viernes, 31 de octubre de 2014

Capítulo Ocho: Kasumi

-   AGACHATE! – Fue lo que ordené a Seto en el momento en que apuntaba con mi escopeta. Donde hace unos segundos hacía su aparición una figura calcada a la de mi compañero de clase Naoto, ahora había un cadáver putrefacto al que la cabeza le había reventado de un disparo.
La fecha era 21 de Septiembre de 1978 según mi celular. El lugar era un centro comercial. Estábamos Seto, Hirano, Karin,  Arakawa y yo, atrincherados en el centro comercial, defendiéndonos del ataque de… zombies… 

Así es. El nuevo escenario del conflicto esta vez era inspirado por una clásica película de zombies. Ni que decir que Naoto era una de estas criaturas. Y de ahí la razón por la que le volé el cráneo.


-   G-g-g-g-gracias! Me s-salvaste! – dijo Seto, tirado en el suelo.

-   Acá estamos demasiado expuestos… vamos a escondernos en algún negocio donde podamos protegernos más.

Karin se desplazaba como si tuviera convulsiones, y caminaba zigzagueando como si estuviera borracha. Temblaba y emitía unos gemidos entrecortados. Hirano la tomó de los hombros y le susurró algo como “Yo te voy a proteger” o algo así.
Arakawa se encargaba de conseguirnos elementos contundentes que pudiéramos utilizar como armas.
Seto de momento solo servía de personaje secundario, no aportaba nada.
Yo era aparentemente el protagonista masculino de la película.


-   Qué son esas cosas??? – Preguntó Karin – De dónde salieron??? Por qué hacen esto???

-   Son muertos vivos –dije en tono muy seco – Se levantan y buscan comer carne humana. Carne viva. Si uno de ellos los muerde, ustedes se convierten en muertos vivientes también. La única manera de detenerlos es destrozarles la cabeza.

Hirano, Seto y Karin me miraban como si fuera un desquiciado. Solamente Arakawa parecía disfrutar todo aquello.

Nos desplazamos hasta lo que parecía ser un local de artículos para hacer ejercicio. Pesas, mancuernas, máquinas para correr, bicicletas fijas. Arakawa tomó una de las pesas, y quitándole una de ellas le quedó un arma símil a in martillo. Seguro que varías cabezas de zombies serían aplastadas.

Hirano le dio a Karin algunas fajas adelgazantes y post operatorias para que se colocara, de modo que fuera más difícil para los muertos el morderla. Karin había aceptado a Hirano como su protector, así que se retiró a un cambiador para colocarse los artículos. Arakawa quiso espiar pero Hirano se lo impidió.

-   Te parece que es momento de andar haciendo estas cosas, pajero? – le dijo. Arakawa solamente se rió un poco y se dio media vuelta, diciendo algo a regañadientes.

Karin volvió, un poco más tranquila, y como era de esperarse se quedó al lado de Hirano. Éste tenía una pistola de aire comprimido y llevaba también una pala en la espalda. Le dio a Karin un trapeador de piso.


-   No es mucho pero al menos podrás manejarlo mejor que a un arma real. Asegurate de darles en la cabeza con la parte metálica. – Dijo Hirano

-   Gracias… - Karin sonaba entre protegida y enamorada. 

-   D-d-de dónde h-h-habrán salido? – preguntó Seto

-   Quién sabe… quizás alguna maldición antigua, quizás el terreno era algún cementerio indio… también es posible que la tierra se haya contaminado con algún residuo industrial… o que sean parte de algún proyecto de arma biológica o super soldado por parte del gobierno… - dije

Todos se quedaron mirándome como si estuviera loco. Era gracioso como en la mayoría de las películas y argumentos de este estilo es como si los personajes nunca hubieran oído hablar de los zombies. Y el escepticismo de los personajes siempre traía conflictos.
Un par de muertos vivientes intentaron entrar pero con un par de golpes de Arakawa y Hirano quedaron estampados al piso.


-   A la cabeza! – les dije, y obedecieron, propinándoles un par de golpes que le reventaron las cabezas a los zombies como si fueran melones.

Colocamos varias maquinas de ejercicios en la puerta y las ventanas a modo de barricadas, esperando que eso retuviera a los muertos.

Me senté en una esquina a descansar, recordando el inicio de aquél sueño tan loco. 
Estaba en un departamento modesto, tirado en mi cama, y me di cuenta que soñaba al sentir la gorra en mi cabeza. Entonces fue cuando escuché que en la calle se producía un accidente automovilístico. Los coches chocaron uno contra otro y provocaron que los tanques de combustible volaran por el aire. Las llamaradas eran increíbles, y justo cuando me preguntaba cual sería el objetivo de aquel escenario veo que una figura humana sale caminando entre las llamas, a un ritmo pausado y emitiendo sonidos de ultratumba.

Zombies… no podía creer que el sueño fuera de zombies… Pero al revisar en mi departamento hallé la escopeta. Nada podía ser más conveniente. Me fijé en mi celular, anoté la fecha en mi cuaderno y salí del edificio con el arma y mi mochila, siguiendo el rastro de Karin, que emitía una luz blanca, por lo tanto, era el “switch” del sueño. En el trayecto, ayudándola, nos encontramos con Hirano y los demás, y fuimos forzados a entrar al centro comercial. Y aquí estamos.

De vuelta al local de gimnasia, estábamos todos sentados en círculo, observándonos unos a otros. Arakawa llevaba una pistola, un taladro manual y una amoladora atada en la cintura, además de la pesa de la que se había apropiado. Salvo esta ultima, los demás  eran elementos que podían ser útiles por ser portátiles y tener poco peso, aunque yo preferiría mantener distancia contra esos cadáveres animados.
Seto y Karin llevaban elementos menos contundentes pero que les servirían en caso de extrema urgencia. Karin con su trapeador y Seto con un shinai de Kendo.


-   Deberían llevar algo más. Esas mancuernas podrían ser útiles para arrojárselas a esas cosas. Sólo acuérdense de darles en la cabeza, o si no se seguirán levantando. –Dije

Un nuevo intento por parte de los muertos para entrar al local nos hizo alertarnos de nuevo, afortunadamente con la escopeta pude mantenerlos a raya.


-   Hey… cómo es que sabés tanto de estas cosas? – Preguntó Hirano

-   Eh? – Dije

-   Sabés que hay que darles en la cabeza, sabés que si nos muerden nos convertimos en uno de ellos, tenés hipótesis sobre el origen de esas cosas… Cómo mierda sabés tanto?

Hirano me miraba encolerizado. Karin se abrazó a él y me miraba con desconfianza. Seto no sabía que hacer y nos miraba a ambos mientras temblaba. Arakawa mantuvo su mirada fija en la entrada para no arriesgarse a que entrara algún muerto mientras discutíamos.

-   Acá es el conflicto entonces… -dije en voz baja – Mirá, solamente te digo las cosas que vi, ok? Las teorías del origen son solo teorías, no estoy diciendo que sean la posta…

-   Cómo sabemos que es verdad eso? No tendrás algo que ver no??? – dijo Hirano.

Karin se aferró más a Hirano, mientras éste me inculpaba.

-   Mirá, acá el asunto es que tratemos de sobrevivir, por qué no podés confiar en mí?

-   Es que sos muy sospechoso! No me agrada la forma en que nos mandoneás a todos!

Hirano se acercó a una puerta que se encontraba en la parte posterior del local.

-   A dónde vas? – le grité

-   No me voy a quedar acá esperando que se te terminen las balas o que nos ganen por cansancio. Me voy a buscar ayuda. Algún policía, milico o lo que sea…

Me apresuré a sujetarlo del brazo

-   Aguantá un poco más! Mientras estemos acá adentro corremos menos peligro! 

-   Soltame… - dijo

-   HACEME CASO! QUEDATE PIOLA POR UN RATO MÁS!!!

-   SOLTAME!!! – me dio un golpe con la culata de su pistola de aire comprimido, apartándome. Me sangraba la boca.

-   Me repugna que te las des de gran héroe… Yo me las tomo…

Hirano miró al resto. Karin trató de ir con él pero la detuve rápidamente.

-   Soltame! –dijo, mientras Hirano desaparecía entre las sombras del Shopping.

-   No! Al menos vos tenés que quedarte donde pueda verte!

-   Degenerado!!! Pervertido!!! – Karin forcejeó con mucha energía, pero no quería soltarla.
Era el “switch”, era el objetivo que tenía que proteger para avanzar hasta el final de estos sueños extraños que tenía.

La aparté de la puerta, y les ordené a Seto y a Arakawa que colocaran más barricadas contra esa puerta trasera. Colocaron el mostrador y algunas bicicletas fijas, aunque Karin seguía forcejeando.


-   Dejenme ir, pervertidos!!! Quiero ir con él!!! – Karin sollozaba y pataleaba como haciendo un berrinche. El único momento en que se calmaba era cuando escuchaba los intentos de los muertos por cruzar la barricada frontal.

Resistimos un par de veces, cuando veíamos las manos de los zombies pasando a través de las ventanas o entre las maquinas, solamente bastaba con perforarles la cabeza desde el lado de adentro, donde estábamos seguros.

Habrían pasado un par de horas, cuando el intento por destruir la barrera por parte de los zombies fue mas intenso, causando que Seto, Arakawa y yo tuviéramos que intervenir.
Fue en ese momento que Karin aprovechó para escabullirse y logró salir por la puerta de atrás, aún con la barricada que habíamos puesto. Su impulso por volver con Hirano era muy fuerte.


-   Mierda!  - dije. – Ustedes! Mantengan la barrera, tengo que ir por ella!

Seto y Arakawa se quedaron cubriéndome, al tiempo que yo salí en persecución de Karin. Iba corriendo delante de mí, bastante alejada, por un pasillo que daba a varios locales más del shopping; cuando vi que se detuvo en seco.

-   Hirano! – dijo

Delante suyo estaba Hirano. Ella se acercó con gesto meloso, pero se transformó en pavor cuando éste se dio vuelta. Hirano había sido infectado por los muertos.

Karin gritó presa del pánico, mientras el Hirano-zombie se balanceaba sobre ella. Dio dos pasos hacia atrás mientras el recientemente convertido en muerto viviente trataba de alcanzarla con sus brazos.

En el momento en que Karin se llevó las manos al rostro y gritó nuevamente, pude ver una brecha entre los dos y disparé la escopeta. La cabeza de Hirano se reventó como una sandía, Karin  se dejó caer, temblando en el suelo, así que me apuré a alcanzarla. Un par más de muertos vivientes se acercó por haber escuchado o bien los gritos de Karin o el sonido de los disparos. También cayeron cuando les disparé, no eran demasiados, aunque al cabo de unos minutos empezaban a escasear las balas.


-   Volvamos al local, con Seto y Arakawa! – le dije a Karin ayudándola a levantarse. Tomó mi mano con fuerza y se puso de pie temblando.

-   Por qué… por qué pasa esto? – dijo entre sollozos – por qué lo mataste???

-   Ese ya no era Hirano… - le dije – Y no queremos terminar así, no? Volvamos!

Antes de poder volvernos, vimos a Seto corriendo hacia donde estábamos nosotros.

-   A-a-ayuda!! Arakawa está muerto!!! –dijo

Al parecer habían traspasado la barrera. Estábamos en el medio del pasillo, los locales tenían las persianas bajas, por lo que no podíamos escondernos. Afortunadamente habían varias mesas y sillas de una cafetería que pudimos usar para improvisar una nueva trinchera. 

Resistimos una oleada mayor de zombies, entre ellos esperaba ver a Arakawa, pero no se apareció. Finalmente se me terminaron las balas. Tomé el trapeador de Karin, en vista que ella no iba a ser de mucha ayuda, y luego de reventar un par de cráneos con la ayuda de Seto, este último parpadeó como solía hacerlo. Miró hacia atrás y se paralizó.


