lunes, 25 de agosto de 2014

Capítulo Dos: El Festival Escolar del Futuro.

- La mire por donde la mire, es una gorra, de eso no hay dudas- pensé mientras palpaba la figura cuadrada sobre mi cabeza. Tras un nuevo forcejeo, me di cuenta de que no podía quitármela de encima. De dónde salió? Y por qué está tan fija a mi cabeza? Bueno, creo que como no me molesta para nada, no hay problema…
Intentaba ver mi reflejo en una de las pantallas que había en las paredes.
Me dí cuenta que ya no llevaba conmigo el uniforme escolar. No tenía mi saco, ni la camisa, ni la corbata. En su lugar, vestía un traje que parecía sacado de un cómic americano de superhéroes, esos de los nombres con “X”…

- El que me haya sacado el uniforme y me metió en este cosplay es un pervertido – Pensé. La cara de otaku de Kidou Arakawa se me apareció en la cabeza, riéndose.
Inspeccioné un poco el lugar en el que me encontraba. Estaba buscando mis cosas, mi uniforme más que nada. De inmediato encontré mi mochila. Adentro estaba mi lapicera azul, tambien una con tinta roja y un marcador,  un cuaderno con espiral cuadriculado, un lápiz tipo B y algunos útiles sin importancia.
Mi celular estaba allí también. Lo primero que intenté hacer fue contactar a Arakawa. Por alguna razón creía que él tenía algo que ver con este escenario tan increíble. Pero el directorio de números telefónicos estaba vacío.

- Pero qué mier…? – Dije en voz alta. Tampoco tenía los mensajes recibidos en la memoria. No había enviados, ni borradores, nada de eso. Habría pasado algo con mi celular? Extraje la batería, luego la volví a colocar y encendí el celular nuevamente. Esto me sirvió en el pasado cuando tenía problemas con el maldito aparato. Pero los directorios seguían vacíos. Marqué el número de emergencias y no pasó nada. Ni siquiera había un sonido que indicara que estaba conectando con la línea de emergencias, tampoco un mensaje pre-grabado ni el sonido del teléfono llamando. Ningún otro número de los que sabía para situaciones de emergencia funcionaban tampoco. Esto pasaba con todos ellos, y también con el número de casa.

- No me digas que se me estropeó el celular… - pensé. Lo único que funcionaba eran los ringtones, las funciones de calendario y calculadora, y los Mp3. Ah, el Arkanoid también. Pero no era momento de preocuparse por eso.

Me detuve a inspeccionar el lugar, con un poco más de detenimiento.
Parecía un edificio de departamentos. Era un largo pasillo, con varios monitores o algo así en las paredes. Desde donde me había despertado podían verse tres de esas pantallas a mi izquierda. A la derecha habían unas ventanas, redondeadas, y que poseían un cristal tan delgado que parecía que fueran simplemente huecos en la pared.
Todo se veía demasiado ficticio. El néon de los zócalos permitía que hubiera una leve iluminación en el pasillo. No había ningún otro elemento a la vista, salvo un par de estructuras que parecían floreros, pero que en lugar de plantas servían para sostener unas construcciones raras que me recordaban a una Doble Helix de ADN.

Me acerqué a una de las pantallas de la izquierda. Había un pequeño circulo rojo al lado, y arriba de él un número grabado, 0520. Sobre la que se encontraba más allá figuraba el número 0521. En efecto parecía la numeración de departamentos…
Toqué el circulo rojo, que parecía un botón, y en el acto surgió una botonera en la pared. Me asusté un poco, porque no me lo esperaba. La botonera parecía de las máquinas para leer tarjetas de crédito, sólo que adherida a la pared tras unas compuertas que se abrían con el botón rojo. Cada una tenía una ranura a la derecha y una pequeña pantalla mostraba el mensaje: “Insert ID Key Card”.

Me quedé quieto por un segundo, embobado. Cuando volví a reaccionar, me causó gracia.

- Qué buen truco! – dije en voz alta. Y allí me di cuenta de algo.
Recordé que estábamos en época del Festival Escolar, alrededor de dos semanas o así. Arakawa se estaba encargando de los preparativos con un grupo de nerds del curso, nos había dicho que planeaban realizar un evento como nunca antes se vio. Este año decidí no participar. Siempre es igual. Puestos de concursos de peces dorados, de adivinación, de tiro al blanco, de tests de pareja ideal… Los festivales escolares suelen ser poco imaginativos. Es por eso, que con esta puesta en escena, Arakawa me ha sorprendido.
Espero encontrarlo pronto y decirle que logró un escenario increíble, seguro que atraerá más público que los demás cursos este año.

Intenté ver si descubría cómo habían montado todo el escenario. Los haces de luz de neón creo que no deben ser muy complicados de construir para el club de electrónica, o tal vez tuvieron ayuda por parte del club de informática, por esto de la botonera… La verdad no recuerdo que se hubiera hecho alguna presentación tan avanzada en ningún otro taller cultural. Sea como fuere, se estaban superando a sí mismos con este trabajo.
Me aproximé a una de las ventanas a ver si descubría en qué parte del colegio habían armado todo, cuando escuché una voz que me gritó:

- HEY! SALÍ DE AHÍ IMBÉCIL! QUE TE VAN A VER!!!

