su forma. Pero tenía un diseño más futurista, digno de Starcraft, X-com o algún otro de esos juegos de estrategia en tiempo real, con aspecto espacial.
El segundo vehículo era más grande, pero también parecía un jeep. Este tenía varios soldados preparados. Tenían rifles o algo así, parecidos a los que llevábamos nosotros para combates a distancias medianas.
- Capitán Hinageshi! Preparada! – dijo Hirano nuevamente
- Ya te oí… no fastidies, mierda! – dijo Kasumi entre dientes. Vi que sudaba un poco. - Cinco… cuatro…
Kasumi comenzó una mini-cuenta regresiva. En ese momento alcancé a ver a Arakawa en mi mira telescópica. Brilló con un aura roja por un momento. Y sentí un escalofrío
- Dos… UNO! – dijo Kasumi. Antes que disparara, me arrojé sobre ella, apartándola del arma.
- P-pe-pero qué mierda hacés??? –Dijo
- Es un error!!! No debés matarlo!
- De qué estás…? –preguntó exaltada. Estaba furiosa.
- No sé como explicártelo, pero sé que es un error! Si lo matás algo malo va a pasar!
El comunicador se encendió de nuevo, y Hirano habló:
- Capitana! Capitana? Qué pasó? Por qué no…? – La comunicación se cortó abruptamente, y vimos como el lado derecho del desfiladero, donde el grupo de Hirano se encontraba, era pulverizado por una explosión luminosa. Kasumi se incorporó, y cayó arrodillada, apoyándose sobre el suelo con sus manos.
- No puede ser… ya saben que estamos acá… - dijo
Noté que por un momento Kasumi brillaba con un aura blanca. Ya empezaban a molestarme esos destellos. Significaban que tenía que actuar rápido.
- Vamos. Hay que salir de acá – La tomé de la mano y la ayudé a levantarse
- DEJAME! Si no hubiera sido por vos, Arakawa ya estaría muerto! – dijo apartando su mano bruscamente – Además, con estos camuflajes no van a poder…
- FUE POR ESO QUE VOLARON EL RISCO! PARA ASEGURARSE QUE NO QUEDARA NADIE! NO ENTENDÉS? – grité furiosamente – POR ESO ROSTIZARON A HIRANO!
Kasumi pareció entrar en shock.
- Eso… eso… no puede ser…
La tomé por los hombros
- ESCUCHAME BIEN! VOS SOS LA LÍDER ACÁ, NO PUEDO DEJAR QUE TE MATEN! HIRANO, SETO, YO, TODOS EN LA RESISTENCIA SOMOS PRESCINDIBLES, MENOS VOS! SÉ QUE SI NO TE SACO DE ACÁ, SE PUDRE TODO! ASÍ QUE CERRÁ LA BOCA, Y CORRÉ!
Kasumi parpadeó un poco, como regresando a la realidad.
- T… tenés razón… Vamos!
Echamos a correr. Yo sujetaba a Kasumi de la mano.
No bien nos alejamos unos metros de allí, el mismo risco donde estuvimos cumpliendo la misión de Snipers se vaporizó detrás nuestro. Pero la onda expansiva no nos alcanzó.
Con el camuflaje óptico pudimos pasar desapercibidos hasta alejarnos de allí.
Estuvimos corriendo por un buen rato, y en ocasiones virábamos sobre nuestros pasos para ver si nos estaban siguiendo. Pero no pasó nada. Es probable que luego del disparo, Arakawa y su séquito siguieran su camino sin importarles nada más.
- Un… u-n… un mo---momento… - dijo Kasumi, jadeando.- Por favor, descansemos un poco…
- Ah… eh… Claro…
Kasumi desactivó su camuflaje, y yo hice lo mismo. El aura blanca de Kasumi comenzó a brillar intensamente. Como si fuera a iluminarlo todo. Era una luz cálida. Se sentía como que había resuelto bien la misión.
Por un momento estuvimos en silencio. Era incómodo, pero estábamos cansados de tanto correr. Cuando recuperamos el aliento, Kasumi dijo:
- No puedo creer que perdiéramos esa oportunidad…
- Lo lamento.
- No, está bien… Lo siento mucho por Hirano y los demás… - dijo
En ese momento sonó el comunicador.
- C-capitana? E-está bien? Capitana!... N-n-n-No pu-pue-puede ser… CAPITANA!!! – era Seto. Su tartamudeo era fácilmente reconocible. Aparentemente su grupo estaba a salvo
- Aquí estoy, Seto! – Dijo Kasumi – Higuchi y yo estamos a salvo!