-   KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! – gritó Karin, llamando mi atención. Al darme la vuelta, un zombie, solo uno, se acercaba hacia donde estaba el “switch”. Pero no era  uno cualquiera. Era Kasumi. Kasumi convertida en muerto viviente.

-   Ayúdenme! – gritó Karin mientras se apartaba y se colocaba detrás de mí.
Kasumi se acercaba lentamente, levantando los brazos y emitiendo gemidos. Su piel estaba verdosa, sus ojos veían sin mirar, tenía marcas de dientes en el cuello y en la frente. Pero seguía siendo Kasumi.


-   Qué pasa? Matala! Antes que nos muerda!!! – gritó Karin

-   Es Kasumi… -dije, y sentí mis brazos flaquear. Casi dejo caer el trapeador.

La imagen de Kasumi en la escuela, al momento en que le declaré que me gustaba, su sonrisa al aceptar mis sentimientos, el sentir sus labios en contacto con los míos… todas esas sensaciones se cruzaron por mi cabeza…


-   Qué querés decir? – Gritó Karin – Ya lo dijiste con Hirano, que ya no era Hirano y lo mataste! Esa de ahí ya no es Kasumi!!!

-   H-h-hacé algo! – gritó Seto

-   Es… Kasumi….

Los brazos de Kasumi estaban alcanzándome. Sus manos casi tocaban mi cuello. Sentía sus gemidos más cerca.

-   Es Ka… su… mi… -dije débilmente 

-   NO! YA NO LO ES!!! – gritó Karin

La boca de Kasumi-zombie se aproximaba a mi cara. Lejos de ser algo cercano a un beso, el aliento putrefacto mezclado con el olor a sangre que emanaba me hicieron reaccionar, a la vez que lo hizo el grito de Karin. Las imágenes de las diferentes Kasumi de cada sueño se pasaron como flashes por mi cabeza, hasta que finalmente cerré los ojos y lo hice.

Con el trapeador, sujeto con mi mano derecha, hice un movimiento fuerte, un golpe seco, desde afuera hacia mi izquierda. La parte metálica resonó al impactar en el lado izquierdo de la cara de la Kasumi-zombie. Me manchó con sangre, mucosidad y saliva que salió de entre su boca, ojos y nariz, y emitió un sonido apagado de agonía. El trapeador se quedó incrustado en su cabeza, al tiempo que caía su cuerpo al suelo. Cuando cayó. La vi desde arriba, con pena y tristeza. Y con un fuerte pisotón con mis borceguíes, terminé con el trabajo. Su cara deformada ya no existía.

Karin y Seto me abrazaron, al tiempo que todo se iba iluminando con una luz blanca, que salía desde Karin.
Había cumplido el objetivo? No quedaban mas muertos vivientes? Solamente el escenario había sido una burla para presentarme esa versión horrenda de la persona que me gusta?

Los agradecimientos de Seto y Karin se fueron apagando a medida que crecía la intensidad de la luz blanca…

Nuevamente había cumplido con un objetivo, pero no se sentía bien. 

No. Para nada bien… 

Creo que al momento de terminar de ser rodeado por la luz, una lágrima rodó por mi mejilla.



*** 


-   Buenos días… - dijo una voz suave.

-   Uhn?... – fue mi respuesta. 

-   Si no te levantás, vas a llegar tarde – dijo la voz nuevamente.

-   Hnnnnnnnn… - estaba acostado, boca abajo, abrazando la almohada. La luz blanca dejó de brillar, desperté en una cama matrimonial. Tenía la lágrima todavía en mi mejilla.

-   Soñaste algo triste? – preguntó la voz nuevamente, y posando su dedo en mi rostro la limpió.

Al terminar de despabilarme, me encontré con Kasumi, recostada en la cama a mi lado. Se la veía radiante, al contrario de la versión putrefacta del sueño anterior…


-   Supongo que sí, pero no me acuerdo le dije. 

-   Estabas durmiendo con esto? – dijo, mientras tocaba la gorra con el dedo índice.

-   Seh… - Dije. Sonrió y me acarició la frente con suavidad, y noté algo. En su dedo anular tenía una alianza. Luego, al incorporarme, noté algo más. Kasumi estaba embarazada.

-   Dale. Si seguís remoloneando, vas a llegar tarde al trabajo – me dijo.

Miré hacia una de las paredes, y allí noté un calendario. El día era el 20 de Agosto de 1994. Había un corazón marcado a escasos seis días del mismo. Miré a Kasumi y sonriendo le dije


-   Menos de una semana, eh? –mientras le acariciaba la panza. Faltaba poco para que mi hijo, o hija, naciera. Me invadió una sensación extraña. Orgullo. Seguridad. Ansiedad. Todo eso rodeado por un halo de cariño que no podía explicar.

-   Menos de una semana – dijo Kasumi, sonriendo.

-   Estás segura que querés quedarte sola? Puedo tomarme unos días…

-   Aaaaaaaay mi maridito tan pegote! –dijo – Tenés el beeper, no? Si tengo contracciones te llamo. No pierdas días de trabajo, necesitamos el sueldo tuyo más que nunca ahora, no crees? – agregó, siempre sonriendo.

-   Bueno, como quieras – dije.

Me vestí con una camisa, una corbata, y un traje bastante alejado de lo que usualmente vestiría, siendo como soy.
Pero todo aquello se sentía extrañamente bien. Me sentía seguro. Feliz.
Me acerqué a Kasumi, la besé tiernamente, mientras ella seguía recostada.


-   Bueno, me voy yendo. Necesitás algo?

-   Hmmmm… tenemos antojo de cerezas con chocolate^^ - dijo animadamente

-   Genial. Cuando salga del trabajo paso por la pastelería, dale?

No terminaba de llegar a la puerta, cuando me dijo

-   Hey!

-   Qué pasa?

-   Te amo^^

Sonreí y me ruboricé todavía más cuando me tiró un beso.

-   Yo te amo más – le dije, y me apresuré a ir a trabajar.

Sonaba algo extraño. ERA algo extraño, el hecho de estar yendo a trabajar y no a la escuela. Además de eso, tenía mi propio auto, lo cual me aseguraba que al menos tenía un trabajo lo bastante bueno como para mantener el vehículo propio, además de mi casa y a mi esposa y futuro hijo o hija.


-   Que extraño se siente… realmente extraño, pero bien… -dije en voz alta mientras manejaba.

Al frenar en un semáforo me fije en el celular nuevamente.  Anoté la fecha en el cuaderno. Después del sueño “Zombies”, anoté “Esposa” como nombre tentativo para el escenario presente.

No sabía por qué, pero instintivamente sabía a donde tenía que ir a trabajar. Es como en el sueño de la Mafia. Sabía donde estaba mi guarida personal, aunque en realidad no lo recordaba en otros sueños. Supongo que era algo rutinario de cada escenario.

El edificio era inmenso, una corporación bastante importante por lo que veo. Al entrar en las oficinas, vi a varios de mis compañeros, como siempre,  personificando gente que en realidad no eran. Todos trabajando arduamente en sus cubículos casi sin prestar atención.
Algunos me saludaron, y hasta preguntaron por Kasumi y mi futuro bebé.

Era un clima extraño. Una sensación de madurez, de mundo adulto, al que siempre había visto como espectador, más no como protagonista. Nuevamente reitero, era una sensación extraña. Pero que se sentía bien.

Me senté en mi cubículo, y me puse a trabajar. Planillas de datos, carga de archivos, cuentas, proveedores, etc. Un laburo bastante tedioso, y eso que todavía no empezaba.

La figura de mi padre apareció. Era el jefe de la empresa.

Todos lo saludaron respetuosamente. Al parecer en este universo no compartíamos ningún tipo de relación padre-hijo como en el de Mafia o en el mundo “real”. Por lo que me limité a tratarlo con respeto, y a dar alguna excusa creíble cuando me preguntó el porqué de la gorra cuadrada en la cabeza.

-   Es una cábala, para cuando nazca mi hijo. Si es varón, usaré la gorra un año entero, si es mujer me raparé el pelo que la gorra no cubre. Es una apuesta que hice con mi señora.

Los demás lanzaron risitas y aplaudieron la iniciativa. Mi jefe murmuró algo así como “bueh…” y se retiró sin agregar nada más.

Seto apareció, se acercó y me trajo una pila más de papelería que tenía que cargar a la base de datos. Todavía no era mediodía y ya me aburría todo eso… Pero bueno, era algo que era preciso hacer.


-   A-a-así que solamente una semana más?

-   Seh… menos de una semana –dije

-   Qu-qu-qué afortunado s-s-s-sos… -dijo Seto

-   La verdad que sí. Estoy tan orgulloso y feliz que casi reviento!

Seto sonrió, y pude notar nuevamente los guantes que llevaba en las manos, y que al parecer solamente yo veía. No quise sacar el tema, estaba seguro que tampoco ese “Seto” tendría idea de lo que le estaba hablando… 

En ese momento, sonó mi beeper, y me alteré, gritando “ES HORA!” causando conmoción entre todos.
Pero al ver el mensaje, decía “Caíste, caíste^^ =P TE AMO”

Cuando me di cuenta que era solamente Kasumi bromeando, no me contuve la risa,  y tuve que decirle a los demás que era falsa alarma. Algunos le festejaron la broma a mi esposa, y me dijeron que  le cuente que había puesto una cara muy cómica al recibir el beep.

Seto entonces parpadeó como era usual, y se retiró. Me imaginaba que era señal de que algo ocurriría. Tuve la sensación de que su rostro me miró algo ofuscado, pero quizás sólo me pareció.
No le di mucha importancia y seguí revisando algunos de los papeles.

La carga de datos se prolongó por varias horas.

De pronto, entre los documentos de los datos que debía ingresar, ví algunos que eran diferentes. No tenía idea de como deberían ser asentados en la base de datos. Más bien parecían movimientos de dinero, de fondos, a nombre de la empresa y con destino a la cuenta de un tal Katsudon-Ichi Corp. Qué era todo eso?
Estaba por llamar a Seto y preguntarle por aquello, cuando papá, es decir, mi jefe, se apareció en las oficinas, y llamó la atención de Tama, que estaba trabajando a mil. Un guardia de seguridad lo acompañaba.

-   Tamaguchi… necesito hablar con Ud.

-   Eh? S- sí señor… -dijo Tama y se apresuró a seguir al Jefe a su oficina. Pude notar que Tama era el “switch”, el “flag” del evento, ya que brillaba con luz blanca, aunque tenue.
Cuál sería la razón en este caso, para salvarlo? De qué tendría que protegerlo?

Cuando estaba por indagar de nuevo sobre cómo seguir con la carga de datos, me pareció ver nuevamente a Seto parpadear intermitentemente. Y se escucharon algunos gritos que venían de la oficina de mi papá… digo, de mi jefe…  Tama y él discutían sobre algo.

No creía que fuera a terminar con algún tiroteo o algo así, pero si Tama era el personaje a proteger, debía tener cuidado.
Tama volvió a la oficina perturbado, con lágrimas en los ojos, y empezó a juntar sus cosas. Todos nos quedamos extrañados viéndolo, mientras seguía desocupando su escritorio.
Me acerqué a él, sobre todo cuando vi que su aura comenzaba a ponerse roja.


-   Qué pasó, Hiroshi?

-   ME... ME QUIEREN LLEVAR PRESO!!! – dijo

-   Eh??? Por qué? – pregunté, al tiempo que se generaron murmullos en la oficina.