Me di vuelta y antes de poder preguntar, un tipo con un traje igual al que yo vestía se arrojó encima mío tumbándome en el suelo.

- Vas a arruinar la misión, Higuchi! – Dijo aquel tipo tras un forcejeo leve. Me dí cuenta de que era Hirano. Sentí alivio de haber encontrado a alguien que me pudiera explicar el asunto.

- Hirano! También vas de cosplay? Jajaja! Qué bueno! Cuando armaron todo esto? – Le pregunté.

- SHHHH! – Siseó con algo de furia – De qué estás hablando? Estás idiota? Cómo se te ocurre moverte a la vista de todos?

Me quedé boquiabierto por un momento. La actuación de Hirano era convincente. Era la primera vez que lo veía meterse tanto en un papel. Usualmente odiaba participar en eventos o actos escolares. Evitaba todo lo que no lo hiciera verse “cool”.

- Wow, realmente bien actuado! Qué se supone que sos? Un Marine? O un Mecenario? No, creo que por tu carácter debés ser algún tipo de militar, no?

- Pero de qué demonios estás hablando? Y dónde está tu arma? – Me preguntó, con el mismo tono de antes – Tenemos sólo una oportunidad de eliminar a Kidou Arakawa, y muy pocas municiones, así que no cagues la misión, me oís?

Me entregó una pistola de aspecto futurista. Parecía sacada de esas películas antiguas de invasores espaciales y demás, aunque estaba increíblemente bien hecha. No creo haber visto juguetes como este en ningún lado, así que la réplica (por llamarla de algún modo) seguramente también era original, hecha en algún taller o club de la escuela. El club de modelismo quizás? Cuando fue que se pusieron todos de acuerdo? En fin... Creí atar los cabos. Me imaginaba una especie de paintball, en la que teníamos que capturar al líder enemigo. Calculo que Arakawa era una especie de “Final Boss” por como reaccionó Hirano. Si todo era una puesta en escena ideada por él sería lógico.

- Claaaaaaaaaaaaro – dije – Matar a Arakawa. Exacto. Porque Arakawa es un... eh... convicto?

- Traficante de Armas. Criminal. Asesino. Y de los más buscados. – Dijo Hirano –

Me causó gracia la seriedad con que lo dijo. –Claro, claro. Una escoria. – Me imaginé a  Arakawa vestido como Bobba Fett y me hizo tentarme más. Hirano seguía mirándome fija y seriamente.

- Higuchi, estás drogado o algo así? – Me preguntó – Estamos en un momento crucial para la Resistencia, y vos te cagás de risa? Qué carajo te pasa?

La "Resistencia"? Seguía sorprendiéndome la actuación de Hirano, lo cual no evitó que me tentara. Eso lo molestó más.

- Bueno, bueno – le dije entrecortado por las risas – podrías pasarme tu celular así llamo a alguien? El mío no funca más…

Me miró extrañado.

- Que te pase un qué?

Sonreí y dejé escapar unas risita. Le pasé mi celular, pero actuó sorprendido al verlo y lo dejó caer al piso, levantándose algo nervioso.

- Qu-qué es eso? – Dijo – Una nueva arma? Una bomba tal vez???

Esta vez me molestó que siguiera actuando como un tonto. Quería contactarme con alguien, seriamente, en verdad quería que me prestara su celular, pero él seguía jugando a los Jedi Knights.

- Ya podrías cortarla con--- No terminé mi frase cuando vi que súbitamente Hirano parecía emitir un brillo blanco a su alrededor. Como un aura, un resplandor que se encendió levemente por unos segundos y luego gradualmente se desvaneció.

- Cortarla? – preguntó Hirano. Vi sobre su pecho un haz de luz como el de los punteros láser, que entraba a través de la ventana.

- CUIDADO!!! – dije, y por instinto me arrojé sobre él, apartándolo de la ventana. En ese instante, un silbido muy agudo pasó cerca nuestro, y dónde hace unos instantes estaba la botonera con el 0520 grabado, ahora había una gran masa sin forma, que parecía metal fundido, como si la pared fuera manteca derretida. La miré embobado. Esta vez se habían superado con el truco.

- La puta madre! – Dijo Hirano – Ya saben que estamos acá! Volvamos! – Me sacó de mi trance cuando me ayudó a levantarme y me guió por unas escaleras. Todavía seguía viendo las luces de neón, que iluminaban todo el corredor, y en mi mente estaba vívida la imagen del “metal fundido”. Realmente sarpado. El montaje que habían conseguido era increíble. No sólo se habían superado con ese efecto, estoy seguro que es algo que no se ha visto antes en los talleres de la escuela. Arakawa debía conocer gente que trabajaba en efectos especiales.
Sí. Seguro era eso.

Casi sin darme cuenta, llegamos a un pequeño refugio, que estaba conectado con un pasaje subterráneo, por el que Hirano me guió.. Todo estaba muy bien caracterizado, como el edificio anterior. Este lugar era algo más decadente, como “post-apocalíptico”. Allí vi a varios compañeros de curso, todos con el cosplay futurista/mutante y las armas raras. Me emocionaba la idea de cómo habían logrado armar un evento tan bueno, y de cómo todos se habían puesto las pilas y colaborado con esto. No creía que nadie se engancharía a vestirse así, o a actuar como si todo fuera real. Era magnífico. Seguro que durante generaciones se iba a hablar del trabajo hecho por nuestro curso, como una leyenda de la escuela o algo así. Por cierto, donde estaba todo esto? En el gimnasio? Por lo menos un baldío entero para ambas locaciones sería necesario para armar todo esto!