Por un breve instante, hubo un pequeño silencio. Es probable que se hubiera sorprendido de que estuviésemos con vida luego de esa explosión.
- C-c-c-cuánto me alegro!!! – Dijo al fin– H-hi-Hirano no me responde… temo que hayan…
- Vimos como se desintegró la zona donde su grupo estaba localizado… Estoy segura que no lo consiguieron. Ustedes pudieron salvarse?
- L-l-lamentablemente Tama t-t-también fue eliminado, Capitana. M-m-me ayudó a escapar, p-p-pero él fue alcanzado…
- Bien… es mejor volver a la base. Nos veremos allá!
- E-e-en-entendido! Cambio y fuera.
Kasumi no dijo nada. Agarró un puñado de arena en sus manos, lo apretó fuertemente, pero miraba fijamente el escurrir de los granos.
- Gracias – dijo
- Eh?
- Gracias… por ayudarme. No podía reaccionar. Si no me hubieras sacado de ese trance… Quizás…
- Hey, tranquila. No pasó nada. Quizás no completamos la misión, quizás sufrimos algunas bajas… pero tengo la sensación de que todo resultó bien… No sé como explicarlo…
- Sobrevivimos… Eso es algo a tener en cuenta… - Hizo una pausa y sonrió – Volvamos a casa…
Nos incorporamos y volvimos a la base de la Resistencia.
Allí Kasumi dio un informe a todos. Había algo de decepción en el ambiente. Todos sabían que Arakawa transportaba armas en ese convoy, que se dirigían a Stronghold y que eso aumentaría su poder. Además habíamos perdido a soldados importantes de nuestro bando… Hirano, Tama, Takato...
Pese a todo Kasumi les transmitió ánimos. Dijo algunas palabas que motivaron a todos y hubo una nueva ovación. Luego todos nos separamos, mientras Kasumi y otros estrategas se concentraban en un nuevo plan de ataque. Seto pasó cerca de mí cargando unas armas muy grandes.
- Dejame ayudarte con eso!
- Ah! G-g-gracias, Higuchi! – dijo. Lo acompañé hasta un depósito de armas. Allí me explicó que esas armas eran Lanzadores de Ráfagas, un equivalente a lanzagranadas pero de una capacidad destructiva mayor.
- P-p-pude salvar estas armas, pero perdí las municiones. No tuve tiempo de tomarlas…
- Está bien, no te preocupes. Seguro acá adentro hay más. Y lo importante es que Arakawa no se quedó con estas armas.
- N-no creo que le hagan falta… -Dijo en un tono depresivo – Pero creo que tenés razón – agregó sonriendo. – B-bueno, me voy a descansar un poco. N-n-no suelo quedar bien después de una misión matutina…
- Que descanses.
Seto se marchó. Pude notar que el aura suya parpadeaba, como en los otros sueños.
Hasta ahora era el único que parpadeaba intermitentemente por algunos segundos, a diferencia de los resplandores rojos o blancos que parecían brillar en otras personas...
Pero... no quería quemarme la cabeza aún. Estaba agotado físicamente. Lo menos que necesitaba era perder la razón pensando en cosas que no podía explicar.
Me dirigí a mi habitación. Bah, era casi un bunker. Era incómodo, pero al menos podía dormir en esa cama. Al menos hasta que el sueño cambiara.
Entonces, Kasumi llamó a mi puerta. La dejé pasar y se sentó en un escritorio que allí había. Seguía brillando intensamente con el aura blanca.
- Quería darte las gracias de nuevo. Es probable que si le hubiera disparado a Arakawa, nuestra posición quedaría descubierta, y hubiésemos sido nosotros los vaporizados…
- De nada, Capitana
- Creo que… -hizo una pausa- esas… corazonadas tuyas…
- Eh?
- Cuando me detuviste, cuando no me dejaste disparar… Solamente creo… -se puso de pie y se acercó a la puerta – deberías prestarle más atención a tus corazonadas. A esos impulsos. Creo que van a ayudarnos de ahora en más.
Kasumi se retiró de mi habitación. Había algo en esas palabras que me infundieron esperanzas, ánimos… Era como si me estuviera ayudando, indirectamente, a seguir adelante con esa travesía. Me recosté en la cama y me acomodé bien. Al cerrar los ojos, se veía todo envuelto en una brillante luz blanca.
