miércoles, 17 de septiembre de 2014

Capítulo Cinco: ESP

Miré hacia abajo. 
Parecía como si los edificios estuvieran “plantados” en el agua.
Quién sabe por qué el nivel del agua había subido tanto. Ni siquiera sabía que tan altos eran esos edificios…  Si tenían más de 20 pisos cada uno, significaría que al menos la mitad de los pisos estaban sumergidos bajo el agua.

Realmente no parecía haber un modo de bajar y caminar por tierra firme. Solamente un inmenso océano del que brotaban los edificios era lo que alcanzaban a percibir mis ojos.

Me detuve un momento a mirar toda esa inmensidad. Francamente el mar, los océanos, siempre me habían parecido algo impresionante, kilómetros y kilómetros de agua salada hacían que me sintiera insignificante cuando los observaba desde la costa. Ahora, que ni siquiera podía hablarse de una costa, me sentía aún más diminuto.

Había mucha calma. 
La brisa era muy suave, demasiado lenta como para molestar, demasiado tenue como para sentir frío – esto era, en caso que el sueño me hiciera creer que sentía frío, claro – 
Solamente se escuchaban los graznidos de las gaviotas, algunas de ellas se juntaban en grandes parvadas sobre los edificios, otras simplemente poseían sus nidos allí.

-   Me está empezando a fastidiar tanto silencio – dije en voz alta 

En ese momento me di cuenta de que nuevamente vestía un uniforme fuera de lo común. Desde luego no era tan aparatoso como el del sueño de la Resistencia y Stronghold. Pero si era bastante atípico para un alumno de secundaria.

Llevaba un sobretodo blanco sin mangas, y debajo una remera de mangas largas, de color negro. Los pantalones eran abultados, como de aviador, también en tonos negros. Cubriendo mis pies, un par de botas blancas.  Y llevaba guantes, que estaban formados por dos piezas: guantes propiamente dichos de color negro, que llegaban hasta mi antebrazo y se fijaban con una hebilla redonda, y por encima unos guantes, sin dedos, de color blanco. La combinación era muy vistosa, pero debía ser un diseño producido por un daltónico…

Para cerrar la imagen, la gorra seguía aferrada en mi cabeza.  El “Factor Común” principal de todos estos escenarios seguía presente.

-   Factores comunes… - dije nuevamente en voz alta (probablemente para romper la monotonía de los sonidos del oleaje y los graznidos de las gaviotas, aunque no lo sé muy bien) – Factores… factores, factores, factores… - repetí mientras buscaba alrededor con la mirada. Estaba buscando algo. Estaba buscando ESE algo.

Finalmente encontré la mochila. Estaba bastante lejos, contra una puerta que seguramente conducía hacia adentro del edificio. Me acerqué y revisé nuevamente el contenido.
Celular, cuaderno con espiral, lápiz tipo B, útiles varios… Todo seguía allí.
Hojeé nuevamente mis anotaciones. Allí estaba la línea vertical con los tres escenarios adheridos – “Futuro”, “Soldados” e “Incendio” -  y hacia la derecha un círculo que permanecía apartado, aún sin bautizar. Pensé por un segundo y al tomar el lápiz escribí la palabra “Mafia” al lado del círculo.

-   Lo peor es que no sé en qué parte orientarlo… Entre “Incendio” y “Soldados”? Entre “Futuro” y “Soldados”?... –dije nuevamente en voz alta 

El diagrama pasó a ser una serie de tachones, correcciones al margen y flechas que iban y venían. Así que en una hoja nueva dibujé nuevamente la línea, con los tres círculos. Añadí  los nombres,  y el cuarto círculo “Mafia”, nuevamente a la derecha. Esta vez, lo uní con “Futuro” e “Incendio”, de modo que ahora el diagrama parecía una letra “D”, con puntitos etiquetados con los nombres de cada uno de los sueños que había “vivido”.

-   Y claro, falta ahora este nuevo escenario… - dije en voz alta, y dibujé un nuevo círculo, con la palabra “Océano”, a la izquierda de la “D”. Era muy pronto aún para unirlo, pero sabía que de algún modo se unía al de “Mafia”.

Cualquier persona ajena que encontrara mi cuaderno probablemente no entendería una sola palabra. O creería que sería algún tipo de código. 
Diagramas raros, que contenían palabras como “Incendio” o “Mafia”, no pasarían desapercibidos, eso seguro. O quizás no le darían importancia. O quizás sí. O quizás no. O Quizás si. O qui---… 

-   Tanta calma me está volviendo loco! – grité, y abrí la tapa de mi celular para poner algún MP3. Asterisk estaba seleccionado, y empezó a sonar. Tarareé el tema mientras seguía mirando el cuaderno, como esperando que mágicamente se organizara todo y me diera una respuesta. Y luego comencé a pasar en limpio más de las anotaciones que había hecho antes. Escribí la palabra “Papá” debajo de la lista de los amigos de la escuela que ya me había encontrado en aquellos locos escenarios. 

-   Mi viejo… Me pregunto si Mayu o Mamá también estarán en alguno de estos sueños…

El tema de Orange Range terminó, y esperé un momento para la siguiente canción. Pero Asterisk comenzó otra vez.

-   Maldito “Shuffle” de mierda… No es como el del reproductor… - y seguí anotando, mientras tarareaba nuevamente aquel tema que tanto me gustaba. 

Me dejé caer hacia atrás, acostándome nuevamente en la terraza del  edificio, con el cuaderno abierto sobre la cara. Seguía escuchando Asterisk, esperando a que llegara alguien y me explicara algo sobre este sueño. Cuando el tema terminó, nuevamente comenzó a sonar.

-   Qué mierda…? – dije mientras tomaba el celular y apretaba el botón de “siguiente tema” varias veces. Pero siempre volvía a iniciar Asterisk. Abrí la lista de reproducción y solamente estaba Asterisk.mp3 en la lista.

-   Qué raro… Yo juraría que tenía temas de---
No podía terminar la frase.

-   Temas de… de… esa Idol que me gusta tanto… --- 
Seguía sin poder terminar la frase.

-   O del otro tipo… ese de la voz grave… hizo openings… Y endings… Mierda! No recuerdo a nadie más!

La desolación y mi falta de memoria comenzaban a fastidiarme. Estaba sudando. Apretaba las manos, tratando de recordar los nombres de aquellos intérpretes que habían compuesto canciones que DEBÍAN estar en mi celular…

-   Yo… yo… Estoy seguro de haberlos escuchado en el colectivo! Mientras iba a la escuela! – dije, algo tembloroso y en voz alta –Por qué no puedo recordarlos???

Llevé mis manos sobre mi cabeza. La sujetaba de manera que parecía que en cualquier momento pudiese explotar. Se me complicó un poco por la forma de la gorra, pero al menos mis palmas se apoyaron en mis sienes.  Sudaba mucho. Y temblaba. Ese temblor incontrolable de alguien que tiene mucho miedo. Se incrementó la sensación al verme allí, en ese ambiente desolado.

-   “Miageta yozora no hoshitachi no hikari/ Inishie no omoi negai ga jidai o koe- - -“ – comenzó a sonar otra vez en mi celular. Rápidamente tomé mi celular en mis manos y apagué el reproductor. Me gustaba esa canción. Sabía que me gustaba. Pero ahora no era momento de escucharla. Otra vez.

-   Calma…- me dije a mí mismo – No te podés acordar porque estás soñando… Y en los sueños, muchas veces recordamos una o dos cosas pero no todas… No es cierto? – Mis palpitaciones disminuyeron. Realmente estaba mal. Estaba volviéndome loco. Pero por fortuna podía recordar lo más importante: Esto es sólo un sueño.

Empecé a respirar más tranquilamente, cuando noté una cosa en mi celular: La fecha. 
Era algo en lo que no había pensado hasta ahora. Decía 19 de Junio de 2146. Eso era una locura. Eran más de cien años de diferencia con la época en la que  cursaba mis clases. 

-   O sea, que estamos en otro escenario del “Futuro” no? – y me reí un poco. Parecía darme gracia la idea de un calentamiento global que hubiera provocado aquella subida de la marea. Me pareció muy cliché, pero no le di mucha importancia.

-   ES-UN-MALDITO-SUEÑO – me dije en voz alta, y todos los temores parecieron disiparse.

 Volví a sentarme en el suelo, esta vez apoyado contra la puerta del edificio. 
No sé cuanto tiempo habrá pasado. Tarareé “Asterisk” nuevamente. No podía recordar otra canción, así que Asterisk era lo único que podía mantenerme despierto.
Era aburrido estar ahí.
 La desolación.
La calma.
Casi hasta extrañaba el sueño de los “Soldados”.

Me puse de pie y caminé en círculos.
Pateé algunas piedritas que había en ese techo, a modo de pelota, para matar un poco el tiempo.
Luego, por alguna razón, sentí el impulso de dar una vuelta carnero. Hacia años que no lo hacía, era algo de un niño de Jardín de Infantes, o de Primaria… Pero se sintió bien. Me dio gracia. Solté unas risitas bobas y di un par de vueltas más. Me detuve y nuevamente quedé acostado mirando al cielo. – Que aburrido… - dije.

Me puse de pie, y caminé hacia el borde de la terraza. Miré hacia abajo. Luego miré hacia otro edificio. Volví a mirar abajo, y como un niño malcriado, escupí hacia el mar. No se llegaba a distinguir cuando alcanzó la superficie del agua. 
Experimenté con una piedra, y ocurrió lo mismo: estaba demasiado alto como para notar el efecto de ripple  en las olas del mar.

-   Me aburro… -dije en voz alta mientras bostezaba

-   Al fin te encuentro! – dijo una voz conocida, que cortó mi bostezo.