Todo el lugar parecía un pueblo que había sido arrasado por algún tipo de combate armado. Había ruinas, fragmentos de viviendas que se caían a pedazos. Todos enfundados en sus trajes y portando sus armas como si esperaran cualquier tipo de ataque por parte del enemigo. La ambientación parecía de Mad Max o de Hokuto no Ken. Realmente se habían gastado en armar todo. Casi hasta me arrepiento de no haber participado.

En ese momento todos comenzaron a reunirse en lo que parecía el centro del lugar. No podía creerlo. Kasumi se encontraba allí, usando también aquel uniforme raro, aunque era una versión femenina del mismo. Dejaba ver la espalda y llevaba los brazos y muslos descubiertos. A diferencia del uniforme masculino, el de ellas cubria desde el cuello hasta la frente, dejando la cara y el pelo descubiertos. Y tenian hombreras, rodilleras y tobilleras más abultadas que las nuestras. Aún así dejaban ver bastante… no creía que Kasumi se animara a vestir algo así. Será que le gusta hacer cosplay? Me excitaba un poco la idea de una novia cosplayer.

Kasumi reunió a todos y comenzó a dar una especie de discurso sobre detener a algo o alguien a quien llamaban “Stronghold”. Todos parecían entusiasmarse con las palabras de Kasumi. A ella le había tocado el papel de líder?
Cuando mencionó a Arakawa, llamó a Hirano para que reportara como había resultado la misión de asesinarlo, ya que eso parecía formar parte de una estrategia para ir reduciendo el poder de Stronghold. 
Hirano se adelantó y comentó lo sucedido. Íbamos a sorprenderlo cuando entrara a ese edificio, y tratar de eliminarlo antes de que se encontrara con sus contactos. Pero dijo con algo de temor y vergüenza que la misión había fallado y que no había podido eliminar a Arakawa. Al parecer era una oportunidad de oro.

Kasumi se enfureció con él, y Hirano se defendió diciendo que yo había interferido mostrándole un objeto extraño. Kasumi se acercó y me dijo:

- Qué objeto era? Si lo tenés dámelo ahora mismo. – con un tono de voz y una actuación que harían temblar a más de uno, totalmente opuesta a la chica que cursa conmigo.

Me sonreí por la forma en que se había tomado su papel, y saqué mi celular para mostrárselo. Entonces cuando lo vio, no sólo ella sino todos actuaron como si fuera una bomba o algo así, y Kasumi lo dejó caer. En ese instante se encendió el reproductor de MP3.

“Miageta yozora no hoshitachi no hikari/ Inishie no omoi negai ga jidai o koe- - -“ –comenzó a sonar en mi celular. Algunos se asustaron y otros le apuntaron con sus armas. Incluso Kasumi.

- Qué demonios es eso??? – gritó, con algo de temor en su mirada mientras apuntaba con su arma. – Q-quién es el que está hablando??? Estás mandándole datos a alguien? Sos un espía???

- No, no, no! – grité mientras me arrojaba al celular, para seguirles el juego – No es un demonio, ni soy un espía, solamente es Orange Range, es una canción de ellos!

- A eso le llamas canción? – murmuraron algunos.

- Debe ser un transmisor, hay que destruirlo! – dijeron otros

- Basta! – dijo Kasumi, y de inmediato cesaron las voces. - Permítanme, yo me encargaré de destruirlo...

- Alto! Ese objeto no parece peligroso! – Dijo alguien a lo lejos, y se acercó. Era Seto, también enfundado en su traje. – Yo los ví cuando Higuchi le entregó esa cosa a Hirano, pero nada pasó. Simplemente que Hirano se exaltó y reveló su posición a nuestros enemigos. De no ser por Higuchi, él hubiera muerto!

- Es cierto – Dijo Hirano – Esa cosa suya arruinó la misión, pero también fue Higuchi quién me salvó.

Me había sorprendido la aparición de Seto. Y como no podía ser de otro modo, me ayudó a resistir a aquella turba. No hay nadie mejor que Seto.

Kasumi tomó el celular como si fuera algo infeccioso, y dijo

- De todos modos, lo tomaré hasta que podamos estudiarlo y ver si es tan inofensivo como Seto dice que es. Ninguna objeción verdad? –Agregó mientras me miraba fríamente –

- Ninguna. – respondí – Adelante.

- Bien. - agregó. Luego giró para ver a los demás integrantes de aquel grupo y les dijo -Atención todos! Como el intento de interceptar a Kidou Arakawa fracasó, intentaremos repetir el plan cuando se encuentre viajando hacía la Citadel donde se oculta Stronghold. Necesitaremos un Sniper y un grupo de diez personas o menos para que les bloqueen la entrada a la Citadel para ganar tiempo y que ofrezcan resistencia en caso de que nos descubran. Nos reuniremos a las 0600 horas. Hasta entonces descansen.