Pero antes de dormir, tomé mi cuaderno y hojeé hasta llegar a mis garabatos.
Le di una última leída.
- Si todo sale bien, ahora debería despertar en el sueño “Soldados” – Pensé.
Así había sido cuando había salvado a Hirano durante mi primera “visita” a este sueño…
El cansancio se apoderó de mí. Se me cerraban los ojos, y podía escuchar el movimiento de los demás fuera de mi habitación. Y una voz metálica parecía decir algo, anunciando algo, que creo que era el final del día. "Dirigirse por favor a sus habitaciones. Está terminando el 28 de Febrero de 2023. Mañana será un nuevo día. Repetimos. Dirigirse por favor..."
- Dos... mil... vein... ti...? - Balbuceé entre sueños. Y pronto me quedé dormido…
No sé muy bien cuánto tiempo habrá pasado, pero me sentía muy descansado.
Aún no despertaba del todo. Sin embargo, me sentía en movimiento.
Al abrir los ojos, me di cuenta que nuevamente me encontraba viajando en un vehículo.
Al parecer me encontraba en un asiento trasero, del lado izquierdo. Delante mío se encontraba el conductor, de modo que estaba viajando en un auto occidental.
El sonido del motor me ayudó a despabilarme. Al desperezarme, mis brazos rozaron mi cabeza, y sentí nuevamente la gorra cuadrada encima mío. Era evidente que seguía soñando.
- No puedo creer que te sigas durmiendo… - dijo una voz conocida.Una voz de adulto. Algo rasposa, y con un marcadísimo mal humor.
Al voltear hacia a la derecha para ver quién era, me encontré con Matsuyama, que se encontraba amordazado y esposado. Emitía quejidos, que resultaban ininteligibles por causa de la mordaza que, de forma tirante, le tapaba la boca dejando ver sus dientes superiores. La mordaza se veía ensalivada, por lo que me imaginé que hacía un buen rato que estaba atado. En sus ojos se veía una mirada de desesperación, y algunas lágrimas se escurrían por los costados de su rostro. Me miraba con pena, y parecía intentar decirme algo.
- Ya te despertaste? – Del lado derecho se encontraba la persona que me hablaba, al lado del amordazado Matsu. Mi sorpresa fue muy grande. Esperaba que en estos sueños solamente se aparecieran mis compañeros de clase. Esta vez, la persona que me hablaba, no era otro que mi padre.
- P-papá?
- Ojalá y pudiera tomarme las cosas tan a la ligera como vos. Espero que no arruines las cosas con tu pereza, me escuchaste? Y por favor, sacate esa ridícula cosa de la cabeza!
No entendía muy bien el escenario aún. Mi padre, Matsuyama (amordazado) y yo viajábamos en un automóvil americano. Nos guiaba un chofer y además había alguien más en el asiento del acompañante. Trataba de digerir la idea, pero nada se me ocurría.
- N-no pasa nada, papá. Te aseguro que no va a molestar en lo más mínimo. – Le dije mientras apuntaba a mi gorra con mi dedo índice.
- Hmmmm… - dijo suspirando y mirando hacia la ruta. Al parecer en este escenario, también era mi padre, ya que no se sorprendió cuando le dije "papá" ni me corrigió tampoco.
De todos modos, el verlo enojado, viajando en un auto con Matsu amordazado, no era un clima muy alegre que digamos.
Miré hacia la ruta yo tambien, esperando entender algo más sobre el asunto.
El camino era bastante desértico. No había demasiada gente, las viviendas eran algo precarias, todo se veía muy descampado. Matsuyama seguía quejándose, y si se ponía molesto, mi padre lo hacía callar.
Intuía que Matsu no iba a tener un final muy feliz, si se encontraba amordazado debía ser por algo.
Al mover mi pierna sentí algo, que resultó ser mi mochila. Saqué mi cuaderno de ahí y comencé a hojearlo. Mi viejo me miró pero luego volvió a fijar su vista en la ruta. Esa actitud era típica en él, lo cual me desanimó un poco. Ojalá y le diera más importancia a lo que hago... más en la vida real...
Al pasar las hojas llegué hasta mis diagramas y anotaciones.