Miré hacia la puerta que conectaba con el interior del edificio, pero no había nadie ahí. Miré alrededor y tampoco vi a nadie. Me estaba volviendo loco? En algún momento empezaría a hablarle a mi mochila llamándola “Wilson”?

-   Hoooolaaaa… estoy acá! – dijo aquella vocecita nuevamente. Miré hacia arriba. Suena tonto, pero me pareció que la voz venía desde arriba. Y así era. Encima mío, flotando en el aire, estaba Kasumi. Me quedé mirándola perplejo. Llevaba una vestimenta similar a la mía, pero se sostenía en el aire. Estaba volando. Kasumi estaba volando!

-   Hey… qué pasa? – dijo, mientras suavemente descendía hacia aquella terraza. Se posó sobre el techo como quien baja tranquilamente de unas escaleras. Fue impresionante.

-   No sos Higuchi? – me preguntó 

-   Eh, sí, sí lo soy. –dije tratando de disimular mi asombro.

-   Genial, sabía que mis contactos no estaban errados. Sos difícil de rastrear! Yo soy…

-   Hinageshi. Kasumi Hinageshi. –dije, sin querer, mientras le estrechaba la mano

-   Eh? Cómo lo…?

-   Eh, este… Bueno… yo también tengo contactos! – dije muy alegremente

-   No será que sos un Scanner, no? – preguntó

-   Un qué?

Kasumi observó mi uniforme y señaló un emblema que tenía en el pecho, a la izquierda, como estampado sobre mi remera negra. Parecían tres líneas verticales onduladas, como el humito que se les dibujaba a los logotipos de las posadas Onsen (Aguas Termales de origen volcánico en Japón)

-   Ah, no, no sos un Scanner, sos de nivel tres. Tenía miedo que peligrara mi mente xD – dijo de un modo alegre y chistoso. – Pero sos de nivel tres, eso significa que no va a haber problema. Eso es bueno. 

-   Pará, pará un poco! Nivel tres? Scanner? De qué estás hablando?

-   Me estás cargando? – dijo, y después se paró firme. Llevó su mano derecha hacia su sien con los dedos índice y mayor extendidos, y su mano izquierda apoyada en su cintura – Kasumi Hinageshi, ESPER de nivel dos, reportándose – dijo mientras guiñaba su ojo izquierdo. Parecía una presentación militar, pero por la pose me hacía acordar a alguna serie de Magical Girls. 

-   ESPER? – pregunté – 

-   Esper. 

Levanté las  manos con las palmas hacia arriba, como diciendo “No te capto”


-   Esper. Abreviatura de ESP User.  (ESP = Extrasensory Perception o Percepción Extrasensorial)


-   Ah… o sea… que soy un ESPER?

-   De nivel tres =3 – dijo

-   Y los Scanners son…?

-   Espers de nivel 5. –dijo – Te sentís bien, o me estás cargando?

El uniforme de Kasumi llevaba un emblema en forma de cruz. No como una cruz religiosa, de esas que tienen las iglesias en occidente, era una cruz similar a la de la Cruz Roja. La forma era más bien cuadrada y simétrica. Supongo que ese era el emblema de los Esper  nivel dos.

-   Hey!... HEY! Me estás escuchando?

-   S-sí, disculpá, es que la espera me estaba matando. Casi me quedo dormido…

Kasumi sonrió. Parecía que le divertía mucho aquella situación. Se veía muy linda, hasta la actitud que tenía la hacía verse más joven.  Era muy directa, hablaba como si fuéramos amigos de toda la vida. Y eso que acabábamos de conocernos… Sin duda era mejor que la Kasumi del escenario del incendio, y mucho más amistosa que la Capitana Hinageshi del escenario del futuro. 

-   Bueno. Supongo que entonces podemos irnos. – dijo, y empezó a flotar suavemente en el aire.

-   Irnos? A dónde?

Kasumi rió un poco

-   Sos increíble… A la misión, por supuesto! Recibiste un pago de 100.000 por adelantado, el resto se te va a depositar cuando terminemos con la misión!

-   Eh? 100.000???

-   Sip… eso fue lo que acordamos, no? 100.000 de adelanto y los 400.000 al finalizar la misión! 


-   400.000!?!? – dije anonadado. Por mi cabeza pasaban pensamientos tontos, preguntándome si serían yenes, dólares o euros… Sin importar eso, se trataba de una cifra abismal!


-   SIIIIIiiiii… 500.000 fue el acuerdo. Ahora vamos! – Kasumi me sujetó del brazo tirando hacia arriba. Parecía una nena queriendo obligar a su papá a que entraran a alguna juguetería o algo así

-   P-pero yo no puedo volar…

-   ?! Un Esper de nivel tres que no sabe volar??? – Kasumi estalló en carcajadas. Hasta dio una vuelta completa en el aire mientras se sujetaba el estómago – Eso sí que es una novedad!!! xDDDD

-   Hey, es en serio, yo nunca…

Kasumi tiró fuertemente hacia arriba. No pensé que tendría tanta fuerza. Cuando me soltó, empecé a caer rápidamente al lado del edificio. 

Comencé a aletear como un tonto mientras gritaba. Era ridículo, ya que de caerme aterrizaría sobre el agua, y siendo este un sueño, no creo que me haría daño pese a la altura. Aún así, instintivamente, mi cuerpo seguía moviendo sus brazos y gritando como  un idiota. Cerré los ojos con fuerza para recibir el impacto. O más bien el chapuzón.

Súbitamente,  me detuve en el aire. Justo sobre el nivel del mar. Unas olas suavecitas me rozaron la nariz y me obligaron a abrir los ojos. En efecto, estaba flotando sobre el agua. Bajé mis manos y toqué la superficie del mar. Estaba cálida. Estaba seguro que así debía sentirse el agua del Caribe.  Giré hacia arriba, como si me pusiera de pie, aunque ahora no lo hacía sobre el suelo. Estaba volando. Estaba volando!!!

Arriba, a lo lejos, Kasumi seguía riéndose. – Viste que podías? – gritó, colocando sus manos sobre su boca para amplificar el sonido, como formando un megáfono.

Miré a mi alrededor. Estaba flotando sobre todo ese inmenso océano. 
La sensación era increíble. Como siempre lo había imaginado. 
Me impulsé con naturalidad hacia arriba y en unos segundos llegué hasta Kasumi. Pero por la velocidad que había alcanzado, me pasé de su posición. Me detuve en el aire y miré hacia abajo. Kasumi me saludaba con su mano derecha.
 Sonreí, y luego me precipité hacia abajo, a toda velocidad, gritando un sonoro “Yahoooooo”.  Realicé un vuelo en picada hacia el agua, y luego di un giro rasante sobre el mar. Al momento en que cambiaba de dirección bruscamente, bajé mi mano, que se introdujo en el agua y generaba un pequeño oleaje. Me acerqué al edificio donde había despertado y volé hacia arriba, viendo mi reflejo en las ventanas. La sensación del viento en la cara era fenomenal. Ni siquiera una motocicleta podía lograr ese efecto, esa adrenalina.

Llegué hasta donde se encontraba Kasumi, quién esperaba con los brazos cruzados.
-   Terminaste de jugar? – Dijo, risueña

-   Es fantástico! Es impresionante!!! Es mucho mejor de lo que había imaginado!!!

-   Tragaste agua salada o algo? – preguntó, con cierta ironía. – Vamos, es hora de buscar el objetivo.

-   Te sigo – dije, aún con una sonrisa cargada de emoción en la cara.

Kasumi  chequeó un diminuto objeto que parecía una pantalla táctil, y comenzó a volar hacia una dirección. No sabría con certeza si era el Norte o el Este… Podía ser el Norte o el Sur también. Después de todo, no tenía idea de donde estaba.
Mientras la acompañaba, seguía haciendo piruetas en el aire, vuelos rasantes, tirabuzones y demás. Siempre sonriendo y riendo como un niño con juguete nuevo.
Kasumi parecía mirarme extrañada, pero con una sonrisa en la cara.

-   Qué pasa?

-   Nada – dijo, y miró hacia adelante – Es sólo que… no me imaginaba que el legendario Ryuji Higuchi tuviera esa personalidad…

-   Legendario?

Miró con los ojos entrecerrados y con una mueca que parecía la boca de un gato.

-   Hacete el gil. Todos los que trabajan como Relic Hunters conocen tu nombre. Yo te imaginaba más serio… incluso más viejo =P

La idea de ser un ESPER famoso me iluminó la cara. 
Estaba en un sueño en el que Kasumi era simpática y alegre, donde podía volar por el aire y donde, además, era un famoso… eh… Copic?... No, no… Relic Hunter!
Ese sueño se hacía cada vez mejor.

-   DIsculpá, te ofendí? – preguntó

-   No,  para nada. No creía que fuera tan famoso, eso es todo.

-   Ah no? Y por eso tus tarifas son tan caras? – sonrió – Vamos, no te hagas…

-   No, no, es en serio, no lo sabía.

-   La verdad es que sos todo lo contrario a lo que esperaba – y se rió

-   Contrario… pero bien? – Pregunté

-   Contrario, pero SUPER bien

Creo la vi ruborizarse un poco. Pero quizás eran suposiciones mías. 
Era seguro. El sueño se hacía mucho mejor.

-   Estamos llegando – dijo

-   Muy bien.

Nos acercábamos a un grupo de edificios que estaban casi derrumbados.  
Algunos de ellos tenían los cimientos llenos de enredaderas y óxido. 
Creo que en la parte frontal se veían restos de algún cartel de neón, pero era difícil de descifrar que quería decir.