No bien terminó su discurso, todos levantaron sus manos cerrando su puño, y gritaron a la vez una especie de "Osssuuuu" como si fuera un saludo militar. Estaba claro que Kasumi era la líder. me gustaba mucho que tan en serio se estaban tomando todo el asunto, pero de verdad quería que me explicaran como iba a ser todo eso de sorprenderlo, el Sniper y eso... Más que nada, explíquenme como hicieron lo del muro derretido!!! De todos modos,  me acerqué a ella para hacerle una broma.

- Sabés? – le dije – Hay formas más fáciles de conseguir mi número, Kasumi… -intenté tomarla de la cintura (ese uniforme la hacía ver realmente sexy), pero me apartó bruscamente con su mano. Y acto seguido me golpeó con la palma de su mano en la cara. No fue una actuación, fue un golpe en serio. Me quedé estupefacto, sin entender porqué me golpeó en serio.

- Pero qué estupidez estás haciendo? – dijo enervada. – Intentalo otra vez y te meto preso! No olvides quien es tu superior acá! Y no te atrevas a llamarme por mi nombre, soy Hinageshi! – Se dio vuelta con fuerza y siguió su camino. Murmuró la palabra “Idiota” mientras se iba.
Esta vez no me dio mucha gracia la actuación, pero debo admitir que lo hacía bien. Igual creo que puedo recuperar el celular dentro de un rato. Por ahora me intrigaba ver como seguía el juego.

Vi a Seto y me acerqué a él.

- Seto! Gracias por defenderme hace un momento!

- N-no te p-preocupes. Menos mal que estuve ahí para ver todo… - dijo tímidamente

- La verdad es que no me percaté que estabas ahí, y luego de la explosión salimos corriendo así que… Por suerte también pudiste escapar! – le dije animadamente.

- S-sí… Por suerte el enemigo tampoco me vio, jeje…

Por un segundo, mientras hablaba con Seto, me pareció ver que él también tenía un aura como la de Hirano. Sólo que la de él era intermitente. Luego de parpadear un par de veces se disolvió del mismo modo que cuando vi a Hirano. También me dí cuenta que, gradualmente desde que ayudé a Hirano, todo parecía verse más brillante. Más luminoso. Similar al aura que tenía Hirano en ese momento. Sólo que ahora cubría todo mi campo visual, aunque de manera tenue.

- Pasa algo?  - Preguntó Seto.

- No… no es nada – dije – Creo que estoy algo cansado, eso es todo.

- Sería mejor que durmieras un poco. No tenemos mucho tiempo hasta que tengamos que ir a la misión…

- Es verdad. – Le respondí – Voy a tomar una siesta. Despiértenme cuando sea hora de partir, ok? – Seto asintió con la cabeza y se marchó. Yo me recosté en una cama dentro de una de las viviendas en ruinas y seguía divirtiéndome la idea de este escenario. Ya podía ver la cara de los alumnos asistieran a este evento en el Festival Escolar. Y los de la escuela del distrito rival? Ja! Seguro que pasarían años hasta que finalmente se olviden de toda esta puesta en escena! Nuestra escuela iba a ser famosa!
Poco a poco me fue ganando el sueño. Y me di cuenta que la luz brillante comenzaba a expandirse. Gradualmente, todo lo que veía se envolvía con esa luz. No me dio tiempo a nada. Me quedé profundamente dormido.
No tenía idea de cuanto tiempo había pasado desde que me había dormido. Ya no se veía todo brillante. Tenía los ojos cerrados, pero se veía todo en oscuridad, como debe ser, y no como una gran luz blanca.
Ya había dicho que nunca fui bueno para levantarme por las mañanas. Así que me quedé remoloneando un poco.
No mucho, ya que alguien me forcejeaba levemente con su mano, mientras me decía: “Despertate, Ryuji. Despertate de una vez”
Abrí los ojos esperando ver la imagen de mi vieja. Pero no podía ser. La voz era de un hombre. Sería Papá?

Cuando abrí los ojos, vi a Arakawa mirándome.

-Por fin! Cómo podés dormirte en este lugar? Realmente sos un irresponsable!  - Dijo Arakawa con una cara burlona.
De inmediato me acordé del evento, del traficante de armas que debíamos capturar y todo el asunto de la lucha con Stronghold y demás.
Qué hacía nuestro objetivo en nuestra base? Cómo se le ocurre bajar la guardia así?
Seguro era muy tarde ya y vinieron a buscarme para contarme como es el evento en sí antes de irnos a casa. La verdad tenía ganas de irme a casa a seguir durmiendo, así que por mí estaba bien.
Quise gastarle una broma, así que aunque estaba algo somnoliento, palpé hacia el costado de donde me había dormido, hasta que encontré mi arma.
Le apunté a Arakawa y con un inglés muy malo le dije

- Game Over, Mister Arakawa!

El rostro de Arakawa empalideció. Sudaba mucho. Su cara mostraba terror. Pánico.
Por un instante, me pareció ver de nuevo el aura misteriosa, como había pasado con Hirano y Seto, sólo que la de Arakawa era roja. Un destello rojo, como un latido, se apareció por unos segundos alrededor de Arakawa. Quiso retroceder, pero ya era tarde.