El Kanji “Shinzo” estaba allí, en efecto, y mis anotaciones sobre los sueños anteriores también. De modo que el cuaderno, y las modificaciones que se le hicieran, se mantienen inalterables de un sueño a otro. Por qué sería? Era igual que el hecho de que se aparecían únicamente mis compañeros (y aparentemente mi familia) en estos sueños.
Eran factores comunes.
En todos los sueños.
Al igual que la gorra. Qué significaba esto?
Sin pensarlo, anoté de nuevo. Escribí “Gorra” y los nombres de algunos de mis compañeros. También escribí “Rojo = Malo, Blanco = Bueno”. Pensaba en las luces y auras que se aparecían en mis sueños. Hasta ahora, se emitían alrededor de mis compañeros, pero inundaban todo lo que mis ojos alcanzaban a ver cuando fallaba o cuando trinfaba en cada caso. Le escribí un signo de interrogación a esa nueva escritura. Aún no sabía si era exactamente eso, si “Rojo = Malo”…
Pero nuevamente me vino una duda a la cabeza. No debería haber “despertado” en el escenario “Soldados”? El orden inicial había sido así: Primero el Mundo Futuro, luego el de los Soldados y luego el del Incendio. De allí volví al Mundo Futuro... y ahora...
Me estaba mareando. Era mejor ir anotando lo que pasó.
Empecé a escribir nuevas flechas, tratando de ordenar mis pensamientos. Dibujé un nuevo círculo, fuera de la línea recta que había trazado antes. No sabía dónde ubicar este nuevo sueño. Entre “Soldados” y “Futuro”? Sería lo lógico?
- Ya estamos llegando. – dijo el acompañante, que resultó ser Seto. Estaba algo irreconocible. Muy sereno. No tartamudeaba.
- Llegando? A dónde?
- Al trabajo – dijo mi padre, y me dio una pistola. Al verla, Matsuyama se empezó a agitar, y movía sus hombros tratando de zafarse. Se tambaleó de un lado a otro con fuerza, emitía sonidos desesperados, tratando de pedir auxilio.
Por un momento, me sentí descompuesto. Una sensación de mareos, de náuseas me invadió. Seguramente me había puesto pálido, porque empezaba a entender qué era lo que papá quiso decir con “trabajo”. El automóvil se detuvo.
- No me digas que…
- Los que traicionan a La Familia, deben desaparecer – dijo mi padre. Salió del automóvil y arrastró a Matsu hacia afuera.
"La Familia". Solamente la idea de “Mafia” se cruzó por mi cabeza. Qué sorprendente puede resultar el significado ambiguo de una palabra tan normal como “familia” cuando en el contexto hay armas de fuego y prisioneros amordazados.
Bajé del auto. Me sentía inquieto. Estábamos muy alejados de las viviendas que habíamos visto en la ruta. Nos detuvimos cerca de un lago. Seguramente planeaban arrojar a Matsuyama ahí luego de matarlo.
Forcé la mirada un poco para ver si reconocía las luces y auras que se hacían presentes en los momentos decisivos de cada uno de esos sueños. Pero no pasó nada. Todo estaba claro, muy claro. Casi cristalino.
- Pasa algo? – Dijo mi padre. – Dijiste que no iba a molestarte para nada – hizo un ademán señalando mi gorra.
- No, no es nada.
- Muy bien. Sigamos. – Papá acercó a Matsuyama, y lo obligó a arrodillarse cerca del lago. Abrió una botella de alcohol – creo que era whisky – y bebió un trago. Luego lo vertió por completo sobre Matsu, que seguía quejándose y gimiendo, como pidiendo clemencia.
- El Don odia a los putos soplones, Matsuyama. Si El Don los odia, nosotros los odiamos. La única manera de que El Don se calme, es haciendo limpieza. Entendés lo que digo? – Dijo mi padre. Era impresionante como hablaba sin inmutarse. Era como una máquina, repitiendo un speech pre-grabado. Matsuyama lloró con fuerza. Un grito ahogado por la bandana que recubría su boca se escuchó. Parecía decir “Por favor”.
- Matalo – Dijo mi padre, y me apuntó con la botella vacía.
- Eh?
- Matalo. Dale.
- P-pero… -dije
- MATALO, LA PUTA MADRE, MATALO! – gritó mi padre, que parecía ser una persona distinta a la que dijo el speech hace un momento. Sería por el trago de whisky? No lo creo.
Miré nuevamente a ver si alguna luz resplandecía. Miré fijo a Matsuyama. Nada brilló, excepto el sol reflejado en las lágrimas que caían por loas mejillas de Matsu.