-   Nuestra misión es llegar hasta acá – dijo Kasumi, mostrándome el objeto similar a una Palm. Tenía un mapa en wireframe, indicaba la estructura de los edificios, y señaló una habitación muy amplia. – Esta zona está totalmente sumergida, así que solamente disponemos de algunos minutos para recuperar el objetivo.

-   Cuánto tiempo?

-   Unos 20 minutos.

-   Tenemos algún equipo para sumergirnos? Algún recipiente de oxígeno o algo así?

-   Algo así, pero no es gran cosa. Pero, hey,  somos Espers, no es verdad? Y vos sos el legendario Higuchi – dijo guiñándome el ojo

-   Claro… - y sonreí

Kasumi voló hacia la terraza del edificio y allí encontramos a Seto.

-   K-k-Kasumi! Finalmente! 

-   Acá estamos. Ryuji Higuchi, te presento a nuestro técnico:  Seiji Seto.

-   Es un placer – Dije

-   WAH!!! El Legendario Higuchi!! El placer es mío!!! – dijo enérgicamente y me dio la mano.

Durante unos minutos discutimos como efectuaríamos el plan. Seto nos dio un equipamiento especial. 
Uno de ellos era similar a un control de alarma de coches: era pequeño y con un par de botones encima. Al presionar uno de ellos,  se formaba una especie de jaula de energía. Una especie de caja. Era algo realmente increíble. Nos dijo que en ese recipiente debíamos colocar el objetivo. De esa forma el agua no dañaría el objeto cuando saliéramos de allí. 

Además nos dio un par de tubos que poseían una pequeña carga de oxígeno. Debíamos racionarlos bien, ya que no duraría más de 10 minutos.

-   Asegúrense de s-salir de inmediato cuando la carga esté al mínimo. Se los indicará esta lucecita roja. – dijo Seto señalando un pequeño Led.

Al escuchar “Lucecita Roja”, toda las sensaciones de adrenalina que había experimentado se apagaron. Recordé los sueños previos, con las luces... auras rojas y blancas. Y las muertes de mis compañeros. La muerte de Kasumi… Un escalofrío recorrió mi cuerpo, y se intensificó la sensación de desagrado cuando noté que Seto nuevamente parpadeaba. La luz intermitente de nuevo.

-   Tomá. – Dijo Seto, y me alcanzó un equipamiento similar a un guante. Pero de aspecto más tecnológico que los que ya tenía puestos.

-   Esto les ayudará a usar sus poderes bajo el agua, al menos por unos minutos. S-solamente recuerden no u-usar demasiada energía o p-p-podrían desencadenar el derrumbamiento de la estructura de todo el edificio.

-   Poderes… -pensé, y de inmediato concentré toda mi fuerza en mi puño izquierdo. Del mismo modo en que lo hacía cuando era niño y veía anime en la televisión. Para mi asombro, una esfera de energía se concentró en mi puño, y lanzaba algunos destellos eléctricos. Era mejor que cualquier efecto especial visto en alguna película. No pude evitar soltar unas risas de satisfacción.

-   Oooh, poder eléctrico – Dijo Kasumi – Yo aún no consigo dominar un elemento, pero sí puedo intensificar mi poder mental hasta darle forma energética – agregó mientras en sus palmas se generaban dos esferas de energía de color índigo. – Creo que vamos a hacer un gran equipo – dijo y me guiño el ojo de nuevo. Estaba empezando a dejarme tentar por aquella Kasumi.

-   Estos guantes impedirán que tus poderes se dispersen en el agua, Higuchi – dijo Seto- así q-q-que no te preocupes, seguirán la dirección que vos quieras proyectar con tu mente, aún debajo del agua.

-   Genial! – Dije – Vamos! Estoy ansioso de encontrar ese objeto!

-   La electricidad nos vendrá bien allí abajo. Nunca se sabe que se puede encontrar en las profundidades. – Dijo Kasumi.

Cuando Seto nos deseó buena suerte, Kasumi y yo nos metimos al edificio desde la puerta que daba a la terraza. Las escaleras de los pisos superiores estaban derrumbadas, y a menudo los escombros impedían el paso directo de una habitación a la otra, o bien al pasillo principal. Hubiera sido complicado si no pudiésemos volar. Era estrecha la distancia entre el techo y los escombros, pero aún así pudimos deslizarnos.

Bajamos unos cuantos pisos, más de 10, procurando movernos con cuidado. La mayoría de las paredes parecían venirse abajo al menor contacto. Y si diez pisos de concreto nos caían encima, no importaba que nivel de Esper fuéramos, es seguro que la presión terminaría por arrastrarnos.

Al llegar al piso 26, notamos que las escaleras estaban inundadas, y por las ventanas se veía que nos encontránamos al nivel del mar.

-   Acá es donde se complica. Tratemos de llegar hasta la habitación del objetivo sin gastar la reserva de oxígeno. Ok? – Dijo Kasumi.

-   Todo bien.

-   A la cuenta de tres. Uno… Dos… TRES! – No bien Kasumi terminó de contar, respiramos profundamente y nos metimos al agua. Podíamos flotar con nuestros poderes ESP como si voláramos, pero por el peso del agua era más complicado desplazarse. La sensación extraña me obligó a salir de nuevo hacia el piso 26. Tosí un poco, sacándome el agua de la nariz.

-   Qué pasó? – Dijo Kasumi, que salió del agua, detrás mío.

-   Perdón… -tosí de nuevo – Me puse algo nervioso.

Kasumi se sonrío, y dejo escapar una risita, mientras me miraba con algo de ternura. Se acercó y me besó suavemente.

-   Para que se te vayan los nervios. – y me guiñó el ojo – Cuando terminemos la misión, seguimos. – y de inmediato se sumergió.

Seguro que me quedé un momento allí con cara de idiota. Definitivamente este sueño me gustaba más que los demás. Inhalé con fuerza  y me sumergí de nuevo.

Seguía el movimiento de Kasumi, intentando mantener el aire dentro de mis pulmones la mayor parte del tiempo que fuera posible. 
Descendimos unos cuantos pisos, aún manteniendo la respiración sin demasiado problema. Supongo que era una ventaja de ser Espers. 

En las profundidades del edificio pude divisar restos de artículos de oficina, escritorios, computadoras, archivadores, biblioratos… Aquél lugar debía de ser algún tipo de tienda, algún estudio contable o una firma de abogados. Me invadieron pensamientos sobre cómo debía verse el ambiente laboral cuando estaba lleno de gente. Creo haber notado algunos cadáveres entre los escombros.  Los esqueletos estaban tan limpios que parecían sacados de una escuela, y usados para estudiar biología y esas cosas. Se veían algo irreales, al estar tan limpios. Se ve que hacía tiempo que estaban allí, y los peces y el agua misma habrían deteriorado la carne hasta ese punto. En otra situación me habría sentido asqueado, pero la idea de los poderes ESP me hacían sentir muy confiado.

Cuando llegamos al piso 12, la escalera estaba completamente destruida. No había manera de pasar. Había un apilamiento de escombros que impedía pasar al hall central de aquel piso, y por ende, llegar a la habitación del objetivo.

Sentí que ya no podía aguantar más, y tomé el respirador que Seto nos había dado. En lugar de respirar normalmente, volví a inhalar a través de él y a contener la respiración. Así al menos podría durar más. Kasumi me observó, e imitó mi acción. Me hizo una señal de “Ok” con los dedos. Seguramente se había sorprendido de mi idea.

Al mirar contra la pared izquierda de aquel salón, me pareció ver una luz tenue brillar a través de ella. Era como las auras blancas de los sueños anteriores, así que decidí guiarme por el resplandor. Le indique a Kasumi que esa era la dirección y que por ahí debíamos cruzar.
No sé muy bien cómo se me ocurrió, pero un impulso de separar las aguas me vino a la cabeza. Así que comencé a cargar mi energía en mis puños, y luego de unos segundos, como si pensara “ya está listo” extendí los brazos hacia los costados de mi cuerpo, con las manos abiertas. Desde donde yo estaba, y a mi alrededor, las aguas se empezaron a alejar. Alrededor mío se había formado una gran burbuja, que no era tal, sino que simplemente mi mente no dejaba entrar el agua allí. Había logrado apartar el agua a mi alrededor, como si la sostuviera con una delgada pared circular. Kasumi se metió en aquel espacio, y ambos pudimos respirar normalmente y hablar.

-   I- impresionante… -dijo Kasumi mientras respiraba con fuerza – Yo no creo tener la habilidad de usar una telekinesis como esa!!!

Sonreí, y extendí el espacio libre hacia la pared.

-   Kasumi, quiero que con tus poderes abras un agujero en esa pared…

-   Per…pero los cimientos se vendrían abajo!

-   No te preocupes! Yo voy a mantenerlo firme… con mi voluntad!

-   S-seguro?

-   Obvio! Soy un Esper de nivel 3! Y además… tenemos cosas que hacer cuando terminemos con la misión, no? – le dije guiñándole el ojo –


Kasumi se sonrojó y lanzó una risita. Entonces se acercó a la pared y con sus poderes formo un par de “cuchillas” de energía en sus puños. Con aquellos haces de luz índigo en sus puños parecía fundir y cortar la pared. Al crear esa abertura, la pared comenzó a tambalearse, y algunos resquebrajamientos se produjeron.  Entonces con mi mano derecha apunté hacia arriba, y el sub-espacio en el que nos encontrábamos se expandió aún más, y sostuvo aquella pared como si fueran vigas invisibles.


Ese esfuerzo era enorme, sentía el sudor corriendo desde mis sienes. Kasumi dudaba en pasar por allí, pero le inspiré confianza con un ademán de mi cabeza, indicándole que pasara. Fue como un “Andá!”. 