- U-un momen--- gritó Arakawa, pero fue interrumpido.

Entonces ocurrió lo impensable.
Maldición. Por qué tuvo que pasar eso?
Cuando apreté el gatillo, la cabeza de Arakawa explotó como un melón.
No fue un disparo con ese leve silbido, como el que había intentado matar a Hirano y que derritió todo un muro mucho antes.
Fue una explosión, con olor a pólvora y todo. El arma que tenía en las manos no era una réplica. No tenía aspecto de ser algo del futuro, o de ciencia ficción. Era un revólver. Un revólver normal. Un revólver real!
Me salpicó la cara. Era sangre. Sangre de Arakawa.
Mierda, eso no era un truco. El olor. La viscosidad. Era real... No había forma de que fuera un truco.

- UUUWAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!!! – grité, al tiempo que empecé a sentir arcadas.

Me di vuelta hacía el suelo, y empecé a vomitar. Eran arcadas muy violentas, y durante un buen rato estuve vomitando.
Cómo podía ser? A quién se le ocurre usar armas de verdad? Que demonios estaba pasando???
Entonces escuché a alguien gritar “TRAIDOR!”
Intenté levantar la cabeza, pero la sensación de náuseas no me lo permitió.

“Traidor!!! Le disparó al Teniente Arakawa!!! Atrápenlo!"

La voz era la de Matsuyama. Nunca había escuchado a Matsu gritar así. Quise confirmarlo, pero mi respuesta fue un golpe en la cabeza, seguido de un par de patadas en el estómago. Varias personas me rodearon y continuaron golpeándome.
Con sus botas, sus puños y las culatas de sus armas.
Eso tampoco era una actuación. Me golpeaban en serio. Con furia, con sed de sangre... con ganas de matar...
Sólo escuchaba gritos de “Traidor!”, “Mátenlo”, “Es un asesino”, “Es un espía” etc…
Los golpes que recibí y la sensación de náuseas me impedían resistirme. Sentí que me arrastraron hasta algún lugar.
No sabía bien dónde estaba, pero parecía un lugar húmedo y cerrado.

Me ataron las muñecas a un par de grilletes en la pared. Estaba apenas sostenido por mis brazos, ya que las piernas estaban muy débiles como para mantenerme.
Es la primera vez que recibía una paliza. Era peor de lo que creía. Por qué me habían golpeado así? Y fueron. además, mis propios amigos??? Qué demonios había pasado? Esto es parte del evento? Pero… Teniente Arakawa??? No era un terrorista?

Cuando por fin abrí los ojos, me di cuenta de algo. Ya no llevaba el uniforme cosplay futurista. Tampoco estaba en un edificio con pantallas, botones, ni neón. Había barro por todos lados, llevaba puesto un uniforme militar de lo más común, como los de la Segunda Guerra Mundial, de un color que se mimetizaba con el del suelo, y tenía botas negras.
A mi lado había armas, pero ninguna tenía el aspecto futurista de antes. Eran fusiles, ametralladoras, granadas, pistolas y revólveres de todas clases. Aquél lugar parecía un depósito de municiones. Pero habían también unas sillas, mesas y objetos que me recordaron a salas de interrogatorio… O de tortura…

- Qué demonios pasa??? – grité.

No hubo respuesta.
Mi boca estaba mezclada con mis vómitos y la sangre que me habían hecho escupir por la golpiza que me dieron.
Sentía magullones en todo el cuerpo.
Acababa de matar a una persona.
A uno de mis amigos.
A Kidou Arakawa…
La sala empezó a brillar con una luz roja. Se propagó por todos lados como el resplandor blanco que iluminaba toda la base futurista de Kasumi y compañía.
Roja...Igual a la tenue luz roja con la que brilló Arakawa antes de recibir mi disparo.
Pero ahora lo inundaba todo, todo a donde fuera que mirara...
No entiendo que pasa.
Que está ocurriendo?
Poco a poco sentía que perdía el sentido…
Y entonces me di cuenta de algo…

 Aún tengo esa gorra cuadrada en la cabeza…




lunes, 18 de agosto de 2014

Capítulo Uno: Veinte Días Atrás

El radio-reloj había empezado a sonar. 
Estaba programado para arrancar en una emisora en particular. Estación Go-kuraku. Un juego tonto de palabras para un programa igual de tonto. Dos tipos jugando al Go. No es algo que me guste pero al menos solía hacerme salir de la cama rápido. Para apagarlo, claro.
No era sólo la radio, también la alarma de mi celular sonaba fuertemente, la canción era de un anime que estaba viendo recientemente. 
Y también el reloj despertador a cuerda estaba sonando, en sincronía con los otros. Siempre fui bastante duro para madrugar. Así que me aseguraba tres o cuatro alarmas para llegar temprano a clase.

Tras apagar los tres dispositivos de alarma, miré en la fecha marcada en el radio-reloj. 

Era Lunes, concretamente el 12 de octubre de 2009. 
Día escolar, por supuesto, y razón por la que me encontraba madrugando en este momento. Odio madrugar, y usualmente cuando lo hago entro en un debate interno preguntándome por qué debía estar despierto tan temprano. Debía haber una razón. De lo contrario solamente me recostaba y continuaba durmiendo... si, ya quisiera yo...