-   Por traición, por eso… -dijo mi padre-jefe que apareció en compañía de más guardias de seguridad

-   YO NO LO HICE!!! – gritó Tama

-   Encontramos que el señor Hiroshi Tamaguchi estuvo transfiriendo fondos a la cuenta de nuestros rivales, y además de eso estuvo enviando documentos importantes y datos sobre nuestro trabajo… eso explicaría las recientes pérdidas administrativas que sufrimos… Este sujeto, es un espía… - dijo mi padre

-   YO NO LO HICE!!! ME INCULPARON!!! YO NI SIQUIERA SÉ COMO REALIZAR ESAS TRANSFERENCIAS, NO ES MI ÁREA!!! POR FAVOR, DEBE CREERME!!! NECESITO EL EMPLEO!!! – gritó Tama entre sollozos

-   Juntá tus cosas, que te vamos a escoltar a la salida. Allí esperaremos a que llegue el patrullero –dijo uno de los guardias, que se parecía mucho a Amarao.

Algo tenía que hacer… entre los datos que me había pasado Seto ví algunas impresiones de movimientos de cuentas y demás. Quizás esa era la clave para salvar a Tama. Por lo que parecía, tenía que evitar que Tama fuera apresado.

Sonaba bastante atípico para alguien que se la pasaba luchando contra sus propios compañeros, en escenarios cada vez más extraños, pero supongo que este mundo “Adulto” supone problemas  y soluciones  menos fantasiosas, más “adultas”.

Nuevamente era cuestión de arriesgarse. Confié en lo que me llevó mi NPC, y dije:


-   Tamaguchi es inocente, señor Higuchi. Fui yo quien realizó los movimientos bancarios y la transferencia de datos para la compañía rival. Me infiltré en sus datos para hacer parecer que había sido él quien había realizado dicha labor…

Todos se quedaron anonadados. Mi padre… mi jefe, no podía creerlo.

-   Como prueba pueden verificar estos documentos, y sus fechas, y verán que lo que digo es cierto. – tomé las impresiones que Seto me dio y se las entregué a mi jefe.

-   Esto… esto es… - Mi viejo las revisó una por una, estaban ahí, todas las cifras, las fechas, las horas. – No lo puedo creer, Higuchi… siendo uno de mis empleados favoritos… cómo pudiste???
 
Entregó los documentos al sector encargado. Cambió su mirada y se dio vuelta.

-   Tamaguchi puede conservar su empleo. Ud, Higuchi, tiene 10 minutos para juntar sus porquerías, y salir de esta empresa antes de que cambie de opinión y llame a las autoridades para que lo arresten por fraude.

-   Me parece bien – dije. Al parecer me apreciaba mucho como para no meterme a la prisión. Era algo bastante irónico... supongo que algo relacionado a que en la vida real somos familia tenía que ver... Los sueños a veces son bastante confusos...

-   Por qué… decidiste entregarte? – preguntó mi padre

-   Quizás la paternidad me está ablandando  - respondí. Y luego se dio la vuelta y se marchó.

Tama se acercó y me dio un puñetazo en la cara, haciéndome caer al suelo.


-   HIJO DE PUTA!!! ESPÍA!!! Y USASTE MI NOMBRE!!! HIJO DE PUTAAAA!

Tama estaba ardiendo de rabia, pero algunos compañeros lo contuvieron para que no me matara. Vi que el aura a su alrededor se volvía blanca nuevamente,  por lo que intuía que había realizado bien ese sueño. Por eso, pese al golpe que recibí, me limité a sonreír, satisfecho.

Las miradas perplejas de mis compañeros de trabajo me acompañaron hasta que dejé el piso. Y al salir del edificio, vi como los guardias me miraban con desprecio. Casi pensé que me dispararían, pero calculo que eso sería demasiado extremo. No vi a Seto por ningún lado. Se habría ofendido conmigo también?

Subí a mi auto y me dirigí a una pastelería cercana. Pedí un par de docenas de cerezas con chocolate, ya que tenía que explicarle a mi mujer que me habían despedido.

Era raro tener esa sensación de derrota mientras la luz que te rodea te indica que hiciste las cosas correctamente. Pero así era. Necesitaba que Tama no fuera acusado de fraude para poder cambiar de escenario, y como no sé si voy a visitar este universo nuevamente, aunque me encantaría, no pasa nada si soy yo quien queda desempleado, no?
Al menos ese fue el pensamiento que me acompañó hasta casa.

Al llegar, noté que varias patrullas, una ambulancia y un carro de bomberos estaban frente a mi hogar. Al ver todo aquel tumulto, un escalofrío me corrió por la espalda, y dejé caer las cerezas al suelo.
Me acerqué a toda velocidad a la entrada, los policías quisieron detenerme pero les explique que era el dueño de ese lugar y que no sabía lo que estaba pasando, que quería que me explicaran.


-   Recibimos un llamado de su vecina, que dice haber visto a su esposa por la ventana… ella… al parecer sufrió un desmayo, y cayó por las escaleras… Llamó varias veces a la puerta, y como su esposa no respondía, su vecina llamó a emergencias… - dijo un oficial - Cuando la encontramos, estaba inconsciente, al pie de las escaleras... y...

Fue interrumpido. En ese instante, unos camilleros llevaban a Kasumi recostada a la que habían suministrado un soporte de vida, un respirador de oxigeno. Sus latidos eran débiles

-   KASUMI!!! –grité, y me acerqué a ella mientras la subían a la ambulancia. Podía ver como sus latidos comenzaban a volverse mas espaciados.

-   Me temo… que su bebé… ya no… -dijo uno de los enfermeros

-   NO LO DIGA!... POR FAVOR… NO LO DIGA!!! –grité al tiempo que sujetaba la mano de Kasumi con fuerza y me brotaban las lágrimas sin parar. – No puede ser… NO PUEDE SER!!!...

Kasumi nunca abrió sus ojos, ni cerró su mano al sentir contacto con las mías. Sus  palpitaciones cayeron. Utilizando un dispositivo de fibrilación cardíaca, intentaron reanimarla. 

Dos intentos.

Tres.

Cuatro.

El indicador de su ritmo cardíaco estaba estático, seguido por el sonido de un “IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII” molesto…

-   La perdimos… - dijo el enfermero – Hora de defunción:  16:35. La mujer estaba embarazada. El niño falleció mucho antes… -dictaba al otro enfermero que tomaba nota.

Yo solamente me llevé su mano a la frente, sollozando, no podía creer que aquel día que había empezado tan bien se hubiera transformado en aquella tragedia.


-   Lo sentimos. Hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance… -dijo el enfermero

-   Lo sé… Lo sé… -dije

Mientras seguía sujetando su mano, pensando en que en ese mismo día había perdido a mi esposa y a mi futuro hijo, las auras blancas me rodeaban. 

Me recordaban que había hecho las cosas bien… 

No había manera en que pudiera creer que aquello era hacer las cosas bien… No podía.

Entre llantos y lamentos, el aura blanca me envolvió. Y sin darme cuenta, perdí el sentido nuevamente.

***


Desperté. 

Auras blancas que se desvanecían. 
Estaba en una cama, semi -desnudo.  
Miré a mi derecha, y noté que Kasumi estaba recostada a mi lado. Era el sueño ESP nuevamente. O eso parecía por la arquitectura y los uniformes que estaban en el cuarto.Kasumi se despertó, me preguntó que pasaba, y sólo alcancé a abrazarla con fuerza.

-   Qué… qué te pasa, Ryuji?

-   Nada… no es nada, sólo quería abrazarte.

-   Hmmm –sonriendo y devolviendo el abrazo – qué pasó? Tuviste un mal sueño?

-   Uno no… varios…

Capítulo Siete: Triunfante

Aunque mantenía los ojos cerrados, tuve la sensación de que me encontraba en movimiento. 
Escuchaba un sonido fuerte, que me obligó a despertarme. 
Era una sirena.

-   Otra vez durmiéndote en horas de laburo, Ryu? – dijo jocosamente alguien a mi lado.
Volteé y allí estaba Arakawa, riéndose. Llevaba puesto el uniforme de bombero. Miré a mi alrededor, y allí vi al resto de los tipos vestidos de bomberos, esos mismos seis, que aparecieron en mi anterior sueño del incendio. 

-   K-Kidou? - dije

-   No, soy el cantante de Orange Range. Obvio que soy Kidou, boludo! – dijo - Che, despabílate que tenemos un trabajo grande. Uno grosso. Necesitamos que estés con todas las pilas.

Me quedé mirando a Arakawa. Toda la situación parecía muy similar a la que había vivido la primera vez. La que pasó justo después del sueño “Soldados”. Demasiado similar, diría yo. Moví mi pierna un poco, y sentí algo. Allí estaba mi mochila. Tal y como había pasado antes…

-   Qué trajiste ahí, che? Para qué querés una mochila, pichón? – Dijo Amarao, exactamente con el mismo tono de la vez pasada.
Aún no estaba del todo seguro… Solamente tenía que prestar atención a lo que iba a decir Arakawa.

-   Eu… No me oís? Que para qué querés la moch--- dijo Amarao, pero lo interrumpí

-   Eso no te importa. Estamos por llegar al laburo, no?  La mochila no jode… - Amarao cerró la boca. Probablemente no se esperaba esa respuesta tan tajante. 
Arriesgué una pregunta para ver si el sueño era exactamente el mismo de la otra vez   - Arakawa, el laburo es en el Hotel Asagaya?

Kidou se sorprendió momentáneamente, y luego respondió

-   Ex – exactamente, Ryuji… Cómo supiste?

-   Me pareció escuchar el nombre cuando nos despacharon del cuartel… 

-   Bueno! Qué me dicen, gente? Ryu está al mango! – dijo Arakawa, y todos los demás lanzaron ovaciones y se escucharon risas.

No había duda que el sueño era el mismo. 
La situación era exactamente la misma, quizás con algunas variantes. Esta vez me iba a asegurar que todo funcionara bien.
Cometí un error antes, pero ahora sabía que es lo que iba a pasar. Tomé mi cuaderno, y allí busqué el círculo etiquetado como “Incendio”. Le escribí una marca, como un asterisco, y dibujé una flecha desde el sueño “Fake”  hasta el de “Incendio”.
Tenía la oportunidad de hacer bien las cosas esta vez. Entonces Arakawa lanzó su discurso nuevamente:


-   Estamos llegando, gente! –  Y todos lanzaron una ovación.

El  edifico enorme, todo envuelto en llamas, volvía a aparecerse. Era el mismo momento. Exactamente el mismo. Una sensación de “Deja Vu” me invadió. Y Amarao continuó:

-   Es el incendio más grande que tuvimos en el año. Así que pónganse las pilas, ok?. Y no hagan boludeces, no se mueran al pedo, estamos? Si todo sale bien, después nos bajamos unas buenas birras y vamos a comer nabe por ahí, ok?

La ovación se repitió y bajamos de la autobomba. 

Antes que pudiera pensar nada, Amarao agregó:
- Por cierto, linda gorrita.

-   Gracias. – me limité a sonreír. Esta vez estaba seguro de lo que había que hacer, así que las estupideces de Amarao no me importaban.

Nuevamente se formaron los grupos, y efectivamente Takato fue designado como mi compañero. Exactamente como antes.

-   Takato – Pregunté – Estoy algo confundido todavía, me podés decir que día es hoy?

-   Eh? Estamos a miércoles… Por?

-   No, no, no el día de la semana, sino a que día del mes…

-   Ah… 24 de agosto de 2005… Por?

-   No, no es nada. Gracias.

-   Seguro que estas bien? – Preguntó

-   Si, no te preocupes.

Antes de empezar el operativo, anoté la fecha en el cuaderno. No tuve mucho tiempo para reflexionar, porque enseguida nos mandaron a subir por la escalera.
Al entrar al edificio por la habitación 206, recordé que muchas de las habitaciones estaban vacías.


-   Takato, vamos directo a la 215…

-   Eh? Pero y si hay alguien más acá…?

-   Tengo un presentimiento, vamos directo a la 215 antes que pase algo…

Takato me miró con incredulidad, pero me siguió de todos modos.