- Si no hay ningún resplandor, supongo que no va a pasar nada – pensé. Y apunté el arma a la cabeza de Matsuyama. Tragué saliva. Matsu gimió nuevamente, era un “No” muy apagado. Parecía toser también, quizás sentía arcadas. Era complicado saber que pasaba por su cabeza, pero podía entender como se sentía. Había un arma apuntándole en la frente. Si para mí, que sostenía el arma, era una situación tensa y desesperante, me imaginaba como se sentía él.
- Y? Qué esperás? –Dijo mi padre
- Y-ya, ahora le disparo.
En ese momento, Matsu cerró los ojos, y pude ver un aura roja a su alrededor. En mi cabeza retumbó la escritura de mi cuaderno “ROJO = MALO”. Sabía que algo andaba mal. Sabía que si mataba a Matsu todo iba a ser peor.
“ROJO = MALO”
“ROJO = MALO”
“ROJO = MALO”
“ROJO = MALOROJO = MALOROJO = MALOROJO = MALO…”
Resonaba en mi cabeza. Debía parar.
- NO! – dije
- Qué pasa? – preguntó mi padre
- No voy a dispararle!. Algo anda mal, no sé como pero algo anda mal!
- Qué estás diciendo?
- QUÉ NO VOY A DISPARARLE, MIERDA! – grité
- Muy bien. No le dispares. –dijo mi padre. Se acercó al auto y extrajo un par de grilletes del baúl. Tenían un par de esferas metálicas bastante grandes en sus extremos. Mi padre las arrastró prácticamente desde el auto. Encadenó las piernas de Matsuyama con mucho cuidado y tranquilamente. – No te querés manchar? Muy bien, no lo hagas. Extraño la época en que esto se hacía con cemento… -dijo casi en broma, porque se sonrió. – Listo. Pero una cosa. VOS lo vas a empujar. – y me señaló de nuevo
- NO! – dije
- SÍ! VINE HASTA ACÁ CON MI ESTÚPIDO HIJO PARA VERLO MATAR A ESTA MIERDA! NO ME VOY A IR SATISFECHO HASTA VER COMO LO EMPUJÁS AL LAGO! – gritó
- Y-yo-yo podría hacerlo… -tartamudeó Seto. Esta vez volvía a ser el Seto de siempre, y noté que empezó a parpadear un aura blanca a su alrededor.
- SILENCIO, SETO! – dijo mi padre – El Don está algo molesto con mi estúpido hijo, así que me encargó este laburo para que se ganara algunos puntos. POR ESO VOS VAS A MATARLO! – dijo mientras me señalaba con el dedo.
- NO! – grité – No entendés? Es un error! Es posible que él no sea el soplón que buscás!
- Cómo estás tan seguro?
- No sé! Simplemente lo estoy!
- Qué voy a hacer con vos? – Dijo mi padre – Trato de que seas un buen miembro de La Familia… Por qué te ponés tan PESADO? – dijo al momento en que le dio una fuerte patada en el estómago a Matsu, suficiente como para que perdiera el balance y cayera en el agua.
- NO! POR QUÉ NO ME ESCUCHÁS??? – grité
- Callate, mierda. Si El Don pregunta, Ryuji lo mató, entendido? -Dijo mi padre. Seto y el chofer, cuya apariencia era la del Portero de la escuela, asintieron
Noté que desde el agua se veían resplandores de luz roja. Acelerados, latentes. Como si fuera el propio corazón de Matsu. Antes de que la luz se propagara, tenía que hacer algo. Sin pensarlo, me arrojé al agua. Escuché que mi padre se quejó o algo así.
A medida que iba descendiendo la luz solar se atenuaba, pero sabía donde estaba Matsu por los latidos de luz roja que aún se veían. Tenía que soltarlo de alguna manera y llevarlo a la superficie antes de que se ahogara, o de que me ahogara yo.
- Un momento. Ahogarme? Si estoy en un sueño! Eso no pasaría! Seguro que puedo sacar a Matsu! – pensé mientras seguía bajando. Y cuando estaba llegando hasta él, noté que un par de destellos alcanzaron a Matsuyama. La sangre comenzó a brotar, y se mezclaba con el agua del lago. Otros destellos volvieron a alcanzarlo. Matsuyama estaba muerto. El aura roja se volvió intensa, como si estuviera furiosa. Y se propagó. Nuevamente mis ojos veían todo enrojecido. “ROJO = MALO” resonó en mi cabeza…
Al salir del agua, noté que los destellos habían sido balazos. Mi padre, al verme actuar en su contra, había decidido terminar el trabajo.