- Ryu-chan! Estás despierto? Vas a llegar tarde! -se escuchó escaleras abajo. No importaba la cantidad de alarmas que pusiera, mi mamá siempre tenía que asegurarse que estuviera levantado y listo. Desde que era pibe.


- Sí, má! Ahí bajo! -grité en una tonada algo burlona. Como cuando era pibe.


Bajé de prisa. Iba vistiéndome apurado para llegar a mi taza de café. No puedo empezar el día sin mi café.

Allí en la mesa del comedor estaba mi viejo -con el diario tapándole la cara como es usual-, mi hermanita Mayu y mi mamá.

- Buenos días, Ji-chan! -dijo Mayu. Papá solamente emitió un "Hmmm" como intentando articular un saludo mientras seguía leyendo la sección de Economía. 

Como odio la Economía... 
Y Mamá me miraba sonriendo. Era natural que se pusiera contenta cuando no le daba problemas para despertarme.

- Ya te dije que no me digas "Ji-chan", enana! -Dije palmeando la cabeza de mi hermana - Decime "Ryuji", "Ryu" u "Onii-chan", pero no "Ji-chan" que parece que le hablaras a un viejo!


- Pero "Ji-chan" es más lindo! -Dijo con la cara llena de mermelada.


- Bueno, todo bien... Es muy temprano para tratar de ganarte una discusión... -le dí un gran sorbo a mi café y sentí de inmediato que volvía a nacer. Mordí una tostada y me apuré a anudar mi corbata y salir hacia la puerta de casa


- Ryu! Ya te vas? No vas a comer nada más? A ver dejame a mí... -dijo mamá acomodándome la corbata


- Si, má, dale que sino me pierdo el colectivo! Y no tenés que arreglarme la corbata, ya estoy grande!


- Eso decís vos... -agregó- Ningún hijo mío se va a presentar a clase como un vagabundo!


Otra discusión perdida. Cuando ya parecía satisfecha, me apuré a salir antes que notara que no me había peinado. Saludé a todos.

Mayu me llamo "Ji-chan" de nuevo y papá emitió otro "Hmmm" más largo, como si fuera un "Hasta luego". Mamá sólo saludaba con su mano y no entró a casa hasta que me perdió de vista. Siempre lo hacía. Desde que era pibe.




Llegué lo suficientemente temprano a la escuela como para charlar un poco con mis amigos.

Arakawa, el delgado de lentes como culos de botella. Cualquiera pensaría que con sus lentes puede ver la superficie de Saturno desde acá. Y de día.
Tama, el gordo bajito, con su peinado de corte taza. Alguna mina le tendría que decir que le queda mal... a nosotros no nos haría caso aunque se lo tatuáramos en la frente.
Hirano, el fachero. Se debe haber comido a la mitad de las chicas de la escuela. Y a la otra mitad... también...
Seto, el tímido. Mi mejor amigo. No hay nadie mejor que Seto. Pregúntenle al que sea, y les va a contestar lo mismo.  
Matsuyama, el emo. Aunque lo niega siempre está de bajón, soltando sus frases melancólicas y su odio a haber nacido y bla bla bla. Escribe poesías muy malas, pero nadie se lo dice por miedo a que algún día se termine suicidando... En serio.
Y yo. Ryuji. El que siempre llega tarde, el que siempre está somnoliento, el tipo que duerme en clase.
No somos lo mejor de la escuela.
Tampoco los amigos más originales de Japón. Pero la pasamos joya.


Era común empezar el día escuchando las anécdotas de Hirano, contándonos como estuvo su última mina. Le gustaba dar una perorata como si nos estuviera enseñando a cómo tener una novia. Técnicamente él tampoco tenía una, pero era al menos entretenido escuchar su tono ensimismado. 

O de esperar a que Matsuyama cruzara la puerta y dijera un "Hey...” todo apagado, para luego cruzarse de brazos sobre su banco y murmurar porqué sería mejor si él no hubiera nacido...
Seto nunca decía nada. Siempre esperaba a que otro empezara a contar algo, y luego se incorporaba a la charla. 

Esta vez la charla empezó algo distinto a lo usual. En esta ocasión el que llegó más tarde no había sido yo.

Hirano apareció con gesto algo más serio de lo usual, tomó una silla y se sentó frente a mi banco. El resto estaba de pie al lado mío. Todos esperábamos que nos contara algo de lo que hizo con Kasumi. Pero no. Me apuntó con el dedo y dijo:

- Vos.


Lo miré extrañado.


- Vos -repitió- Ella gusta de vos...


Intenté digerir la idea de que Hirano había sido rechazado. Más aún, que quién lo rechazó me había elegido a mí! No era algo típico, no suelo destacar por nada, o al menos me pareció que no había ninguna razón por la que alguna chica se fijara en mí en lugar de Hirano... pero... me lo estaba confirmando él mismo!

Traté de no sonreir, pero no pude. Hirano me miró con una cara muy fría, luego miró al pizarrón y dijo

- Sólo porque nos llevamos bien, te la voy a dejar pasar... -agregó mientras hacia ademanes de mi sonrisa con sus manos- Invitala a salir, Ryu. Estoy seguro que va agarrar viaje...


Estábamos algo shockeados. Creo que los demás por el hecho de que Hirano había sido rechazado. 