Nos apuramos a llegar al cuarto 215 y allí estaba la misma escena que antes: Tama, Hirano y Seto, los cimientos que se habían precipitado sobre ellos y algunas llamas alrededor.
Tama se quejaba de dolor (mientras parpadeaba con el aura blanca); Sato y Hirano hacían intentos vanos por liberarse de los escombros.
Con la ayuda de Takato fue más fácil extinguir las llamas de la habitación. Entonces se escuchó el gemido de Kasumi, de la habitación contigua.


-   Creo que escuché a una mujer por acá – Dijo Takato

-   No vayas. Primero ayudemos a estos tres – Dije en un tono muy tajante.

-   Cómo? Te estás escuchando?  Nunca oíste lo de “Mujeres y niños primero”?

Lo miré con una cara muy seria, y luego me acerqué hacia Tama. Intenté levantar la viga, pero era muy pesada.

-   Ayudame de aquel lado, vamos! – Le dije a Takato.

Titubeó un poco, sobre todo cuando Kasumi volvió a gritar con desesperación. Pero finalmente me ayudó, y pudimos sacar a Tama. Luego pudimos liberar a Seto y a Hirano con mayor facilidad, ya que Tama tenía fuerza de sobra.

Luego, entre los cinco, pudimos levantar el librero que mantenía a Kasumi atrapada, y pudo salir sin problemas. Su pierna no estaba rota, como había pasado antes. Solamente estaba desesperada por el fuego. La tomé en mis brazos y nos apresuramos a llegar a la 206 para que pudieran bajar por la escalera de la autobomba.

Primero bajó Kasumi. Estaba temblando pero sacó fuerzas de flaqueza para bajar, para llegar a un lugar seguro. Luego vi a Seto. En efecto, tenía los guantes puestos, aunque imagino que él no los sentiría siquiera… Y, extrañamente, resplandeció un par de veces. Era el brillo natural de los anteriores sueños, el indicador del NPC, solo que esta vez, el mérito del NPC se lo llevaba Takato, que me ayudó, y mucho, a resolver el sueño. 

Luego bajó Tama, y el aura blanca a su alrededor comenzó a intensificarse.  Estaba seguro que todo saldría bien. Finalmente Hirano bajó con algo de dificultad. Al parecer, tenía vértigo. Quién lo hubiera dicho, el alumno más cool del aula tenía una debilidad. Cuando termine con estos sueños, se lo voy a preguntar en el mundo real, a ver si es cierto.

Una vez que estuvieron abajo, Takato y yo seguimos investigando el piso 21 sólo por si acaso, aunque no vimos a nadie más, exactamente como en la primera vez que este escenario tuvo lugar. 

Volví a la 215, sólo para chequear que todo estuviera bien. Entonces noté que en mi bota había un papel chamuscado, pero que se podía leer algo. Era un panfleto o algo parecido. La mayoría estaba quemada, pero se alcanzaba a ver un número de teléfono, parcialmente borroneado por el fuego, y una frase que decía “Únete a nuest---“ (demasiado chamuscada para seguir leyendo) “Liberación para tod---“ (demasiado chamuscada para seguir leyendo).

No entendí muy bien, pero me pareció oportuno guardar la nota. No bien salí de la habitación, los cimientos se vinieron abajo. Anteriormente, Tama y Hirano habían muerto por esos mismos escombros. Ahora estaban a salvo. Y por fortuna, la fuga de gas había sido controlada.

Takato y yo continuamos apagando las llamas del piso 21, nos reencontramos con los demás, y tras una exhaustiva jornada de 6 horas pudimos controlar el incendio por completo.

Nos reunimos todos en la entrada del Hotel Asagaya. Hubo mucha gente que se había reunido a ver los acontecimientos, así como la prensa y los periodistas de la TV.

Takato intentaba convencer a todos de mis facultades extrasensoriales, ya que lo había guiado justo a donde los supervivientes estaban, aunque muchos no le creyeron, y yo pensaba que era mejor así para evitar más entrevistas o confusiones.

 Luego de unas cuantas declaraciones, pudimos dar por terminada la actividad. Cargamos las cosas en al autobomba y fuimos subiendo de a uno. Nos esperaba el festejo con birras y nabe como Amarao  había prometido.

Pero antes de subir, pude ver al grupo de Kasumi, Seto y los demás, ocultos tras unos árboles. Parecían discutir con Seto, por lo menos se los veía muy enojados con él. No entendí muy bien la situación, pero no pude hacer mucho al respecto tampoco. Mi grupo ya se estaba marchando y debía irme con ellos.

Una vez dentro de la autobomba, empezaron las carcajadas, las canciones (más bien tarareos) y los chistes malos. Yo estaba agotado. Habían sido 6 horas intensas. Sólo quería descansar. Me acomodé en mi asiento, y sentí que mis párpados se ponían pesados. Pronto, el bullicio de la camaradería de aquellos bomberos se apagó, mientras todo resplandecía en una brillante luz blanca.
***


Cuando desperté nuevamente, me encontraba bajo tierra.
Bueno, más o menos. Estaba de vuelta en la trinchera del escenario “Soldados”.
Me tomó un momento acostumbrarme al flash que había sufrido por el aura blanca del sueño anterior comparada con la iluminación de “topo” que había en aquél agujero. 


Mi mochila estaba allí, con las raciones y armas que Seto me había pasado antes.  Me di cuenta que exceptuando el cuaderno y mis útiles, objetos propios de cada escenario no aparecían en los otros sueños…  O al menos, las raciones y las armas no estaban en los otros escenarios, pese a estar dentro de mi mochila. 
Ni siquiera el papel chamuscado que había juntado del cuarto del hotel. pero no lo pensé demasiado, parecía que esas eran las "reglas" del juego.

Tenía hambre, así que comí un poco.
Anoté una nueva flecha, desde “Incendio” hasta “Soldados”.  Otra vez estoy en un escenario de los que había fallado anteriormente, sólo que acá empecé desde el momento en que había quedado antes, como pasó en el sueño “Futuro”, y no desde el principio, como para enmendar mi error…


-   Habrá sueños que pueden ser modificados y otros que no, al parecer… -dije en voz alta.

Anoté una “R” en el sueño de “Incendio”. Sueños que pueden ser  repetidos… “Repeat”… Sueños “R”. Este no era el caso.
Entonces escuché unos pasos, aproximándose hacia la trinchera donde me ocultaba.
Tomé una de las pistolas que Seto me había dado, me oculté bien en las sombras de la trinchera y esperé. En un momento alguien se asomó, y le apunté con el arma. Luego del asombro noté que era el mismísimo SEto.


-   N-NO D-D-DISPARES! T-T-T-TE ESTABA BUSCANDO!!!!

-   Tranquilo, me di cuenta que eras vos…

Seto se metió en la trinchera y me comentó la situación. Aparentemente las tropas se movilizaron en dirección opuesta, estaban persiguiendo al enemigo, que se estaba reagrupando estratégicamente.

-   E-e-e-eso te dará a-a-a-a-algo de v-v-v-ventaja, ya que están mentalizados en flanquear al enemigo, no se preocuparán por b-b-b-buscarte…

-   Eso está muy bien, pero aún no puedo bajar la guardia… Además tengo que recuperar el objeto que me quitaron…

-   Ah… E-e-es al-al-algo imp-imp-importante?

-   Más o menos… Simplemente lo necesito.

-   C-cre-creo que sé donde pueden estar tus pertenencias…

Seto brilló nuevamente, era el indicio del NPC . Me señaló la dirección hacia uno de los edificios principales y cómo podía ir hacia allá si ser visto.

De modo que lo saludé, y le sugerí que se alejara para que, en caso de ser descubierto,  no fuera juzgado como cómplice de mi escape, y así no sería castigado.

Asegurándome que no hubiera nadie a la vista, me dirigí presuroso hacia el edificio indicado. La guardia había bajado mucho en el campo aliado, sin duda la movilización para flanquear a los enemigos había sido más importante que seguir buscando a un traidor… Llegué al edificio y entré por una de las ventanas. Tras revolver un poco las cosas sobre las mesas y en los escritorios, encontré mi celular. Seguía sin funcionar por completo, pero pude ver la fecha y la hora…

Según el calendario, la fecha era 23 de marzo de 1942.
No lograba comprender… Había estado en el año 2146, 2023, en el 2009, en el 2005 y ahora en 1942… Estoy verdaderamente haciendo las cosas bien?
Estaba sintiéndome como regresando hacia atrás… Debería haberme quedado en 2009 si las cosas funcionan, y no seguir regresando hacia atrás en la historia… Qué significaban esos años tan azarosos?

Entonces, escuché el sonido de pasos. No era una sola persona esta vez, sino un grupo numeroso. Venían hacia el edificio principal. Venían hacia mí… No de manera tranquila, si no a toda velocidad.


-   Higuchi! Sabemos que está ahí adentro! Entréguese ahora mismo o procederemos a usar la fuerza!

Era la voz de Matsuyama, aquel Capitán neurótico con la apariencia de mi amigo emo…
Algo temeroso, me acerqué a la ventana, y vi a varios soldados apuntando directamente  a la puerta de acceso a donde yo me encontraba. Además, veía que Matsu brillaba con un aura roja. Eso significa que no podría hacerle daño si quiería pasar al siguiente sueño hacíendolo "bien"… No podía arriesgarme a retroceder otra vez…

-    Mierda… por este maldito celular estoy a punto de perder la vida… - Pensé. Después de todo, en los demás escenarios también lo tenía encima. Buscarlo o no había sido una tontería...

Tenía que encontrar la manera de salir de ahí a salvo, sin lastimar a Matsu.  Estaba desesperándome, cuando me pareció ver que el cajón superior del escritorio de aquel despacho brilló por un instante con un aura blanca. Sería el evento? El “Flag” de este escenario?
Así que, revisando en el escritorio, encontré una navaja suiza. Otro resplandor llamó mi atención, eran cajas de madera cerradas, apiladas contra la pared. Tenían varias cargas de municiones y armas.

Tuve una idea, y algunas de las armas que me dio Seto junto a esas cajas y la navaja, podrían serme útiles. Era arriesgado, pero llegado a ese punto...

Mientras llevaba a cabo mi plan, Matsu seguía gritando, exigiéndome que saliera.
Fue entonces que me acerqué a la puerta y le demandé que ingresara a la habitación él solo, para negociar, o que de otra manera me suicidaría llevándome “la información que ellos querían al infierno”… Si, sonó demasiado Hollywoodense…  mientras hablaba, seguía con los preparativos para mi escape.

Tras una breve discusión accedió a entrar. Vio mis botas detrás del escritorio, así que disparó un par de veces intentando darle a mis piernas para evitar que me escapara, pero nunca me alcanzaron sus disparos. Esas botas estaban vacías, las había colocado a propósito para llamar su atención no bien cruzara el umbral, yo estaba escondido detrás de la puerta, y atrapándolo por la espalda, coloqué la navaja en su cuello.


-   H-H- Higuchi??? Que mierd---!!!

-   CALLATE! Y soltá el arma! No intentes nada raro o te corto el cuello! 

-   Hijo de---! No lo harás, no tenés los huevos para hacerlo!

-   En serio? Probá! Solamente tratá de hacer un movimiento sospechoso y te mato! – le dije intentando no ponerme nervioso y evitando que pudiera zafarse.

Matsu forcejeó un poco, pero finalmente la duda lo invadió y prefirió seguir mi juego. Después de todo, en su mundo seguía siendo el que disparó a Kidou a quemarropa.


-   Muy bien… -dijo, y tiró el arma – Qué vas a hacer ahora? – se lo veía transpirar. Estaba temeroso de lo que pudiera pasar.

-   Quiero que les digas a tus hombres que me dejen en paz. Vas a acompañarme hasta que encuentre un lugar seguro.  Y ya sabés, si tratás de hacer algo extraño, te corto la garganta!