Kasumi estaba cruzando el agujero que había hecho en la pared cuando vi que empezó a brillar con un aura blanca. Eso significaba que algo estaba por ocurrir. Los cimientos empezaron a resquebrajarse como locos. Mi voluntad flaqueó un poco. La idea de que los cimientos aplastaran a Kasumi me invadió, y con furia recuperé fuerzas.

-   YO… SOY… EL LEGENDARIO… HIGUCHIIIII!!!! – grité, y mi poder se expandió con tanta fuerza que el agujero en la pared se ensanchó de golpe. Mi sub-espacio creado se propagó hasta una especie de contenedor de plástico, de apariencia hermética. De ese contenedor provenía la luz parpadeante que me había guiado a través de la pared.

-   Es-es- este es! Acá está el objetivo!!! – gritó Kasumi.

-   Bien… Apurate! – dije mientras luchaba por mantener aquel espacio extendido.
Kasumi cortó el contenedor con sus poderes y de su interior extrajo una caja sellada común y corriente. Activó el dispositivo que nos había dado Seto y alrededor de la caja se extendieron unos haces de energía que la envolvieron. 

-   Ya es nuestro! Ya podemos volver!

Kasumi se acercaba hacia a mí. Pero en un momento su rostro se puso pálido.

-   Ryuji! Cuidado!!! – dijo y arrojó un disparo de energía que me rozó la cara. 

Al mirar de reojo vi detrás de mí a una criatura extraña, parecida a un humano, pero de aspecto totalmente bestial. Como si fuera una mezcla de animales marinos, con aletas y cola, y las manos y los pies palmeados. 
Tal visión era demasiado irreal. Pero recordé lo que Kasumi había dicho: “Nunca se sabe que se puede encontrar en las profundidades.” Ahora entendía por qué los Espers eran los únicos que desempeñaban este trabajo.

La criatura recibió el impacto y se retorció de dolor, pero se mantuvo nadando alrededor de mi espacio. Pensé que no se atrevería a cruzar fuera del agua, pero sus brazos intentaban atraparme, y por momentos su cabeza asomaba tratando de morderme. Kasumi evitaba que el tipo este me alcanzara, lanzando energía de sus puños.

-   Kasumi! Quedate ahí! Tengo una idea! Solamente cubrime!

Kasumi obedeció, disparándole a aquella cosa mientras yo me desplazaba hacia la habitación donde se encontraba el objetivo. Una vez que alcancé a Kasumi, le ordené que se aferrara a mí. Y entonces con un movimiento de mis brazos, propagué el sub-espacio hacia arriba, al tiempo que lanzaba una descarga eléctrica para abrir paso entre los pisos.
La criatura había quedado en la habitación contigua, y cuando el sub-espacio se acortó, los cimientos se vinieron abajo, aplastándola. Yo mantuve mis brazos hacia arriba, con un esfuerzo mental enorme. Sentí que la nariz me sangraba. Había extendido mi poder formando un cilindro por el que el agua no podía pasar, y que llegaba hasta donde mis ojos alcanzaban a ver.

-   Kasumi!!! Volá pronto hasta la superficie! No creo resistir mucho más!

-   Pero y vos? Cómo vas a salir?

-   Yo… soy un nivel… tres… YO VOY  A SALIR!!! APURATE!!!

Kasumi tomó la jaula energética con el objetivo con todas sus fuerzas y voló hacia arriba a toda velocidad.

Observé su huida, mientras me repetía mentalmente  “Un poco más… un poco más”
Entonces, el respirador que me había dado Seto emitió una lucecita roja. Y un sonido como de alarma. Quizás había dejado la válvula abierta y se había terminado el oxígeno, y aquel sonido me indicaba ese estado. Pero escuché otros sonidos parecidos, que provenían desde el agua. Y vi varias luces rojas acercándose. 

Eran más criaturas submarinas, iguales a la que nos había atacado hacía un momento. Las lucecitas rojas parecían ser sus ojos. Eran más de las que pudiera contar. 
Habían percibido el sonido de aquel aparato y se habían acercado. Algunas tiraron manotazos tratando de alcanzarme. Otras asomaron la cabeza y me mordieron los brazos y piernas. Yo luchaba por mantener extendido mi sub-espacio, y por no caer ante el dolor de esas mordidas. 

Y finalmente, como burlándome de ellos, dije:

-   YO SOY… EL LEGENDARIO… RYUJI HIGUCHI!!!! – y cerrando mis puños, todo el sub-espacio se transformó en electricidad. Las criaturas que estaban sujetándome y mordiéndome fueron rostizadas por la descarga. 

Disminuí instintivamente el radio del sub-espacio alrededor mío, ahora parecía un campo de fuerza personal. Y, envolviéndolo con electricidad, me disparé  hacia arriba con todas mis fuerzas. Los escombros que empezaron a caer por acción de las vibraciones submarinas que había provocado se desintegraban a mi paso. Y finalmente salí hacia la superficie.

Respiré con fuerza, y allí logré ver a Seto y a Kasumi volando sobre el edificio que terminaba de hundirse en el mar. No sabía que Seto era un Esper también. Pero el hecho de verlo volando era prueba suficiente.

-   Ryuji! Estás bien!!! – dijo Kasumi, quien voló a mi encuentro y me abrazó.

-   Sí… - respondí, jadeando.

-   Qué bueno que estés de vuelta! N-nos-preo-preocupamos  al ver el derrumbamiento del edificio! – Dijo Seto.

-   Si… casi muero por esta porquería. – y le arrojé el respirador. – Un sonido que emitió hizo que varias de esas cosas se acercaran.

-   Ah… - Dijo Seto. Se quedó por un momento mirando el aparato en silencio, y luego agregó – Debe ser un mal funcionamiento… Mil perdones.

-   Está bien, no hay problema.

-   Estás sangrando… - dijo Kasumi, que puso su mano en mi pecho y me mostraba las heridas en mi brazo.

-   Esta bien, no llegaron a desgarrarme. Es sólo superficial. Tal vez me dejen unas cicatrices.

-   Bien! – dijo Seto – Veamos nuestro objetivo!.

Volamos hacia un edifico cercano. Allí Seto abrió el contenedor de energía y la caja que había en su interior. Finalmente mostró el tan preciado objeto. Era una cosa antigua, realmente en desuso.

-   Un fonógrafo? – dije con cierta incredulidad

-   SIIIII! UN FONOGRAFO AUTÉNTICO! Es una reliquia excepcional! Debe valer fortunas!!! Además está en perfecto estado! – el rostro de Seto parecía el de un niñito el día de su cumpleaños.

-   Es aún mejor que los I-Pods que encontramos al semana pasada! Y más antiguo que las videocasetera Beta que encontramos hace tres meses!!! Esto vale millones!!! – dijo Kasumi, muy emocionada.

-   Muchas gracias por la ayuda, señor Higuchi! – dijo Seto, estrechando mi mano con mucha fuerza – No hubiéramos podido conseguirlo sin su ayuda!

-   S-sí, no hay problema.

-   No se preocupe, recibirá su paga de inmediato! Solamente es hacer una transferencia… - Seto sacó una pequeña laptop y comenzó a tipear como loco.

En realidad no me importaba mucho recibir ese dinero, ya que no tenía ni idea de su valor actual en este lugar. Pero me sentía realmente bien de haber podido vivir ese escenario. 

Era un sueño magnífico.

Kasumi se acercó y me besó nuevamente.

-   Ahora, ya podemos irnos a cumplir nuestro “acuerdo”, no? – dijo

-   Por supuesto…

Los tres volamos en una dirección específica. Y llegamos a lo que debía ser su cuartel. Allí logré ver a algunos conocidos, algunos con uniforme de Esper, y otros ni por asomo. Vi que algunos de ellos murmuraban al verme pasar. 

-   No estás acostumbrado a ver tantos Espers juntos, no? – dijo Kasumi – Se dice que siempre estás volando por ahí solo. Por eso sos difícil de rastrear…

-   Sí, más o menos… - dije.

Seto se marchó con el tesoro, y Kasumi me guió hasta unas habitaciones.
Allí cerró la puerta con un seguro, y contrariamente a lo que esperaba de una chica como ella, se quitó el uniforme sin sentir nada de vergüenza. Era muy distinta a esa Kasumi que cursaba conmigo: Esa Kasumi que se ruborizó cuando le pedí de hablar con ella a la salida de la escuela. La tímida chica que aceptó salir conmigo. Esta Kasumi era muy distinta. Pero también me gustaba. Mucho. Y su cuerpo era muy sensual. No tenía medidas exageradas, pero eran perfectas para mí. Era hermosa. Totalmente.

Apenas y dijimos nada más. Yo me quité el uniforme también. Tenía las marcas de quemaduras, magullones y cortes que había sufrido en los sueños anteriores. Hizo un comentario sobre esas marcas, dijo algo así como “El cuerpo de una leyenda seguro tiene este aspecto”. Y entonces nos abrazamos. Nos besamos. Y finalmente nos volvimos uno.
En otra situación me hubiera sentido nervioso. La idea de ser un alumno de secundaria aún me martillaba la cabeza. Demasiada moral. Esta vez no había nada de moral. Era mi sueño, y pensaba disfrutarlo.

Los gemidos de Kasumi eran una melodía que me inundaba, que embriagaba mis sentidos. Me volvía loco. Me dejé llevar. Nos fundimos. Era nuestro paraíso. Era nuestro momento. 

Eramos solamente nosotros dos.

Sin duda, este era el mejor sueño que había tenido. El Mejor. Mi preferido.

Mentiría si dijera que no había fantaseado antes con algo así, y verdaderamente aún no lo había "hecho" en el mundo real... pero en este sueño, la manera en que Kasumi y su cuerpo respondían a mis movimientos, me hacían saber que estaba haciéndolo bien.