Yo lo estaba por el hecho de haber recibido una declaración indirecta.

- El amor es sólo un instrumento que crearon los seres humanos para evitar que la gente se suicide, justo como la religión... - dijo Matsuyama sin levantar la cabeza de su banco.

Tama se reía y me codeaba en complicidad. Arakawa miraba fijamente a Kasumi, y se sonrojaba. Seguramente le daba envidia que ella gustara de mí. Sueno arrogante, lo sé, pero es que Kasumi es increíblemente linda.
"Qué suerte tengo!" Pensé.
Seto temblaba un poco, y tartamudeó cuando por fin abrió la boca. Seto tiende a tartamudear cuando está nervioso, lo cual es objeto de burla por muchos de los compañeros de clase. Admito que yo también lo cargaba mucho antes de conocerlo bien...

- E-es-estás seguro? 


- Obvio, gil! Ella me rechazó a MÍ! Yo estaba ahí cuando lo dijo, idiota! -dijo Hirano algo alterado. Supongo que se sentía mal. No era normal que una chica le dijera que no...

Seto se encogió de hombros y miró al piso. Luego dijo:

- R-r-Ryu... C-c-creo que n-no es prudente que te mandes as-así de una... P-p-podría ser una joda y terminarías l-lastimado...


Una joda? De quién? Kasumi? por qué lo haría? Hirano? de nuevo, por qué lo haría? No le encontraba razón alguna ni pensaba detenerme a buscarla: No importaba que tan buen amigo mío fuera Seto. Era Kasumi. KASUMI. La que había dicho que gustaba de mí era Kasumi. No voy a desaprovechar la oportunidad. Ni a ganchos.

Me acomodé un poco el cuello de la camisa y me sacudí el polvo del uniforme. Me puse de pie y sin mirar a Seto dije

- Si no pruebo, nunca me voy a enterar. Si me rechaza va a estar todo bien, Hirano se va a sentir un poco mejor, no?


Hirano no dijo nada. Ni siquiera me miró. Quizás quería demostrar que no le importaba, pero la cara ofuscada tan inusual decía todo lo contrario.


- Y si te acepta? -Dijo Tama-


- Yo ya dije que se la dejo pasar... -Dijo Hirano. Y se volvió a su asiento-


Por un momento dudé. Pero entonces caminé hasta el banco de Kasumi. Podía escuchar los latidos de mi corazón en mi cabeza. No porque estuviera perdidamente enamorado. Sino por los nervios...

Me paré al lado de ella. Creo que sintió que yo me había acercado, pero ni siquiera miró.

- Hinageshi - dije


- Eh? Higuchi? -respondió. Noté que se había ruborizado un poco-


- Hinageshi... podría hablar con vos a la salida de clases? En el estacionamiento de los profesores estaría bien? 


No paraban de temblarme las manos. Pero hice un esfuerzo para no demostrarlo.

Kasumi puso una carita como de "iluminarse su expresión" por un segundo, pero luego miró hacia su cuaderno y finalmente me respondió

- Claro! Nos vemos allá!


Mi corazón latió más al oír esas palabras. Me sonrojé un poco. Eso sentí. También sonreía como idiota. Por suerte lo oculté al darme vuelta rápidamente. "Muy bien!" - dije sin mirarla - "nos vemos allá!"

Pude ver a Arakawa y a Tama levantando el pulgar mientras sonreían. Matsuyama ni siquiera levanto la cabeza. Pude ver a Hirano observando la escena y volteando hacia el frente cuando lo miré. Parecía enfadado. Pero luego hizo un ademán de "OK" con los dedos. Y Seto me miró y sonreía, pero parece que estaba transpirando. Quizás esas situaciones le daban vergüenza. Su timidez iba a hacerle la vida imposible si seguía así...

Pero eso no importaba. Había logrado hablar con Kasumi Hinageshi. 

Me sentía poderoso. Soberbio. Único.
Era raro, nunca antes había pensado demasiado en ella. Me gustaba, sí, pero no era una atracción mucho más fuerte que la que sentía por Karin, otra de nuestras compañeras. Por ponerlo simple, no había tenido más que una ligera calentura por ellas.
Y ahora las cosas se ponían a mil. A sabiendas de que esa chica linda era quien demostraba tener interés hacía que todo cobrara un repentino e inesperado giro.
Reitero, no creo estar enamorado, pero me impulsaba mucho el sentimiento de poder salir con ella.
Sólo quedaba esperar a que las clases terminaran.



Allí estaba yo, llegando al estacionamiento de los profes.

No había autos ya, exceptuando el del portero. Siempre se iba muy tarde, luego de ordenar todo.
Pude ver la silueta de Kasumi.
Aceleré el paso discretamente. No quería que pensara que estaba ansioso.
Debía verme cool.

- Qué... qué querías decirme? -Preguntó


- Hinageshi... vos me... me gustás mucho! Quiero salir con vos!


Esa fue la forma en que me declaré. Ahora que lo pienso fue bastante patética. Casi forzada.

El corazón me latía a mil. Imágenes de Hirano y otros pibes burlándose de mí porque todo habría sido un engaño cruzaron por mi cabeza.
Fueron 5 segundos intensos. Kasumi, decí algo, por favor. Más imágenes de humillación, no sólo de mis amigos sino de las lacras del curso como Amarao o Naoto riéndose en mi cara me ponían cada vez mas tenso... DECÍ ALGO YA!!!