-   Está bien, está bien… -dijo

Cuando salimos del edificio central, ordenó a sus soldados que no intentaran hacer nada. Aún sosteniendo a Matsu y amenazándolo con la navaja, los soldados se veían inquietos, esperando a que hubiera algún momento de distracción que me hiciera bajar la guardia. Por suerte aún me quedaba un extra que había preparado en el edificio, sólo para asegurarme… Caminamos a unos pocos metros del  edificio y nos detuvimos frente a todos los soldados.

-   Cuanto más vas a tenerme de rehén, traidor? – preguntó Matsu

-   Un poco más. Sólo un poco más hasta que esté seguro que puedo irme. Ordenale a tus hombres que me traigan un Jeep.

Matsu cumplió con mi pedido. Les exigí que encendieran el motor y se alejaran del vehículo.

Cuando estaba por subir al vehículo, noté que estaban preparando sus armas para abrir fuego en cuanto soltara a Matsu.
Por eso  llegó el momento de la siguiente distracción: llevé rápidamente mi mano a uno de mis bolsillos, saqué un pequeño objeto y apreté un botón. El edificio voló por los aires, provocando que muchos soldados se desplomaran por el impacto o bien se dieran vuelta para ver que ocurría. Antes de atrapar a Matsu había colocado varios explosivos plásticos similares al C4 en el edificio, y eso me aseguraría el escape. 
Esos C4 me los había dado Seto, y colocados sobre las cajas con pólvora, armas y municiones, triplicaron la potencia de los mismos. Si era físicamente realista o no, era lo de menos. Despues de todo, esto era un sueño. La explosión era lo más parecida a una película de acción norteamericana que había visto en mi vida.  
Golpeé a Matsu en la nuca con mi codo, así que cayó al suelo. Subí a toda velocidad al Jeep y me alejé del lugar. Algunos disparos se escucharon. Probablemente los soldados que aún estaban conscientes intentaban detenerme. No lo sé, porque nunca miré atrás.

Finalmente, y al estilo de las películas, en cuanto me alejé lo suficiente, dirigí el Jeep hacía un río, para que no pudieran rastrear mis huellas. Luego de presenciar como el Jeep se hundía en el agua, comencé a caminar en dirección opuesta a aquel río. En el momento en que el vehículo desapareció en el agua, un aura blanca comenzó a brillar en todos lados. Estaba seguro que ya estaba a salvo. Pero aún debía encontrar un lugar donde descansar.

Habré caminado durante horas, sin parar. Gracias a las raciones de Seto pude mantenerme en pie todo ese tiempo sin desfallecer. Y por fin, cuando mi celular marcaba las 23 horas, había llegado hasta un poblado. Me deshice de mi chaqueta de soldado para no inspirar temor, y lo mismo hice con mis armas, ocultándolas en un callejón.
Me dirigí a una posada, y allí encontré a unas personas que se veían como mi Mamá y como Mayu, aparentemente esa señora era la dueña del local.

Sonaba raro el dirigirme a mi madre tratándola como si fuera una extraña, pero no tenía opción. Terminé contándoles que había llegado sin dinero ni comida, por lo que me ofrecieron el pasar la noche ahí, y yo a cambio ofrecí trabajar para ellos para pagarles el favor. Aceptaron gustosamente, así que me di un baño, y me puse un uniforme del local.

Ayudé a servir la comida para los clientes y a preparar algunas habitaciones, así como a trasladar el equipaje de algunos recién llegados,  hasta que no pude más y me excusé para irme a dormir.

Me dieron una habitación para empleados y allí me acomodé. Las cosas habían salido muy bien.
Es probable que de no ser un sueño ese tipo de estratagemas no hubieran funcionado… pero no importa.
Finalmente estoy a salvo.
Y el cansancio estaba venciéndome, por lo que me recosté, y envuelto en ese aura blanca, comencé a dormirme de nuevo…


***


Nuevamente  me desperté con la sensación de encontrarme en movimiento.
Miré a ambos lados. Estaba en el asiento trasero de un auto, a mi lado se encontraba Matsu, amordazado, y a su lado estaba mi padre.
Se repetía el sueño de “Mafia”, desde el comienzo.


-   No puedo creer que te sigas durmiendo… Ya te despertaste? – preguntó mi viejo.

-   Perdón, papá… Estaba algo cansado y me quedé dormido…

-   Ojalá y pudiera tomarme las cosas tan a la ligera como vos. Espero que no arruines las cosas con tu pereza, me escuchaste? Y por favor, sacate esa ridícula cosa de la cabeza!

Papá se repetía. La misma situación que antes. Entonces, “Mafia” es un sueño “R”… Implicaba que en este sueño debía de evitar que Matsuyama muriera.

-   No te preocupes, papá. No va a molestar en lo más mínimo. – dije apuntando a mi gorra con el dedo índice.

-   Hmmm… - respiró con fuerza y se quedó mirando hacia la ruta. Era el mismo paisaje desértico y alejado de la vez pasada.

Miré de reojo a Matsu, retorciéndose y tratando de rogar por su vida. 
Miré hacia el asiento delantero, seguro que allí estaba mi NPC, Seto, como la primera “visita” que hice a este sueño…

Saqué el cuaderno y anoté una letra “R” al círculo “Mafia”. La flecha ahora salía de “Soldados” y se comunicaba con “Mafia”. Aún siguiendo la lógica del espiral, era algo bastante confuso.


-   Seto, me podrías recordar que día es hoy? – pregunté

-   Eh? Es-estamos a veintidós…

-   Veintidós de…? 

-   … D-de Enero…

-   … de que año?

-   ESTÁS IDIOTA O QUÉ? – interrumpió mi viejo – 1925!!! ESTAMOS EN 1925!!!

-   Perdón, estoy algo dormido aún…

1925… Estoy seguro que la apariencia de este coche, de nuestra ropa y sobre todo de las armas que tenemos no son de 1925, se ven demasiado modernas… Pero en fin, yo desconozco mucho de la época de la Ley Seca, y sobre todo de la cultura norteamericana… como siempre, era solamente un sueño, así que le permitía algunos errores como este…

Rápidamente anoté la fecha. Realmente parecía que los años estaban yendo hacia atrás… Alejándose de 2009, que era cuando debía despertar...
Pero estaba resolviendo todo de la manera correcta, no?
La escritura de “BLANCO = BUENO; ROJO = MALO” en mi cuaderno lo suponía así.
Pero…Volvería alguna vez a la época del 2009, en la que soy un estudiante?

Lo único que quiero es despertar de una vez… No entrar en un sueño que simula ser mi vida normal…
Por lo pronto, debía encontrar una manera de terminar con este sueño sin que Matsuyama se muera, o de lo contrario quizás retroceda aún más… Es posible que pueda usar mi NPC para salir de esta…


-   Ya estamos llegando. – dijo  Seto.
  

-   Muy bien – dije, guardando el cuaderno en mi mochila. – A trabajar, no papá?

 -   A trabajar – dijo mi padre, y me dio una pistola.

Matsuyama se empezó a agitar, y movía sus hombros tratando de zafarse. Justo como la vez anterior.

-   Los que traicionan a La Familia… - dijo mi padre

-   … deben desaparecer… - agregué yo, ante la mirada sorprendida de mi padre. Luego me pareció ver que sonreía un poco, con orgullo. Pero fue por un momento. Luego retomó su expresión hosca.

Bajó del auto llevándose a Matsuyama a la rastra. Nuevamente lo colocó frente al lago, lo obligó a arrodillarse y sacó la botella de licor de su bolsillo. Creo que era Whisky.
Bebió un trago y volcó el resto sobre Matsu, que seguía retorciéndose y gimiendo, implorando perdón con sonidos apagados bajo la mordaza.

-   El Don odia a los putos soplones, Matsuyama. Si El Don los odia, nosotros los odiamos. La única manera de que El Don se calme, es haciendo limpieza. Entendés lo que digo? – Dijo mi padre. Era el mismo speech de la vez pasada. 

Yo simplemente me limité a ver. La primera vez tenía una sensación de angustia muy fuerte, al ver a mi padre amenazando a quien fuera uno de mis amigos en el mundo real. Esta vez, asentía con mi cabeza, del mismo modo que lo hacían Seto y el chofer del automóvil. 
Tengo una idea de cómo sobrevivir a este sueño. Es riesgoso, pero también lo había sido lo de la navaja en el escenario de los Soldados... si de verdad creo en mi NPC, estoy seguro que todo saldrá bien.

Pero para intentarlo, debo continuar con esta pantomima.

-   Matalo – Dijo mi padre, y me apuntó con la botella vacía. 

-   Sí, padre. –dije mientras cargaba el arma. Mientras miraba a Matsu a los ojos, que estaban inundados de lágrimas, y viendo como intentaba gritar pidiendo clemencia a través de esa mordaza, también observé a mi padre. Estaba de brazos cruzados, asintiendo con su cabeza, mostrando una expresión de orgullo que nunca había notado en el mundo real.
El chofer tenía sus manos detrás de su espalda, casi como si estuviera por cantar el himno o algo así. 
Seto miraba toda la situación, con una expresión medio nerviosa. Era natural en él. Mafioso o no, es seguro que era un buen tipo.
No bien pensé en eso, tuve un extraño flashback. De cuando nos burlábamos de la tartamudez de Seto antes de conocerlo bien. La expresión del Seto Mafioso, y del Seto que era objeto de mis burlas, era idéntica. Por qué había recordado eso ahora?

-  RYU! - Mi padre me sacó de mi trance. Levantó su palma como diciéndome "Dale". Asentí con mi cabeza.

-   Lo que dijo mi padre es verdad, Matsu… No nos gustan los putos soplones… Vos… sos un puto soplón?

Matsu negaba con su cabeza a gran velocidad. Gemía un “NO, NO, NO!!!” debajo de la bandana que recubría su boca. Era una escena lamentable. Y el aura roja se empezó a propagar a su alrededor. Ya sabía que él no es el objetivo, pero debía seguir actuando.

-   Sí, si lo sos, sabemos que sos… - dije, y le apunté a la cabeza.

Matsu cerró los ojos con fuerza.
Mientras apuntaba, varios flashbacks me vinieron a la mente. Pero no sobre Seto, sino sobre el mismo sueño en el que estamos ahora.

De cómo mi viejo se desesperó la primera vez…

De cómo me insultó…

De cómo le colocó a Matsu los pesos en los pies para arrojarlo al río…

De cómo me golpeó, con su arma, con sus pies, con sus manos…

Cuando gritó “VINE HASTA ACÁ CON MI ESTÚPIDO HIJO PARA VERLO MATAR A ESTA MIERDA!

Las escenas se repetían constantemente, una tras otra. Ese tipo que se veía como mi padre, todo sacado, insultándome, humillándome, maltratando a mi amigo…

Eran escenas fuertes, pero me ayudarían… Necesitaba aquello. Aquel sentimiento de amargura cuando salí el lago la primera vez, y él con su gesto inmutable me dijo “Vos lo hiciste. Vos lo mataste

Pude sentir como mi ceño se fruncía. Mi mano con el arma temblaba.

Nuevamente mi padre golpeándome. Y diciendo “ Lo que faltaba. Ahora te hacés el loco…  Yo trato de que El Don no te haga nada… y vos seguís tentando tu suerte, pedazo de mierda!

Otra golpiza más. “Si no fueras mi hijo… esas balas… esos disparos… HUBIERAN SIDO PARA VOS!

Mi mano tomó el arma con fuerza. Me corría algo de sudor en las sienes. Mi respiración se aceleró.

Es por tu bien. Por el de La Familia. No vuelvas a ponerte en mi contra.

Apreté los dientes.

No vuelvas a ponerte en mi contra.

Cerré el puño con fuerza.