Cuando acabamos, juntos, Kasumi se recostó a mi lado. Me abrazó como evitando que fuera a ningún lado. Me besó y se acomodó sobre mi hombro. La abracé y lanzó un sonido de apreciación. Estaba feliz. Se veía muy feliz. Como si hubiese estado esperando ese momento.


Y yo también lo estaba. Me acomodé, la abracé firmemente. Entonces nos dormimos.

Y yo pude ver que una luz blanca envolvía todo. Estaba seguro que todo había estado perfecto. 

Todo. 

Absolutamente todo.

Ese era mi sueño. Mi sueño perfecto.




-   Toriyama a capturado cuatro piezas de Togashi en una jugada increíble! – Se escuchó en medio de la nada. Luego siguieron varias ovaciones y más comentarios inútiles por parte del locutor.

Seguidamente se escuchó a Orange Range interpretando Asterisk, que se superponía con las ovaciones del público que seguían vitoreando a Toriyama. 

Finalmente una campanilla repetitiva sonó, convirtiendo en un gran alboroto todo el conjunto de sonidos en la habitación.

-   Ryu- chan! Despertate, hijo! O vas a llegar tarde a clases! – dijo mi mamá desde el comedor, escaleras abajo.

Entonces desperté. Estaba algo aturdido. Vi un techo conocido. Me senté en mi cama y vi alrededor. Kasumi no estaba acostada a mi lado, pero todos los objetos de mi habitación se encontraban ahí. El escritorio, las estanterías con libros y mangas, mi computadora, mi equipo de audio, las cosas de la escuela, mi ropa… Todo estaba allí! Estaba en casa!!!

Me puse el uniforme escolar rápidamente, menos la corbata. 
Bajé las escaleras, y allí vi a mi papá sentado con el diario en la cara. No era un miembro de La Familia! No era un mafioso! Era solamente mi aburrido viejo leyendo economía!!! Estaba en casa!!!

-   Ji-chan! Al fin te despertaste! - dijo Mayu


-   Mayu!!! Mi hermanita Mayu!!! – corrí a abrazarla. La levanté de su silla y la hice dar vueltas en el aire – No sabés cuánto te extrañé, enana!!!

-   Pará, pará Ji-chan!!! Te volviste loco??? – dijo

-   No, no, solamente estoy muy contento de verlos!!! Y es más , voy a dejar que me sigas llamando “Ji-chan!”

-   Te iba a decir “Ji-chan” igual, tonto… -dijo y se comió una tostada llena de mermelada que le manchó la cara.

Mi mamá se apareció con mi café y me saludó.

-   Má!!! – Dije y corrí a abrazarla

-   Qué pasa Ryu-chan? – dijo entre risas – Te levantaste de buen humor?

-   Sí, má! Es que tuve un sueño magnífico! En ese sueño yo… - hice una pausa y miré a Mayu – eh… creo que mejor lo dejo para cuando vos no escuches, nenita xD

-   Por qué? Yo quiero saber! Contame contame contame!!!! – Mayu hizo un berrinche. Igual lo pensé mejor y tampoco creo que fuera sensato contárselo a mis viejos. Daba algo de vergüenza… Quizás podría omitir "ciertas" cosas... Ejem...

-   Nooooop… No se puede! –dije mientras me sentaba en la mesa. Recorrí cada rincón de la casa con mis ojos, viendo cada detalle por chiquito que fuera. Estaba de nuevo en casa. Finalmente estaba de nuevo en casa!!!

Terminé mi desayuno, busqué mis útiles y me apuré para salir cuanto antes a la escuela. Quería ver de nuevo a mis amigos. Y sobre todo a Kasumi.

-   Bueno, nos vemos después. Podríamos salir a la noche, no? Digo, ir a comer a algún lugar copado, probar algo distinto, pasar un tiempo juntos, no? – dije

-   Estás bien hijo? – preguntó mamá

-   Totalmente. Es que hace mucho que no…

-   Ryuji – dijo mi papá-

-   … que no salimos juntos a pasar un rato divertido, y es una pena, porque…

-   Ryuji – dijo mi papá-

-   … que se yo… me parece que es una picardía, estamos todos y nunca hacemos nada juntos…

-   Ryuji… -interrumpió mi papá - … Qué tenés en la cabeza?

-   En... la… cabe--- mis manos subieron hasta mi cabeza, y pude sentirla nuevamente. La gorra cuadrada.

Tenía la gorra cuadrada en mi cabeza. Forcejeé para sacármela de encima. 

-   No…  - dije, mientras tiraba hacia arriba -  No… no… NO… NO… NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!

La gorra. 

Seguía en mi cabeza.

lunes, 8 de septiembre de 2014

Capítulo Cuatro: Factores Comunes

-   Es seguro que la “caravana” en la que viaja Kidou Arakawa pasará pronto por acá – Dijo Kasumi  a nuestro grupo. 
– Vamos a separarnos y a tomar posiciones estratégicas para la emboscada.

Nos habíamos reunido según las coordenadas que nos había pasado Seto.
El lugar en el que nos encontrábamos parecía un risco, similar a los que se podían ver en películas del Far West. La diferencia radicaba en nuestras indumentarias, que parecían sacadas de una película de George Lucas.

En medio de aquél risco se trazaba una única ruta de acceso. De modo que si Arakawa pensaba cruzar, debería pasar por ese camino. No había ninguna otra alternativa. 
Kasumi guió un grupo pequeño de cinco personas, entre las que me incluía.  Nos dividimos en grupos de a dos. Ella hizo equipo conmigo,  nos posicionamos del lado izquierdo de aquella ruta, desde arriba del risco.

El segundo grupo se colocó del lado derecho. En ese grupo estaba Hirano y Takato.
Un tercer grupo esperó al pie del acantilado, ocultos en una especie de trinchera. En ese grupo estaba Seto, y lo acompañaba alguien más. No presté atención cuando nos dividieron, así que no sé ni qué cara tenía. Calculo que sería Amarao o incluso Tama.

-   Tiene  unos 20 minutos de retraso. – dijo Kasumi. 
-   Pero esta es la única ruta disponible, no? – le pregunté
-   Por tierra, sí.
-   No creo que usen un vehículo aéreo. Es más complicado pasar desapercibido en uno de esos. – Dije en tono jocoso – Seguro que pasan por acá, no te inquietes.
-   Supongo que es verdad – Kasumi lanzó un suspiro profundo. – Tomá – dijo, entregándome el celular y la mochila
-   Ah… ya me estaba olvidando de eso…
-   Por más que intentamos analizarlo, es de una tecnología muy extraña. Parece un comunicador, pero no parece funcionar… Qué es exactamente eso? Y de dónde lo sacaste?
-   Es un juguete, nada más – dije – No te preocupes.

Kasumi miraba algo desconfiada. Sin duda ese “juguete” no se parecía en nada a los que debían existir en ese lugar. En ese Sueño. No le di mucha importancia.

Intenté comunicarme con alguien, pero el directorio de contactos seguía vacío. Seguramente en este sueño no iba a poder usar teléfonos ni nada de eso.
Lo siguiente que hice fue revisar mi mochila. Allí estaban mi cuaderno y mis útiles. Me puse a hojear el cuaderno. Estaban mis anotaciones de matemáticas e historia allí. Y donde los apuntes terminaban, noté que estaban los restos de hojas arrancadas. Serían sólo un par.
Recordé el sueño de los soldados, que habían arrancado hojas para hacer garabatos, escribir palabrotas y jugar juegos tontos, como chicos aburridos en un recreo escolar. Si las hojas estaban arrancadas en ese sueño, por qué seguían ausentes en este otro?
Podría ser algún tipo de nexo? Del mismo modo en que los protagonistas de estos sueños son mis compañeros de clase?

Era algo confuso. Si bien en este Mundo Futurista habían confiscado mi celular y mi mochila, cuando aparecí en el Mundo de los Soldados o incluso en el de los Bomberos, esas pertenencias aún estaban conmigo. Es decir, que aunque me habían quitado el celular acá, no significaba que no los tendría en otros Mundos...
Mundos... o Sueños... la verdad no sabía como llamarlos.

Debía hacer unas pruebas. Tomé el lápiz y escribí en una de las hojas el kanji “Shinzo” (corazón). Debía esperar a que el sueño cambiara para corroborar mi idea.
Luego, casi sin pensarlo, escribí una recta vertical en la hoja. Le marqué un círculo en cada extremo y uno en el medio.
Arriba del todo, junto al círculo, escribí “Futuro”. En el del extremo inferior, escribí “Incendio”, y en el del medio “Soldados”.

-   Si pasé de “Futuro” a “Soldados”, y luego de “Soldados” a “Incendio”… - dije en voz baja mientras escribía flechas que iban y venían de un círculo a otro -… entonces… por qué pasé de “Incendio” a “Futuro”? Por qué me salteé “Soldados”? – 

Las flechas se transformaron en tachones a medida que escribía y narraba los trazos en voz baja. No terminaba de entender que había pasado. 
Pero después de todo, era un sueño, no? 
Nadie sabe con exactitud por qué en algunos podemos mantenernos conscientes, y en otros no. 
Yo sabía que era un sueño. O por lo menos, eso era lo más razonable.
Sabía que todo aquello no era real, que en algún momento despertaría, escuchando a Toriyama y a Togashi continuando su partida de Go en GOKURAKU, y escuchando Asterisk desde mi celular, a modo de alarma extra, y las campanillas del despertador a cuerda.
Seguro que volvería a despertarme, pese a mi costumbre de ser un pésimo madrugador, y que mi madre de todas formas me preguntaría si ya estaba despierto, que sino llegaría tarde a clase. Mayu me diría “Ji-chan” otra vez; y papá seguiría leyendo su diario mientras articula sonidos que pretenden ser saludos o llamadas de atención. 