- A mí también me gustás mucho, Higuchi! - dijo decidida y se lanzó hacia mí. Fue un abrazo precioso. No lo esperaba, tan directo. Kasumi parecía más reservada, más tímida. El abrazo me pareció impulsivo, pero eliminó por completo el nerviosismo que tenía. Tenía que reaccionar... o sería ir muy rápido? No importaba. Moví mi cara buscando la suya. Si le molestaba el ademán, Kasumi me apartaría...

Casi instintivamente nos besamos. No nos importaba si el portero se aparecía para irse a casa y nos veía.
En ese momento solamente estábamos... no, EXISTÍAMOS únicamente nosotros dos.

No recuerdo cuanto tiempo nos abrazamos. 

Luego nos miramos a los ojos durante otro rato.
El tiempo ya no importaba.
Que raro se sentía. Me gustaba Kasumi, pero nunca sentí atracción total. Ahora sí lo hacía.
Con todo mi cuerpo. Con todo mi ser. Ojalá y durase para siempre este momento.


Kasumi me apartó suavemente y dijo


- Tengo que ir al turno de limpieza del aula! Por favor esperame un momento así volvemos a casa juntos, Higuchi!


- No querés que te acompañe? Por mí no hay problema - dije


- No, no. Así está bien, voy a limpiar lo más rápido que pueda!


Era divina. Comenzó a correr en dirección a la escuela. Le grité


- Hey!.... Llamame "Ryu" si querés, Higuchi suena muy raro!


Sonrió y me dijo "Y a mí decime 'Kasumi', Ryu-chan!"


Ryu-chan. Sonaba muy bien. Pero sólo si lo decía ella...

Desapareció de mi vista, así que comencé a caminar. 
Era lógico que la esperara cerca de la entrada así no tenía que volver a buscarme.

Pensé en Hirano. Qué cara pondría cuando le cuente todo... Sentí algo de pena por él.

Luego pensé en mis amigos. Iba a verlos menos. Íbamos a separarnos un poco...
Pero no me importaba. 
Tenía una novia. Eso era lo importante ahora.
Si son mis amigos lo entenderán! Tampoco es que no nos veríamos más, no?



Entonces me sentí extraño. Fue como un parpadeo.

Todo se oscureció. En un instante.

Desperté algo adolorido.

Miré a mis alrededores.
Ya no estaba en el estacionamiento de la escuela.
Ni siquiera parecía la escuela.
Estaba en un edificio muy raro. Todo estaba perfectamente ordenado.
Había monitores en las paredes y neón en los zócalos. Había paneles con luces brillantes y botones que parpadeaban.
Parecía sacado de una película pochoclera.

- Dónde... est- no terminé de preguntarme dónde estaba cuando la cabeza me empezó a doler. Sentía que tenía algo sobre mi cabeza.

Palpé un poco. Tenía una gorra. Una gorra rara. Parecía cuadrada. Y parecía pesada, pero no la sentía como una molestia. No era de un material que yo haya tocado alguna vez, era más bien como algo rígido y hueco, pero no era de tela ni tejido...
Intenté quitarmela para verla, pero no pude.
Forcejeé un poco más. No había caso...
Me puse de pie y vi un espejo en la pared.
Efectivamente tenía una especie de gorra de cuero -pero que no era cuero- en la cabeza. De forma cuadrada. Y no podía quitármela.

En ese momento no me dí cuenta. Pero ya no estaba en casa. No era Japón.

Al menos no el Japón que conocemos...
Y fue en ese momento, cuando todo empezó...

Prólogo: Hoy

Esta vez fue distinto.
Esta vez no había despertado. Al menos no fue como antes.
Solamente recuerdo haber sido rodeado por una luz blanca.
Y aparecí en aquella habitación.
No había nada excepto mi silla de escritorio. 


- Al fin llegás! Menos mal que pudiste seguir mis pistas, tenía miedo que no te dieras cuenta del significado de los mensajes que te enviaba. Eh... porque eso es lo que pasó, no? O fue casualidad?

Esa voz sonaba conocida. Era raro... Era como escuchar...

- M-mi propia voz...- dije, tartamudeando un poco.

Entonces la silla giró para mostrarme a quién la estaba usando. Allí mismo, en esa habitación vacía, había una persona sentada en mi silla de escritorio... Sólo que era igual a mí.
Comencé a sudar. Sudor frío. Temblaba un poco.


- Q-quién sos? Qu-qué-qué está pasando??? D-d-dónde estamos???-Dije tratando de mantenerme calmado, sin resultado.
El sujeto aplaudió una vez y separó sus manos como encogiéndose de hombros


- Eso es todo lo que se pasa por tu cabeza? -Dijo en tono burlón - "Quién es este que se ve como yo?" "Dónde estoy?"... "Dónde". La pregunta sería más bien cuándo estamos...

Entonces mi cabeza hizo un clic. Todo volvió hacia atrás. Como una película rebobinándose. Por un momento me pareció recordarlo... no, revivirlo todo.
Aquél día.

En que empezó...

Todo.