NO VUELVAS A PONERTE EN MI CONTRA

Giré hacia donde estaba mi padre. Fijé la mirada en él. Apreté el gatillo. Y un sonoro disparo perforó su pecho.

Su traje, todo blanco, inmaculado, empezó a teñirse con su sangre.

Una expresión de sorpresa en su rostro, combinada con dolor y decepción se apagó cuando disparé por segunda vez. Esta vez de lleno en su frente.

El cuerpo de esa persona, que mi sueño me hacía creer que era mi padre, se desplomó en el suelo.

Volteé y vacié mi arma contra el chofer. También estaba sorprendido, y no reaccionó a lo que acababa de ver, por lo que no le dio tiempo de sacar su arma.  Cayó al suelo cuando las  balas restantes en mi arma se encontraron con su cuerpo.

Quedaba Seto, que no podía moverse por la impresión. Mafioso o no, seguía siendo Seto.
Me acerqué a Matsuyama y lo desaté.


-   P- p- por qué? – preguntó con dificultad cuando le quité la mordaza.

-   Porque estoy seguro que no sos el soplón que El Don está buscando.

-   G-gracias… muchas gracias… te debo mi vida… - dijo, recuperando el aliento

-   ALTO!!! – gritó Seto, apuntándome con  su arma. – T-t-te das cuenta… d-d-e lo que hic-hic-hiciste??? MATASTE A TU PADRE!!!!

-   En serio? – Dije, con cierto dejo de ironía, y sobre todo, como un verdadero pendejo – Bajá el arma, Seto…

-   N-N-N-NO TE MUEVAS!!!

-   Bajá el arma Seto… -repetí, mientras me ponía de pie y ayudaba a Matsu a levantarse.

Seto temblaba. No podía mantenerse tranquilo. Seguramente no podía creer lo que había pasado.


-   Seto… Bajá. El. Arma. –dije

Acto seguido, se desplomó en el suelo. Tiró su arma y empezó a llorar.

-   Si El… s-s-s-si El… S-s-s-s-si El D-d-d-d-d-Don… s-s-s-s e… se entera…!!!

-   Este no es el soplón, Sato. Estoy seguro que no.

Matsuyama intentaba decir algo, pero no podía articular bien. Estaba en un estado deplorable. Lo ayudé a subir al auto.


-   Seto, me voy a encargar de Matsuyama. Te sugiero que te vayas de acá antes de que la policía se aparezca, o peor, algún contacto de El Don lo haga. Te voy a ayudar a encontrar al verdadero soplón, pero por ahora es mejor desaparecer. 

-   ERA TU PAPÁ, HIGUCHI!!! – gritó Seto, entre sollozos, increíblemente sin tartamudear.

-   No. No era. – dije. – Querés que te deje en algún lado?

-   N-n-no… voy… voy a… voy a estar bien…

-   Bien. Ciao.

Me alejé de allí en el auto con Matsuyama. Un aura blanca brillaba a su alrededor y empezó a impregnarlo todo. 

No recuerdo bien cuanto tiempo conduje ese auto, pero fueron varias horas.
Entre el sueño de los Soldados y este de La Familia, sentía que me había pasado el tiempo escapando…
Dejé a Matsu en lo que parecía ser mi guarida personal. Un sitio de mala muerte, llena de gente sospechosa, pero que me respetaban y que yo parecía conocer muy bien.
 Era una extraña sensación, pero allí me sentía seguro. Allí se encargaron de vigilar y cuidar a Matsu, prometieron hacerse cargo de él hasta que estuviera bien de nuevo. Eso me tranquilizaba.

Yo simplemente me retiré a mi habitación, me recosté y me quedé mirando mis notas. No parecía encontrar un patrón en esas fechas… es decir, 1925???... Menos mal que es un sueño. Todo esto es demasiado exhaustivo… 

La imagen de mi padre se apareció en mi mente. De mi padre mafioso. Gritando, insultando, golpeándome…
Y luego la imagen de mi padre, el de la vida real. Mirando su diario. Mirando la TV. Jugando con Mayu…
Y entonces, el disparo. Primero en su pecho. Luego en su cabeza.

Si es un sueño… por qué es tan real? Por qué… papá?

Unas lágrimas salieron de mis ojos, y como un niño asustado, me cubrí con las frazadas. Como un niño asustado, empecé a llorar.

Todo brillaba con luz blanca.

Blanco significa bueno…

Pero no significa que tenga que sentirme bien…

viernes, 3 de octubre de 2014

Capítulo Seis: Spiralife

Así que ahí estaba.
En medio del comedor, con las manos en la cabeza,  tirando de la gorra cuadrada para sacármela de encima.

- NO... NOOOOOOOOO.... NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!! - Repetía a los gritos.

-   Qué pasa, hijo? Te sentís mal? – me preguntó  mi viejo.
Mi familia me miraba con los ojos casi desorbitados.
Era muy temprano por la mañana, y yo me estaba comportando como un desquiciado.


“Está bien” – pensé -  “Puede que esa no sea mi verdadera familia. Pero aún así se ven y actúan como ellos. De momento tengo que mantenerme calmado.”
Cerré los ojos.
Respiré profundo. 


-   No pasa nada, papá… - dije con el rostro calmado. – Sólo que me olvidé de hacer un trabajo para la escuela… y me acordé recién…

-   Cómo…? Es cierto eso, Ryu-chan? Y qué vas a hacer? – preguntó mi mamá.
-   Y, qué puedo hacer? Voy a hablarlo con el profe. Aún no es la entrega, pero seguramente se va a enojar un poco porque no adelanté nada…
-   Ah, bueno entonces no hay problema. – mi mamá lanzó un respiro de alivio.
-   Sí, no te preocupes. Me voy yendo a clase, ok?

Mamá se despidió de mí con un ademán. 
Papá lanzó un “hmm-hmmmm” mientras seguía leyendo su diario y Mayu simplemente tironeaba de sus pelos y gritaba “No, Nooooo!” imitando mi conducta anterior.
Mamá la retó un par de veces. “No hagas eso, es feo” dijo.

Me di vuelta mientras caminaba hacia la calle, observé a mi mamá viéndome mientras me alejaba, como hacía siempre.
Se veía como ella.
Actuaba como ella.
Pero esta cosa cuadrada sobre mi cabeza me recordaba en todo momento que aquella persona no podía ser mi madre.
No sólo ella. Mi padre, mi hermanita Mayu, todo lo que había en mi casa, todo aquello que se parecía a mi verdadero hogar era falso.
Era otro sueño. La gorra me lo recordaba.

Miré hacia el cielo. Las nubes tapaban una capa azul que se iba aclarando a medida que el Sol se aparecía entre ellas. Un azul profundo, hermoso. 
Levanté mis manos hacia el cielo, alcé la mirada, cerré mis puños y luego mis ojos. 
Me puse en puntas de pie.
 Luego de unos segundos, me di cuenta de lo que estaba haciendo.

-   Me gustaba más el otro sueño – dije en voz alta -… Acá… no puedo volar…

Miré la palma de mi mano. Concentré toda mi energía en ella. O eso creía.
Sentí como al apretar los dientes empezaban a correr gotas de sudor por mis sienes, desde debajo de la gorra. Apreté mis puños con fuerza. Emití un quejido como los que daba mi padre para hacerme notar que estaba allí, pero este estaba cargado de ira.
Un sonoro  “hhhhhhhrrrrrrrrrrrrrrrrrrnnnnnggggggggggggggggggggghhhhhhhhhhhhhh!!!!” rabioso salió entre mis dientes. Y luego aflojé mis puños y mi quijada.
No había energía ESP por ningún lado. Ni eléctrica, ni de ningún tipo.


-   Decididamente… me gustaba más el otro sueño….

Aquel cielo azul de  repente me pareció mas opaco. No había dudas que era un tono azulado lo que se extendía sobre ese falso distrito japonés. Pero para mí, ya no era azul. Era gris.
Era aburrido.
Era lento.
Y lo peor de todo: No era real.

Esperé en la parada del colectivo, con mis auriculares puestos. 
Asterisk sonaba en mis oídos. Ya se había repetido por cuarta vez. Sep. Cuarta vez.

 Entonces llegó el transporte. Subí, pagué el viaje y me senté en la última fila. 
Miré a mi alrededor. Había varias personas en el colectivo. 
Me pareció ver un tipo con un peinado extraño agitando la cabeza. Probablemente por lo que él escuchaba en su reproductor de Mp3. Seguro que para él sonaba a Heavy Metal o algo así. Pero si me dejaba escuchar a mí también, sería Asterisk lo que llegaría a mis oídos… 
No existía otra melodía en ese falso distrito de Japón---No, no existía otra canción en todo ese falso planeta Tierra en el que me encontraba. Prueba de eso era la radio del colectivero. Aunque cambió de estación un par de veces, solamente aquel tema de Orange Range  era lo que se escuchaba.  
Y lo que sonaba en el celular de esa chica que se sentó más adelante. Seguro que ella pensaba que era algún tema de alguna Boy Band, digamos coreana, ya que estamos... Pero sonaba a Asterisk. 
Seguro que sonaba a Asterisk. 
Y yo era el único que sabía eso. 

Por qué? Por qué aún sigo soñando?

Todavía no había empezado el sueño y ya sentía unas ganas furiosas de cambiar. 
No sé qué era lo que me molestaba más, el hecho de que todo ese distrito estaba moldeado a imagen de mi hogar o el hecho de haber caído ahí después del sueño de los Espers. Era como haber vivido en un Paraíso y luego devuelto a la Tierra, así, sin más. Como haber sido Oro puro por una noche y luego reducido a basura al día siguiente.
Hasta las mordidas de las criaturas submarinas del Sueño ESP me resultaban más emocionantes que aquel mundo gris en el que básicamente yo volvía a ser… bueno… volvía a ser…

-   Yo… -dije en voz alta. No creo que nadie me haya prestado atención. Por qué lo harían? No era más que un simple estudiante de secundaria.

Eso era lo que más me molestaba. 
Me di cuenta que me irritaba el pensar “estoy en un mundo falso que se parece al mundo real”. Estoy seguro de que si despertase en el mundo real, mi expresión sería otra. Y habría muchas más canciones en los Mp3 y radios de los demás. No me molestaría no poder volar por el cielo, después de todo nadie puede!  No me preocuparía el haber matado a Matsu y Tama en mis sueños, después de todo serían sólo sueños!!

Pero ahí estaba.
Una vida de lo más normal.
Sólo que era falsa.

Estaba soñando que iba a clases.
Puede haber algo más aburrido que soñar cosas cotidianas??? Casi era una ofensa para la definición de la palabra “sueño”!!!

-   La puta madre – dije en voz alta. Un anciano delante de mí se dio vuelta. Y me miró asqueado. Luego volvió a fijar la mirada al frente. “Sí, dije ‘La Puta Madre’. Acaso te molestó, viejo de mierda?” – pensé. Pero no tenía caso discutir con ese tipo. Ni siquiera era un tipo de verdad…

Entrecerré mis ojos, forzando la vista sobre los pasajeros, y el colectivero. 

-   Vamos, vamos, vamos… luz roja, luz roja, luz blanca, luz blanca… auras? Algún aura? – pensaba a toda velocidad mientras chequeaba a cada pasajero de aquel colectivo.

-   Quiero salir de acá de una vez, quiero terminar con esta burda copia de mi mundo…. –seguía repitiendo en mi cabeza. 
Pero no había nada. Ni luces, ni auras. Ni rojas, ni blancas.