Seguro volvería a clases, a usar ese cuaderno para anotar esas materias tediosas, y volvería a ver a mis amigos, que ya no serían capitanes, ni bomberos, ni mucho menos criminales peligrosos. 
Y sobre todo, aquella persona que ahora estaba dándome directivas volvería a ser la dulce chica con la que había empezado un noviazgo. Ansiaba poder abrazarla. Pero en ese momento no podía. En ese sueño no podía. 
Sueño. 
Es un sueño… Estoy seguro.
Estoy seguro que es un mal sueño.
Un conjunto de malos sueños.

-   Qué estás escribiendo? 
Kasumi me sacó de mi trance.
-   Nada, nada en especial. Sólo mataba el tiempo.
-   Estás actuando raro desde anoche. Te pasó algo? – Dijo ella.
-   Es… no es nada… es decir… es complicado de explicar…
-   Tratá.

Esa determinación en sus ojos me hizo bajar la guardia. Tartamudeé un poco

-   Y-yo… mirá, desde hace un tiempo creo que ya nada es real---
-   ATENCIÓN! EL OBJETIVO SE APROXIMA!  - Un comunicador me interrumpió. No bien Kasumi escuchó esa llamada se acercó al borde del risco y colocó su arma en posición. Había perdido la oportunidad de contarle sobre  aquellos raros sucesos en los que me vi envuelto. Y los magullones, y las quemaduras… Todo eso…
-   Higuchi! Atención! – Dijo, y presionó unos botones en su muñeca que hicieron que el traje tomara el aspecto visual de la superficie en la que nos encontrábamos. Es decir, camuflaje óptico. Era como si Kasumi se hubiera vuelto parcialmente invisible, como en esa película… Alien? No … el otro… Predator!, eso es!
Yo también me acerqué, presioné los botones que activaron el camuflaje y apunté con un arma hacia la ruta. Estábamos a unos 1000 metros sobre aquella carretera terrosa, apuntando hacia la abertura por la que el vehículo debía pasar. Nuestras armas poseían miras telescópicas, al estilo Sniper, por lo que veríamos fácilmente a Arakawa desde nuestra posición. 

-   Atención! Están entrando unos escoltas… Arakawa parece estar en el tercer vehículo – dijo Hirano a través del comunicador.

El grupo de Hirano actuaba de Ojo Avizor, y solamente abrirían fuego si mi grupo, y también si el de Seto, fallaban el disparo. El grupo de Seto dispararía únicamente si fallaba nuestro atentado. Era todo muy sincronizado, al estilo de los mecanismos de un reloj. Yo confiaba en que Kasumi no fallaría, y sólo en caso que el enemigo se diera cuenta, yo debía cubrirla. Era una oportunidad de oro.
Pasó el primer vehículo. Me recordó a un pequeño jeep, por su forma. Pero tenía un diseño más futurista, digno de Starcraft, X-com o algún otro de esos juegos de estrategia en tiempo real, con aspecto espacial.
El segundo vehículo era más grande, pero también parecía un jeep. Este tenía varios soldados preparados. Tenían rifles o algo así, parecidos a los que llevábamos nosotros para combates a distancias medianas.

-   Capitán Hinageshi! Preparada! – dijo Hirano nuevamente
-   Ya te oí… no fastidies, mierda! – dijo Kasumi entre dientes. Vi que sudaba un poco. - Cinco… cuatro…

Kasumi comenzó una mini-cuenta regresiva. En ese momento alcancé a ver a Arakawa en mi mira telescópica. Brilló con un aura roja por un momento. Y sentí un escalofrío

-   Dos… UNO! – dijo Kasumi. Antes que disparara, me arrojé sobre ella, apartándola del arma.
-   P-pe-pero qué mierda hacés??? –Dijo
-   Es un error!!! No debés matarlo!
-   De qué estás…? –preguntó exaltada. Estaba furiosa.
-   No sé como explicártelo, pero sé que es un error! Si lo matás algo malo va a pasar!

El comunicador se encendió de nuevo, y Hirano habló:

-   Capitana! Capitana? Qué pasó? Por qué no…? – La comunicación se cortó abruptamente, y vimos como el lado derecho del desfiladero, donde el grupo de Hirano se encontraba, era pulverizado por una explosión luminosa. Kasumi se incorporó, y cayó arrodillada, apoyándose sobre el suelo con sus manos. 
-   No puede ser… ya saben que estamos acá… - dijo

Noté que por un momento Kasumi brillaba con un aura blanca. Ya empezaban a molestarme esos destellos. Significaban que tenía que actuar rápido.

-   Vamos. Hay que salir de acá – La tomé de la mano y la ayudé a levantarse
-   DEJAME! Si no hubiera sido por vos, Arakawa ya estaría muerto! – dijo apartando su mano bruscamente – Además, con estos camuflajes no van a poder…
-   FUE POR ESO QUE VOLARON EL RISCO! PARA ASEGURARSE QUE NO QUEDARA NADIE! NO ENTENDÉS? – grité furiosamente – POR ESO ROSTIZARON A HIRANO!

Kasumi pareció entrar en shock. 

-   Eso… eso… no puede ser…

La tomé por los hombros

-   ESCUCHAME BIEN! VOS SOS LA LÍDER ACÁ, NO PUEDO DEJAR QUE TE MATEN! HIRANO,  SETO, YO, TODOS EN LA RESISTENCIA SOMOS PRESCINDIBLES, MENOS VOS! SÉ QUE SI NO TE SACO DE ACÁ, SE PUDRE TODO! ASÍ QUE CERRÁ LA BOCA, Y CORRÉ!

Kasumi parpadeó un poco, como regresando a la realidad.

-   T… tenés razón… Vamos!

Echamos a correr. Yo sujetaba a Kasumi de la mano. 
No bien nos alejamos unos metros de allí, el mismo risco donde estuvimos cumpliendo la misión de Snipers se vaporizó detrás nuestro. Pero la onda expansiva no nos alcanzó.
Con el camuflaje óptico pudimos pasar desapercibidos hasta alejarnos de allí.
Estuvimos corriendo por un buen rato, y en ocasiones virábamos sobre nuestros pasos para ver si nos estaban siguiendo. Pero no pasó nada. Es probable que luego del disparo, Arakawa y su séquito siguieran su camino sin importarles nada más. 

-   Un… u-n… un mo---momento… - dijo Kasumi, jadeando.- Por favor, descansemos un poco…
-   Ah… eh… Claro… 

Kasumi desactivó su camuflaje, y yo hice lo mismo. El aura blanca de Kasumi comenzó a brillar intensamente. Como si fuera a iluminarlo todo. Era una luz cálida. Se sentía como que había resuelto bien la misión.
Por un momento estuvimos en silencio. Era incómodo, pero estábamos cansados de tanto correr. Cuando recuperamos el aliento, Kasumi dijo:

-   No puedo creer que perdiéramos esa oportunidad…
-   Lo lamento.
-   No, está bien… Lo siento mucho por Hirano y los demás… - dijo

En ese momento sonó el comunicador.

-   C-capitana? E-está bien? Capitana!... N-n-n-No pu-pue-puede ser… CAPITANA!!! – era Seto. Su tartamudeo era fácilmente reconocible. Aparentemente su grupo estaba a salvo

-   Aquí estoy, Seto! – Dijo Kasumi – Higuchi y yo estamos a salvo!

Por un breve instante, hubo un pequeño silencio. Es probable que se hubiera sorprendido de que estuviésemos con vida luego de esa explosión.

-   C-c-c-cuánto me alegro!!! – Dijo al fin– H-hi-Hirano no me responde… temo que hayan…
-   Vimos como se desintegró la zona donde su grupo estaba localizado… Estoy segura que no lo consiguieron. Ustedes pudieron salvarse? 
-   L-l-lamentablemente Tama t-t-también fue eliminado, Capitana. M-m-me ayudó a escapar, p-p-pero él fue alcanzado…
-   Bien… es mejor volver a la base. Nos veremos allá!
-   E-e-en-entendido! Cambio y fuera.

Kasumi no dijo nada. Agarró un puñado de arena en sus manos, lo apretó fuertemente, pero miraba fijamente el escurrir de los granos. 

-   Gracias – dijo
-   Eh?
-   Gracias… por ayudarme. No podía reaccionar. Si no me hubieras sacado de ese trance… Quizás…
-   Hey, tranquila. No pasó nada. Quizás no completamos la misión, quizás sufrimos algunas bajas… pero tengo la sensación de que todo resultó bien… No sé como explicarlo…
-   Sobrevivimos… Eso es algo a tener en cuenta… - Hizo una pausa y sonrió – Volvamos a casa…

Nos incorporamos y volvimos a la base de la Resistencia.
Allí Kasumi dio un informe a todos. Había algo de decepción en el ambiente. Todos sabían que Arakawa transportaba armas en ese convoy, que se dirigían a Stronghold y que eso aumentaría su poder. Además habíamos perdido a soldados importantes de nuestro bando… Hirano, Tama, Takato...
Pese a todo Kasumi les transmitió ánimos. Dijo algunas palabas que motivaron a todos y hubo una nueva ovación. Luego todos nos separamos, mientras Kasumi y otros estrategas se concentraban en un nuevo plan de ataque. Seto pasó cerca de mí cargando unas armas muy grandes.

-   Dejame ayudarte con eso!
-   Ah! G-g-gracias, Higuchi! – dijo. Lo acompañé hasta un depósito de armas. Allí me explicó que esas armas eran Lanzadores de Ráfagas, un equivalente a lanzagranadas pero de una capacidad destructiva mayor.
-   P-p-pude salvar estas armas, pero perdí las municiones. No tuve tiempo de tomarlas…
-   Está bien, no te preocupes. Seguro acá adentro hay más. Y lo importante es que Arakawa no se quedó con estas armas.
-   N-no creo que le hagan falta… -Dijo en un tono depresivo – Pero creo que tenés razón – agregó sonriendo. – B-bueno, me voy a descansar un poco. N-n-no suelo quedar bien después de una misión matutina…
-   Que descanses.