- Por qué? – grité, y tosí algo de agua en el suelo. – Por qué lo hiciste?
- Vos lo hiciste. Vos lo mataste. –Dijo mi padre – No es verdad?
- Si, Ryuji lo mató – dijo el chofer
- S-s-sí. Fue Ryuji. Su hijo, señor. E-E-él exterminó al soplón. – dijo Seto.
- Bien. Eso es lo que vimos. –dijo mi padre.
Eso me molestó mucho. Me enervó. Me incorporé como pude, y dando un grito corrí hacia mi padre. Quería matarlo. Estaba enfurecido. El escenario rojo parecía transmitir mi furia.
Corrí hacia mi padre. Quería ahorcarlo. Quería destrozarlo. Por primera vez sentía las ganas de matar a alguien desde que había empezado a soñar. Y era a mi padre a quien quería matar.
Pensé que lo conseguiría, pero mi padre me asestó un fuerte golpe en el estómago, y luego me golpeó en la cara con la empuñadura de su pistola. Caí al suelo, rodando. Me sostuve el estómago, me doblé de dolor.
- Lo que faltaba. Ahora te hacés el loco… -dijo, y se acercó para patearme en la espalda. – Yo trato de que El Don no te haga nada… y vos seguís tentando tu suerte, pedazo de mierda! – siguió golpeándome, hasta que Seto lo detuvo. – Si no fueras mi hijo… esas balas… esos disparos… HUBIERAN SIDO PARA VOS! – gritó mi padre, y acto seguido me escupió en la cara. – Matsuyama le dio un cabezazo a Ryuji, antes de morir. Intentaba escaparse. Por eso Ryu tiene la cara lastimada. No es verdad? No es eso lo que vimos? – Dijo. Y Seto y el chofer asintieron. – Bien. Vamos.
Seto me ayudó a subir al auto. Mi viejo ahora ocupaba el asiento del acompañante. Seto iba a mi lado. Pero no pude decir o hacer nada. Estaba adolorido de la paliza que mi propio padre me había dado. Adolorido físicamente… y también herido en mi orgullo…
- Es por tu bien. Por el de La Familia. No vuelvas a ponerte en mi contra. – dijo
El cansancio me venció.
Quería dormirme. Quería despertar de una vez. En mi casa. Con mi familia, y no con "La Familia". Quería que mi padre volviera a ser el mismo, que leía su aburrida sección de Economía en el diario todas las mañanas…
Que suene Gokuraku…
Que suene Asterisk…
Que suene mi reloj…
Que mi madre… o incluso Mayu… me despierten de una vez…
Por favor… quiero irme… a casa…
Mis párpados se cerraron.
La luz roja envolvía esa oscuridad.
Había fallado.
“ROJO = MALO”
Un sonido extraño me despertó. Sonaba como un susurro… No… era más bien un ave.
Abrí los ojos. La “oscuridad” roja había desaparecido. El cielo azul se extendía sobre mí. Nubes de las más variadas formas cruzaban por acción de una suave brisa, que refrescaba el aire.
Mis manos subieron hasta mi cabeza. La gorra estaba allí. Lancé un bufido de desdén: Seguía soñando.
Ya no había sangre en mi boca. Pero tenía los magullones de las patadas que mi padre me había dado. Las sentía.
Me di cuenta que el ave que me había despertado era una gaviota. Qué hacía una gaviota acá?
Más bien… en dónde estoy?
Miré a mi alrededor. Estaba acostado en una superficie. Era suelo? Eso parecía. Una superficie llana. Era como si estuviera sobre un edificio. Me levanté. Caminé hasta el borde de aquél lugar y noté algo fantástico.
En efecto, estaba en un edificio. Había muchos más a donde alcanzaban a ver mis ojos. Todos iguales. Como producidos en masa. Pero lo que me sorprendió fue ver que, unos cuantos metros hacia abajo, se veía todo como inundado. En efecto, el nivel del agua había subido mucho en ese sueño. Y los edificios eran las únicas zonas seguras para mantenerse seco.
Empecé a reír. Y dije – Claro, por qué no? Total, es un sueño.
Pero… cómo iba a bajar de ahí?
Y sobre todo… Cómo había llegado hasta ahí?
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