-   Parece que el flag del evento aún no se activó… - dije en voz baja.
El anciano miró de reojo, y dijo algo que no le entendí. Algo sobre “la juventud de estos días” o algo así.
No le di importancia.
Y los primeros versos de Asterisk volvieron a sonar en mis oídos…


Al llegar a la escuela  todo seguía pareciéndome gris y aburrido.
Veía las caras de profesores y compañeros de clase  y realmente no me provocaba ninguna sensación especial… Algunos como Amarao o Naoto, que habían aparecido en mis anteriores sueños, estaban ahí, actuando como debían hacerlo: dos simples –y hasta retardados- alumnos de secundaria. Nada más. No eran nada en especial, hasta podría decirse que eran solamente dos cosas inútiles ocupando espacio.
Quizás  en el caso de Takato, el traga, hubiera alguna esperanza para el futuro, pero estos dos…

Al entrar al curso vi a Arakawa,  Hirano, Tama, Seto y Matsu sentados como siempre. Hablaban de varias cosas.
Hirano comentaba algo sobre alguna de sus últimas conquistas, Seto asentía con la cabeza, Tama y Arakawa hablaban de videojuegos o anime, y Matsu seguía lamentando el día en que sus padres habían decidido gestarlo.

Era otro día normal y corriente para mi grupo de amigos.
Para ese falso grupo de amigos.


-   R-Ryu! – Dijo Seto – M-m-menos mal que p-pudiste llegar a t-t-t-tiempo!

-   A tiempo para qué?  – dijo Matsu en voz baja  - Qué es una media falta, si total vamos a morir todos?

Todo era muy natural. La risa de Arakawa, el tartamudeo de  Seto, el bajón de Matsu… Creo que eso era lo que más me molestaba.
-   De todos los posibles sueños que puedo tener, por qué caí en este tan común y corriente? – Pensé. Era como si el “generador de sueños” se estuviera burlando de mí. Como diciéndome “Estás CASI CASI en tu casa!” y lanzara una sonora risa de payaso. 
Odio los payasos.

-   Seh. Por suerte llegué justo, Seto… Por suerte.
-   Te pasa algo? – preguntó Hirano.

-   No, nada… - miré a mi alrededor – No llegó Kasumi todavía? 


-   Kasumi? – Hirano se rió un poco – Desde cuándo te tomás la libertad de llamarla por su nombre?


-   Si supieras… - dije en voz baja.


-   Sabés, estoy pensando en salir con Hinageshi… Es bastante linda. – Dijo Hirano


-   Eh? Pero… no le habías preguntado ya? - Dije


-   Cuándo?  Que yo sepa, todavía no…


En ese momento el profesor entró. Después del saludo, se puso a dar una introducción a la clase de Historia de hoy. Era un embole, naturalmente. 

Yo no le prestaba atención, total, ese sueño terminaría en algún momento y ya no tendría que verle la cara al profe. No me importaba que se enojara o dijera algo. Era solamente una copia de mi verdadero profesor.

Estaba embobado pensando en lo que dijo Hirano. Realmente no se había declarado aún a Kasumi en esa “dimensión”, en ese sueño?

Al abrir mi cuaderno, volví a mis anotaciones. 
Hice un tachón sobre el círculo que decía “Océano”, y lo reemplacé por la palabra “ESPER”. Y desde ese circulo, tracé uno nuevo, al que nombré “Fake”(falso en inglés). 
Ya sabía lo que eso significaba. Representaba la sensación que tuve desde que mi viejo me hizo notar que tenía la gorra en la cabeza.

Algo no me cerraba. Si en el sueño ESPER había cumplido toda la “misión” correctamente, por qué había caído en ese mundo tan simple, tan parecido al real? Por qué simplemente no había despertado?

Mientras observaba los círculos de cada uno de esos sueños,  empecé a notar que solamente había cumplido bien en los sueños de “Futuro” y de “ESPER”. 
Eran los únicos en los que la luz brillante se volvía blanca y no roja, como en todos los demás. Y en el “futuro”, cumplí con la misión blanca dos veces. La primera al salvar a Hirano. La segunda, al salvar a Kasumi, evitando que le disparara a Arakawa.
  
Hice un par de líneas nuevas, y flechas marcando mis distintos viajes. Algunos iban y venían, otros solamente iban. 
Lo extraño era que no pasaba por esos sueños siempre en el mismo orden. A veces salteaba uno, o no seguían la misma lógica. Ir de “Futuro” a “Soldados” no implicaba que de soldados volviera a “Futuro”, si cometía un error. Tampoco entendía muy bien el orden a seguir. Estaba realmente haciendo las cosas bien?

Qué pasaría si en lugar de realizar los sueños de la manera “blanca” tuviera que hacerlo de la manera “roja”? Significaba entonces que tuve éxito más veces que fracasos... 
Ojalá y pudiera creerme aquello… Ya lo había experimentado en el sueño “Soldados” cuando le hice estallar la cabeza a Kidou. El enrojecimiento de mi campo visual venía acompañado de un gran malestar. No podía creer que matarlos fuera estar haciendo algo bien. Simplemente no se sentía bien. 
Eso lo sabía, lo había experimentado. 
Lo había sentido en mis huesos.

-   Sería más fácil si siguiera una lógica lineal – pensé, mientras veía los tachones de mis primeros garabatos tratando de ordenar aquellas situaciones. 

Seguía creyendo que el aura blanca implicaba avanzar, y la roja retroceder… pero avanzar hacia dónde? Y para qué? Lo único que quería era despertarme… Solamente es---

-   Higuchi!

El profe me llamó la atención y me pidió que me pusiera de pie.

-   Quiero creer que no estabas soñando despierto, no Higuchi? Por favor, retomá la lectura donde yo me quedé…

El profe  imponía respeto. Aunque trataba de hacerme a la idea que ese tipo no era mi profe real, aún así estaba nervioso. 
Miré a ambos lados, titubeando, cuando me pareció ver a Seto, que nuevamente emitía un parpadeo luminoso.

-   Evento? – pensé. Cada vez que había una luz o aura pasaba algo. Me preguntaba si tendría que matar a alguien, o proteger a alguien para poder seguir adelante, cuando Seto abrió su mano despacio y ocultándola a la vista del profe. Tenía un número escrito en un papel. “223”. Rápidamente intuí que era el número de página del libro de Historia.

Reanudé el texto en la página 223 y no hubo objeción por parte del profe. Seto me salvó de nuevo. Y cuando volví a mirarlo, para darle las gracias, ya no resplandecía.
Me di cuenta que en los sueños anteriores, Seto era el único que resplandecía de modo intermitente. Al igual que lo hizo en este sueño.  Y que en todos los casos, siempre me ayudaba de algún modo. Desde luego, no había nadie mejor que Seto.  Estoy seguro que no es casualidad, y que Seto viene a ser mi “escudero”, mi única ayuda en cada uno de estos sueños.

Tomé el cuaderno con las anotaciones y escribí “NPC” al lado del nombre de Seto. (NPC = Non Playable Character/Personaje No Jugable; Término utilizado en videojuegos para designar a los personajes que no pueden seleccionarse para ser controlados, pero que cumplen misiones diversas como informantes, vendedores, curanderos o ayuda de cualquier tipo para tu/s personaje/s).

Cuando volví a mirar a Seto, me hizo un ademán de “Ok”. Y noté algo particular: que llevaba unos guantes en las manos.
Guantes como de obrero, de trabajador. Me pareció raro, pero creo haber visto esos guantes antes.

Un pantallazo de Seto en el mundo ESPER entregándome el respirador me vino a la cabeza. Y llevaba esos mismos guantes.
Luego otro flashback se apareció: era Seto en el incendio, moviendo su mano pidiendo ayuda. Y tenía esos guantes puestos también.
Lo mismo el Seto del futuro, y el Seto de la Mafia, y el Seto Soldado entregándome la cantimplora con agua.
Cómo no había notado esos guantes antes?

Anoté la palabra “Guantes” seguida de un signo de interrogación, debajo de la palabra “Gorra” que había marcado antes. Quizás, por ser un NPC que me ayuda en estos sueños, tiene esos guantes. Como que me indicara su status de “Ayudante”. O quizás justamente porque yo tenía esa gorra en la cabeza, a Seto el correspondían esos guantes. Como indicativos de algo. Indicativos… de qué?
Sería posible que Seto también recordara los otros sueños?
Acaso Seto no puede sacarse esos guantes, como yo no puedo quitarme la gorra?

O – lo que martilló mi cabeza como una bola de demolición – podría ser que… todo esto no fuera un sueño mío, sino… que fuera… un sueño… de Seto???  Si así fuera… por qué el protagonista de esto soy yo?
Al menos ya sabía que iba a hacer en este sueño. Iba a hablar con Seto.
Quizás era la clave para encontrar un modo de despertar de una vez.

El resto del día escolar se mantuvo igual, sin ningún sobresalto. Empezaba a preguntarme que pasaría en este sueño, si no se activaba ningún “evento”.
Podría ser que el resplandor se volviera rojo si yo no hacía nada? O al contrarío, sería blanco? Ya de por sí era bastante extraño el pensar en ese tipo de cosas, pero lo cierto era que aún no había pasado nada; y luego de haber sobrevivido a varios escenarios donde la vida de mis compañeros de clase solía estar en riesgo, y muchas veces, con resultados fatales, era algo que me mantenía inquieto.

Miré un par de veces hacia el banco de Kasumi, pero no pasaba nada. Lo mismo con los bancos de mis demás compañeros. Realmente no iba a suceder nada? 

Justo antes del inicio de la última clase del día, me pareció ver que Hirano brillaba con una luz blanca, por unos instantes.
Debería salvarlo a él? No me podía imaginar nada raro en un sueño tan común como este, pero por las dudas iba a vigilarlo bien. Pero... tampoco sabía si "salvarlo" fuera el término correcto... quizás simplemente debía hablarle... 


No bien sonó el timbre de salida, me acerqué a Hirano. Era complicado tratar de encontrar una excusa para poder permanecer junto a él por un tiempo, sin que sospechara nada raro… “raro” en todo sentido... 
Tanto Hirano como yo no teníamos actividades en ningún club, así que usualmente era salir de clases y volver a casa. Ninguno de los dos teníamos muchas ganas de hacer nada después de un atareado día escolar, ni siquiera de ir por ahí. 
En general, Mitsurugi Hirano prefería ahorrar energías para el fin de semana, y así concentrar sus fuerzas en sus conquistas del fin de semana. 
En mi caso, yo prefería volver a casa, comer y tomar una larga siesta. Siempre tuve problemas para despertarme, y además tenía una especie de tendencia a agotarme más rápido que los demás, no importaba si no tenía actividad física ni nada de eso, simplemente tenía sueño pesado… 

Sueño pesado... me parecía irónico pensar en eso, siendo que sigo dormido.


Así que no sabía como inventar algo para mantenerlo distraído un par de horas…

-   Podrías… darme algunos consejos? – Dije finalmente
-   Consejos? - Preguntó Hirano
-   Si… es que… no tengo mucha experiencia para hablarle a las chicas y…

El rostro de Hirano se iluminó repentinamente. 
Era como un profesor erudito que se inflaba cada vez que daba cátedra. 
Comenzó a hablar sin parar, dándome tips y secretos de cómo detectar chicas con diferentes tendencias, como las que sienten complejo por su peso o apariencia, las que son compradoras compulsivas, las que son agresivas exteriormente pero inseguras por dentro, etc.  etc. 
Realmente era como un profesor dando su materia en horas extra curriculares.
Tanto se embaló con la charla que sin darme cuenta ya habíamos recorrido varias cuadras. Aunque verdaderamente no le presté mucha atención a lo que decía. Además, no sabía si esos consejos serían útiles en la vida real o solamente es una idea que tengo yo de cómo es Hirano y de lo que hace para tener tanto levante... Ok... ya empecé a maquinar de nuevo...

Cuando llegamos a la esquina donde Hirano doblaba para marchar hacia su casa, me pareció que era suficiente charla y me despedí de él. 
El aura blanca brillo un poco más pero luego se esfumó. Supongo que ya estaba completo el “evento”.