Seto se marchó. Pude notar que el aura suya parpadeaba, como en los otros sueños.
Hasta ahora era el único que parpadeaba intermitentemente por algunos segundos, a diferencia de los resplandores rojos o blancos que parecían brillar en otras personas...
Pero... no quería quemarme la cabeza aún. Estaba agotado físicamente. Lo menos que necesitaba era perder la razón pensando en cosas que no podía explicar.

Me dirigí a mi habitación. Bah, era casi un bunker.  Era incómodo, pero al menos podía dormir en esa cama. Al menos hasta que el sueño cambiara.

Entonces, Kasumi llamó a mi puerta. La dejé pasar y se sentó en un escritorio que allí había. Seguía brillando intensamente con el aura blanca.

-   Quería darte las gracias de nuevo. Es probable que si le hubiera disparado a Arakawa, nuestra posición quedaría descubierta, y hubiésemos sido nosotros los vaporizados…
-   De nada, Capitana
-   Creo que… -hizo una pausa- esas… corazonadas tuyas…
-   Eh?
-   Cuando me detuviste, cuando no me dejaste disparar… Solamente creo… -se puso de pie y se acercó a la puerta – deberías prestarle más atención a tus corazonadas. A esos impulsos. Creo que van a ayudarnos de ahora en más.

Kasumi se retiró de mi habitación. Había algo en esas palabras que me infundieron esperanzas, ánimos… Era como si me estuviera ayudando, indirectamente, a seguir adelante con esa travesía. Me recosté en la cama y me acomodé bien. Al cerrar los ojos, se veía todo envuelto en una brillante luz blanca. 
Pero antes de dormir, tomé mi cuaderno y hojeé hasta llegar a mis garabatos. 
Le di una última leída.

-   Si todo sale bien, ahora debería despertar en el sueño “Soldados” – Pensé. 
Así había sido cuando había salvado a Hirano durante mi primera “visita” a este sueño…
El cansancio se apoderó de mí. Se me cerraban los ojos, y podía escuchar el movimiento de los demás fuera de mi habitación. Y una voz metálica parecía decir algo, anunciando algo, que creo que era el final del día. "Dirigirse por favor a sus habitaciones. Está terminando el 28 de Febrero de 2023. Mañana será un nuevo día. Repetimos. Dirigirse por favor..."

- Dos... mil... vein... ti...? - Balbuceé entre sueños. 
Y pronto me quedé dormido…

No sé muy bien cuánto tiempo habrá pasado, pero me sentía muy descansado. 
Aún no despertaba del todo. Sin embargo, me sentía en movimiento. 

Al abrir los ojos, me di cuenta que nuevamente me encontraba viajando en un vehículo.
Al parecer me encontraba en un asiento trasero, del lado izquierdo. Delante mío se encontraba el conductor, de modo que estaba viajando en un auto occidental.

 El sonido del motor me ayudó a despabilarme. Al desperezarme, mis brazos rozaron mi cabeza, y sentí nuevamente la gorra cuadrada encima mío. Era evidente que seguía soñando.

-   No puedo creer que te sigas durmiendo… - dijo una voz conocida.Una voz de adulto. Algo rasposa, y con un marcadísimo mal humor.

Al voltear hacia a la derecha para ver quién era, me encontré con Matsuyama, que se encontraba amordazado y esposado. Emitía quejidos, que resultaban ininteligibles por causa de la mordaza que, de forma tirante, le tapaba la boca dejando ver sus dientes superiores. La mordaza se veía ensalivada, por lo que me imaginé que hacía un buen rato que estaba atado.  En sus ojos se veía una mirada de desesperación, y algunas lágrimas se escurrían por los costados de su rostro. Me miraba con pena, y parecía intentar decirme algo.

-   Ya te despertaste? – Del lado derecho se encontraba la persona que me hablaba, al lado del amordazado Matsu. Mi sorpresa fue muy grande. Esperaba que en estos sueños solamente se aparecieran mis compañeros de clase. Esta vez, la persona que me hablaba, no era otro que mi padre.

-   P-papá? 
-   Ojalá y pudiera tomarme las cosas tan a la ligera como vos. Espero que no arruines las cosas con tu pereza, me escuchaste? Y por favor, sacate esa ridícula cosa de la cabeza!

No entendía muy bien el escenario aún. Mi padre, Matsuyama (amordazado) y yo viajábamos en un automóvil americano. Nos guiaba un chofer y además había alguien más en el asiento del acompañante. Trataba de digerir la idea, pero nada se me ocurría.

-   N-no pasa nada, papá. Te aseguro que no va a molestar en lo más mínimo. – Le dije mientras apuntaba a mi gorra con mi dedo índice. 
-   Hmmmm… - dijo suspirando y mirando hacia la ruta. Al parecer en este escenario, también era mi padre, ya que no se sorprendió cuando le dije "papá" ni me corrigió tampoco.
De todos modos, el verlo enojado, viajando en un auto con Matsu amordazado, no era un clima muy alegre que digamos.


Miré hacia la ruta yo tambien, esperando entender algo más sobre el asunto.
El camino era bastante desértico. No había demasiada gente, las viviendas eran algo precarias, todo se veía muy descampado. Matsuyama seguía quejándose, y si se ponía molesto, mi padre lo hacía callar.
Intuía que Matsu no iba a tener un final muy feliz, si se encontraba amordazado debía ser por algo.


Al mover mi pierna sentí algo, que resultó ser  mi mochila. Saqué mi cuaderno de ahí y comencé a hojearlo. Mi viejo me miró pero luego volvió a fijar su vista en la ruta. Esa actitud era típica en él, lo cual me desanimó un poco. Ojalá y le diera más importancia a lo que hago... más en la vida real...


Al pasar las hojas llegué hasta mis diagramas y anotaciones.

 El Kanji “Shinzo” estaba allí, en efecto, y mis anotaciones sobre los sueños anteriores también. De modo que el cuaderno, y las modificaciones que se le hicieran, se mantienen inalterables de un sueño a otro. Por qué sería? Era igual que el hecho de que se aparecían únicamente mis compañeros (y aparentemente mi familia) en estos sueños. 
Eran factores comunes. 
En todos los sueños. 
Al igual que la gorra. Qué significaba esto?

Sin pensarlo, anoté de nuevo. Escribí “Gorra” y los nombres de algunos de mis compañeros. También escribí “Rojo = Malo, Blanco = Bueno”. Pensaba en las luces y auras que se aparecían en mis sueños. Hasta ahora, se emitían alrededor de mis compañeros, pero inundaban todo lo que mis ojos alcanzaban a ver cuando fallaba o cuando trinfaba en cada caso. Le escribí un signo de interrogación a esa nueva escritura. Aún no sabía si era exactamente eso, si “Rojo = Malo”…
Pero nuevamente me vino una duda a la cabeza. No debería haber “despertado” en el escenario “Soldados”? El orden inicial había sido así: Primero el Mundo Futuro, luego el de los Soldados y luego el del Incendio. De allí volví al Mundo Futuro... y ahora...

Me estaba mareando. Era mejor ir anotando lo que pasó.
Empecé a escribir nuevas flechas, tratando de ordenar mis pensamientos. Dibujé un nuevo círculo, fuera de la línea recta que había trazado antes. No sabía dónde ubicar este nuevo sueño. Entre “Soldados” y “Futuro”? Sería lo lógico? 


-   Ya estamos llegando. – dijo el acompañante,  que resultó ser Seto. Estaba algo irreconocible. Muy sereno. No tartamudeaba. 
-   Llegando? A dónde?
-   Al trabajo – dijo mi padre, y me dio una pistola. Al verla, Matsuyama se empezó a agitar, y movía sus hombros tratando de zafarse. Se tambaleó de un lado a otro con fuerza, emitía sonidos desesperados, tratando de pedir auxilio.
Por un momento, me sentí descompuesto. Una sensación de mareos, de náuseas me invadió. Seguramente me había puesto pálido, porque empezaba a entender  qué era lo que papá quiso decir con “trabajo”. El automóvil se detuvo.   

-   No me digas que…
-   Los que traicionan a La Familia, deben desaparecer – dijo mi padre. Salió del automóvil y arrastró a Matsu hacia afuera.
"La Familia". Solamente la idea de “Mafia” se cruzó por mi cabeza. Qué sorprendente puede resultar el significado ambiguo de una palabra tan normal como “familia” cuando en el contexto hay armas de fuego y prisioneros amordazados.
Bajé del auto. Me sentía inquieto. Estábamos muy alejados de las viviendas que habíamos visto en la ruta. Nos detuvimos cerca de un lago. Seguramente planeaban arrojar a Matsuyama ahí luego de matarlo.
Forcé la mirada un poco para ver si reconocía las luces y auras que se hacían presentes en los momentos decisivos de cada uno de esos sueños. Pero no pasó nada. Todo estaba claro, muy claro. Casi cristalino.

-   Pasa algo? – Dijo mi padre. – Dijiste que no iba a molestarte para nada – hizo un ademán señalando mi gorra.
-   No, no es nada.
-   Muy bien. Sigamos. – Papá acercó a Matsuyama, y lo obligó a arrodillarse cerca del lago. Abrió una botella de alcohol – creo que era whisky – y bebió un trago. Luego lo vertió por completo sobre Matsu, que seguía quejándose y gimiendo, como pidiendo clemencia. 