Como había caminado en dirección opuesta, tuve que recorrer mis pasos hasta la escuela nuevamente, y  me senté en una de las banquetas de la plaza que estaba en frente. Quería tomar un poco de aire antes de volver a casa.
Al poco tiempo se apareció Seto. Parecía tener el rostro algo sudoroso, y también estaba agitado, como si hubiera venido corriendo. 

-   T-t-t-te estaba b-bus-buscando, Ryuji… 

-   Que casualidad, yo quería hablar con vos –dije

-   B-b-bueno… - dijo, y se sentó al lado mío. – qu-que-que querías decirme? 

-   Nada, solamente quería preguntarte por esos guantes que tenés puestos…

La cara de Seto cambió.

-   Gu-gu-guant-guantes? Qué guantes? – dijo mirándose las manos al derecho y al revés

-   Cómo qué guantes? Est---! – cuando le agarré la mano se sentía como si no tuviera nada sobre ellas.

-   Ch-che! Q-Que la gente pu-puede pensar cu-cu-cualquiera! – Dijo mientras apartaba las manos con rapidez 

-   Perdoná, me confundí… Creía haber visto que llevabas guantes en las manos...

-   Es-es-está bien. No hay d-d-drama.

Ese asunto era raro. Yo veía claramente que tenía puestos un par de guantes de obrero. Pero era como si no hubiera nada ahí. 
Eso descartaba mi idea de que quizás Seto supiera algo de estos sueños en los que nos encontrábamos.

-   Pero esta gorra la podés ver, no?

-   S-si… es una gorra extraña. Por qué la usás? Me llamó l-la at-atención que el p-p-profe no te dijera nada…

-   No sé muy bien de donde salió. Últimamente las cosas andan muy raras por acá…

-   Raras? – preguntó
-   No me hagas caso. Quilombos nada más…
-   Ryuji…  -Agregó Seto, cambiando el tema - V-v-vos que p-pensás sobre lo q-q-que dijo Mitsurugi? C-c-creés que se va a levan-levantar a Kas-Kas-Kasumi? 

Miré la expresión de Seto.
Se veía algo nervioso. Quizás le gustaba Kasumi, como a la mayoría de nuestro curso, pero no se animaba a decirle nada por su tartamudez. 

Yo sabía la respuesta de Kasumi.  Al menos la de la Kasumi del mundo real. Eso no significaba que en este mundo Fake las cosas pasarían del mismo modo, no?
Así que creí oportuno darle ánimos al NPC.


-   Yo creo que es probable que a Kasumi le guste la apariencia de Hirano…

-   S-s-sí… es fach-fach-fachero…  Muy fachero. 

-   Pero igual creo que le gustan los tipos menos fiesteros, si me entendés… Creo que a Kasumi le gustan los tipos mas tranquilos. 

Seto levantó la mirada, como entusiasmado pero avergonzado a la vez.
-   Es más, creo que hasta puede ser que guste de vos! - Continué.

-   N-no! No digas e-e-eso!!!

-   Lo digo posta! Deberías intentar decírselo, Seto!

-   D-d-de verdad?

-   Por supuesto. Sos un gran tipo, con o sin tartamudez, eso es lo de menos. Yo que vos me tiraba un lance… Si no le preguntás nunca vas a saber, y es una pena. Al menos te sacás el peso de encima...

-   Pu-puede ser… Gracias Ryu! – me contestó muy enérgicamente y se fue corriendo. Se veía contento.

Yo no me quedé mucho más tiempo allí, y volví a casa de inmediato, sin pasar por ningún otro lado.
El colectivo llegó rápido y vino bastante vacío, así que viajé cómodo.

En casa saludé a mamá, le dije una excusa positiva -sobre el trabajo que no había entregado- para que se quedara tranquila y me respondió aliviada “Hubiera sido una lástima que bajara tu nivel académico por una pavada”.
Ella creía que yo era una especie de genio. Pero nada más lejos. Que se yo, mis notas son normales. Nunca me consideré un genio. Pero si mi mamá estaba contenta así, entonces no había problema.


Mayu estaba jugando con sus juguetes en la sala de estar. Me saludó con su acostumbrado “Ji-chan!” al que añadió los tironeos hacia afuera gritando “No, noooo!” como si tuviera mi misma gorra en la cabeza.

-   Sos una loca, enana… - le dije medio risueño y le di unas palmaditas en la cabeza.

Papá miraba la tele. Cuando miraba las noticias era peor que cuando leía el diario. Acá ni siquiera emitía sonidos para simular un saludo ni nada de eso. La tele lo absorbía por completo.

Sin nada que hacer hasta que fuera la hora de cenar, subí a mi cuarto. Me tiré sobre la cama con la boca hacia abajo. Quizás si me dormía, aparecería en mi verdadera habitación.

No podía dormirme.
Recorrí el cuarto con la mirada. Se veía exactamente como el cuarto auténtico.
Eché un vistazo aun libro que había cerca de mi cama. Una novela. Trataba de la Segunda Guerra Mundial. En ella vi un par de imágenes que me recordaron al sueño “soldados”. Podría ser?
Tenía sentido.
Estaba leyendo ese libro, un par de noches antes de que empezaran estos sueños…

Luego miré hacia mi PC. Había dejado mi cuenta logueada en el juego Galactic Kingdom, el mejor MMORPG (MASSIVE MULTIPLAYER ONLINE ROLE PLAYING GAME: Juego de Rol para Multijugadores Online) que existe. Noté las similitudes entre los escenarios y los uniformes de los personajes con los del sueño “Futuro”…  


Y había más… En la repisa estaba el DVD de la película “Family Sins”, sobre el crimen organizado y la Mafia de USA… Había visto esa peli hace poco… 

Lo del incendio creo haberlo leído en la primera página del diario que leía papá… 

Lo de los ESPER me recordaba a algunos comics que tengo tirados por ahí…

Tenía lógica. Si los sueños pasaban en mi cabeza, tenía lógica que estuvieran inspirados en todos esas historias…
Tomé mi cuaderno una vez más.
Me quedé mirando el diagrama de círculos un rato Largo.
Aún faltaba algo…
Por qué los escenarios se repetían así? Qué orden? Qué lógica? Es lineal? Qué es???


Y al cerrar el cuaderno me percaté de algo… El “lomo” del cuaderno, con su espiral… 
Al ver el cuaderno de lado, la espiral parecía ser una torre formada por varios pisos. Cada línea de la espiral era como un nuevo nivel. Entonces, por alguna razón, me pareció ver los círculos de mis notas, "etiquetados" representando cada escenario; cada círculo dispuesto en uno de esos “pisos” de la espiral…

-   Eso es… - dije, y comencé a dibujar la espiral en una hoja nueva, con los círculos. – Eso es… si hago algo bien, algo blanco… paso de este piso a este… O a este… O a cualquiera! Pero avanzando! – dije mientras trazaba flechas hacia abajo. 

-…
En cambio, si  hago algo mal, algo rojo… puedo pasar de este… a este… o a este… o incluso… - alargué el trazo de la espiral hacia afuera, dibujando flechas hacia arriba –


-   Eso es… Mi vida… Mi vida esta girando… en una espiral…

Una espiral… Una espiral que converge en un punto… El punto en el que yo despierto!
Sería ese el sentido de este sueño? El de darme cuenta como se originaban esos escenarios y como se relacionan entre sí?

Una espiral. Una espiral… UNA ESPIRAL!!!  

Era extraño, pero me parecía la idea más lógica. Al menos parecía explicar por qué la idea "lineal" presentaba algunos saltos... era como un juego... un objetivo bien cumplido te hace avanzar, a veces más casilleros que otros... No sé, era raro, pero esa idea me dejaba muy tranquilo, muy satisfecho.

Quizás era simplemente que estaba harto de todo, y mi cabeza quería tranquilizarme dando una "explicación" que pudiera manejar... Ok, otra vez empecé a maquinar...


La fecha del escenario ESPER saltó en mi mente y la anoté.

-   Era en el Futuro… 19 de Junio de 2146…

Futuro... entre sueños, recuerdo haber escuchado la fecha del sueño basado en el MMORPG. 28 de Febrero del 2023. También lo anoté.

Luego abrí mi celular y miré al fecha

-   10 de Octubre  de 2009… Claro, el año en el que estamos en el mundo real. - Pero no sabía muy bien como utilizar esos datos. 
Quizás podría ordenar las fechas si seguía anotándolas en cada uno de esos sueños. 
De momento, con tres, no tenía certeza de donde estaba parado.

-   Aunque... lo de Hirano y Kasumi… más o menos fue para estas fechas, no?...

Inmediatamente que nombré a Hirano, me pareció sentir un estruendo. 
Parecía como un trueno, pero se asemejaba más al latido de un corazón… 
Y repentinamente, el escenario empezó a teñirse de luz roja.

-   Mierda! Hirano!!! Hirano era el “switch”… por qué lo dejé solo???

Empecé a correr escaleras abajo, y a medida que iba acercándome a la puerta, la luz se volvía cada vez más intensa. 
Qué le habría pasado a Hirano? 
Lo habrían asaltado? 
Golpeado? 
Asesinado???
No parecía posible… era un escenario tranquilo, normal…


De algún modo, logré encontrar a Hirano.
Era como si fuera una fuente de luz roja, guiándome para que lo encontrara. A medida que me acercaba a él, todos e volvía más y más teñido de rojo. Él emanaba esa luz.

Estaba desmayado. 
Tenía varios golpes en la cara, le sangraba la nariz y tenía parte de su ropa  destrozada. Había un par de caños en el suelo y un trapeador de piso, ensangrentado. Le habían dado una paliza, probablemente unos pungas que querían asaltarlo. 
Tendría que haber tenido más cuidado… 

Llevé a Hirano al hospital. Me preguntaron que había pasado, pero obviamente no pude ser de mucha ayuda. El interrogatorio duró un par de horas, cuando un oficial me pidió más información. Me acompañaron hasta el callejón donde había encontrado a Hirano. Los objetos con los que lo golpearon seguían allí, así que los tomaron como evidencia.
Me preguntaron nuevamente lo sucedido, y se los conté tal cual la primera vez.
Entonces me tomaron los datos, y las huellas dactilares, y me dijeron que en cuanto analizaran las de los objetos, me dejarían ir.

Esto tomó un par de horas más, hasta que me dijeron que los objetos y la ropa de Hirano no tenían huellas. Seguramente los vándalos evitaron tocarlo con las manos desnudas.

Me dejaron ir, pero me advirtieron que seguirían investigando, y si algo se presentaba se comunicarían conmigo, para bien o para mal.

Visité el hospital de nuevo. Me dijeron que Hirano estaba bien, sólo que inconsciente. Me llamarían en caso deque despertara o que necesitara ayuda. Eso me dejó aliviado, pese a que el resplandor rojo inundaba todo.


Volví a casa. Me senté a la mesa con mi falsa familia. No di explicaciones de lo que pasó, traté de evitar el tema. Así que solamente me limité  a escucharlos. Había algo de melancolía en esa sensación que me producía la "cena familiar"...
Por un momento, juraría estar verdaderamente en casa.

Luego de cenar, me encerré en mi pieza. 


Tomé el cuaderno.

La luz roja seguía recordándome que iba a cambiar de sueño. Pero que esta vez iba a volver para atrás. Por haber fallado.

-   Nunca más – dije en voz alta – Desde ahora, todos los sueños serán blancos. Voy a despertar. VOY A DESPERTAR! -  

Anoté un círculo más al final de la espiral, y le marqué la palabra “Goal”.

Guardé el cuaderno en mi mochila, y el celular en mi bolsillo.

Ya tenía un objetivo claro. Ya sabía que era lo que tenía que hacer. 

Iba a proteger a todos los que hiciera falta para llegar a ese “Goal”.

Empezando por el siguiente sueño…