-   El Don odia a los putos soplones, Matsuyama. Si El Don los odia, nosotros los odiamos. La única manera de que El Don se calme, es haciendo limpieza. Entendés lo que digo? – Dijo mi padre. Era impresionante como hablaba sin inmutarse. Era como una máquina, repitiendo un speech pre-grabado. Matsuyama lloró con fuerza. Un grito ahogado por la bandana que recubría su boca se escuchó. Parecía decir “Por favor”.

-   Matalo – Dijo mi padre, y me apuntó con la botella vacía.
-   Eh? 
-   Matalo. Dale. 
-   P-pero… -dije
-   MATALO, LA PUTA MADRE, MATALO! – gritó mi padre, que parecía ser una persona distinta a la que dijo el speech hace un momento. Sería por el trago de whisky? No lo creo.
Miré nuevamente a ver si alguna luz resplandecía. Miré fijo a Matsuyama. Nada brilló, excepto el sol reflejado en las lágrimas que caían por loas mejillas de Matsu.

-   Si no hay ningún resplandor, supongo que no va a pasar nada – pensé. Y apunté el arma a la cabeza de Matsuyama. Tragué saliva. Matsu gimió nuevamente, era un “No” muy apagado. Parecía toser también, quizás sentía arcadas. Era complicado saber que pasaba por su cabeza, pero podía entender como se sentía. Había un arma apuntándole en la frente. Si para mí, que sostenía el arma, era una situación tensa y desesperante, me imaginaba como se sentía él.

-   Y? Qué esperás? –Dijo mi padre
-   Y-ya, ahora le disparo.

En ese momento, Matsu cerró los ojos, y pude ver un aura roja a su alrededor. En mi cabeza retumbó la escritura de mi cuaderno “ROJO = MALO”. Sabía que algo andaba mal. Sabía que si mataba a Matsu todo iba a ser peor. 
“ROJO = MALO”
“ROJO = MALO”
“ROJO = MALO”
“ROJO = MALOROJO = MALOROJO = MALOROJO = MALO…”
Resonaba en mi cabeza. Debía parar.

-   NO! – dije
-   Qué pasa? – preguntó mi padre
-   No voy a dispararle!. Algo anda mal, no sé como pero algo anda mal!
-   Qué estás diciendo?
-   QUÉ NO VOY A DISPARARLE, MIERDA! – grité
-   Muy bien. No le dispares. –dijo mi padre. Se acercó al auto y extrajo un par de grilletes del baúl. Tenían un par de esferas metálicas bastante grandes en sus extremos. Mi padre las arrastró prácticamente desde el auto. Encadenó las piernas de Matsuyama con mucho cuidado y tranquilamente. – No te querés manchar? Muy bien, no lo hagas. Extraño la época en que esto se hacía con cemento… -dijo casi en broma, porque se sonrió. – Listo. Pero una cosa. VOS lo vas a empujar. – y me señaló de nuevo

-   NO! – dije
-   SÍ! VINE HASTA ACÁ CON MI ESTÚPIDO HIJO PARA VERLO MATAR A ESTA MIERDA! NO ME VOY A IR SATISFECHO HASTA VER COMO LO EMPUJÁS AL LAGO! – gritó
-   Y-yo-yo podría hacerlo… -tartamudeó Seto. Esta vez volvía a ser el Seto de siempre, y noté que empezó a parpadear un aura blanca a su alrededor.
-   SILENCIO, SETO! – dijo mi padre – El Don está algo molesto con mi estúpido hijo, así que me encargó este laburo para que se ganara algunos puntos. POR ESO VOS VAS A MATARLO! – dijo mientras me señalaba con el dedo.
-   NO! – grité – No entendés? Es un error! Es posible que él no sea el soplón que buscás! 
-   Cómo estás tan seguro?
-   No sé! Simplemente lo estoy! 
-   Qué voy a hacer con vos? – Dijo mi padre – Trato de que seas un buen miembro de La Familia… Por qué te ponés tan PESADO? – dijo al momento en que le dio una fuerte patada en el estómago a Matsu, suficiente como para que perdiera el balance y cayera en el agua.
-   NO! POR QUÉ NO ME ESCUCHÁS??? – grité
-   Callate, mierda. Si El Don pregunta, Ryuji lo mató, entendido? -Dijo mi padre. Seto y el chofer, cuya apariencia era la del Portero de la escuela, asintieron

Noté que desde el agua se veían resplandores de luz roja. Acelerados, latentes. Como si fuera el propio corazón de Matsu. Antes de que la luz se propagara, tenía que hacer algo. Sin pensarlo, me arrojé al agua. Escuché que mi padre se quejó o algo así.
A medida que iba descendiendo la luz solar se atenuaba, pero sabía donde estaba Matsu por los latidos de luz roja que aún se veían. Tenía que soltarlo de alguna manera y llevarlo a la superficie antes de que se ahogara, o de que me ahogara yo.

-   Un momento. Ahogarme? Si estoy en un sueño! Eso no pasaría! Seguro que puedo sacar a Matsu! – pensé mientras seguía bajando. Y cuando estaba llegando hasta él, noté que un par de destellos alcanzaron a Matsuyama. La sangre comenzó a brotar, y se mezclaba con el agua del lago. Otros destellos volvieron a alcanzarlo. Matsuyama estaba muerto. El aura roja se volvió intensa, como si estuviera furiosa. Y se propagó. Nuevamente mis ojos veían todo enrojecido. “ROJO = MALO” resonó en mi cabeza…
Al salir del agua, noté que los destellos habían sido balazos. Mi padre, al verme actuar en su contra, había decidido terminar el trabajo.

-   Por qué? – grité, y tosí algo de agua en el suelo. – Por qué lo hiciste?
-   Vos lo hiciste. Vos lo mataste. –Dijo mi padre – No es verdad?
-   Si, Ryuji lo mató – dijo el chofer
-   S-s-sí. Fue Ryuji. Su hijo, señor. E-E-él exterminó al soplón. – dijo Seto.
-   Bien. Eso es lo que vimos. –dijo mi padre

Eso me molestó mucho. Me enervó. Me incorporé como pude, y dando un grito corrí hacia mi padre. Quería matarlo. Estaba enfurecido. El escenario rojo parecía transmitir mi furia. 
Corrí hacia mi padre. Quería ahorcarlo. Quería destrozarlo. Por primera vez sentía las ganas de matar a alguien desde que había empezado a soñar. Y era a mi padre a quien quería matar.
Pensé que lo conseguiría, pero mi padre me asestó un fuerte golpe en el estómago, y luego me golpeó en la cara con la empuñadura de su pistola. Caí al suelo, rodando. Me sostuve el estómago, me doblé de dolor.

-   Lo que faltaba. Ahora te hacés el loco… -dijo, y se acercó para patearme en la espalda. – Yo trato de que El Don no te haga nada… y vos seguís tentando tu suerte, pedazo de mierda! – siguió golpeándome, hasta que Seto lo detuvo. – Si no fueras mi hijo… esas balas… esos disparos… HUBIERAN SIDO PARA VOS! – gritó mi padre, y acto seguido me escupió en la cara. – Matsuyama le dio un cabezazo a Ryuji, antes de morir. Intentaba escaparse. Por eso Ryu tiene la cara lastimada. No es verdad? No es eso lo que vimos? – Dijo. Y Seto y el chofer asintieron. – Bien. Vamos.

Seto me ayudó a subir al auto. Mi viejo ahora ocupaba el asiento del acompañante. Seto iba a mi lado. Pero no pude decir o hacer nada. Estaba adolorido de la paliza que mi propio padre me había dado. Adolorido físicamente… y también herido en mi orgullo…

-   Es por tu bien. Por el de La Familia. No vuelvas a ponerte en mi contra. – dijo

El cansancio me venció.
Quería dormirme. Quería despertar de una vez. En mi casa. Con mi familia, y no con "La Familia". Quería que mi padre volviera a ser el mismo, que leía su aburrida sección de Economía en el diario todas las  mañanas…   


Que suene Gokuraku…
Que suene Asterisk…
Que suene mi reloj…
Que mi madre… o incluso Mayu… me despierten de una vez…

Por favor… quiero irme… a casa…
Mis párpados se cerraron. 
La luz roja envolvía esa oscuridad. 
Había fallado.

“ROJO = MALO”


Un sonido extraño me despertó. Sonaba como un susurro… No… era más bien un ave.

Abrí los ojos. La “oscuridad” roja había desaparecido. El cielo azul se extendía sobre mí. Nubes de las más variadas formas cruzaban por acción de una suave brisa, que refrescaba el aire.

Mis manos subieron hasta mi cabeza. La gorra estaba allí. Lancé un bufido de desdén: Seguía soñando. 

Ya no había sangre en mi boca. Pero tenía los magullones de las patadas que mi padre me había dado. Las sentía.

Me di cuenta que el ave que me había despertado era una gaviota. Qué hacía una gaviota acá?
Más bien… en dónde estoy?
Miré a mi alrededor. Estaba acostado en una superficie. Era suelo? Eso parecía. Una superficie llana. Era como si estuviera sobre un edificio. Me levanté. Caminé hasta el borde de aquél lugar y noté algo fantástico.

En efecto, estaba en un edificio. Había muchos más a donde alcanzaban a ver mis ojos. Todos iguales. Como producidos en masa. Pero lo que me sorprendió fue ver que,  unos cuantos metros hacia abajo, se veía todo como inundado. En efecto, el nivel del agua había subido mucho en ese sueño. Y los edificios eran las únicas zonas seguras para mantenerse seco.

Empecé a reír. Y dije – Claro, por qué no? Total, es un sueño.

Pero… cómo iba a bajar de ahí?
Y sobre todo… Cómo había llegado hasta ahí?