viernes, 31 de octubre de 2014

Capítulo Ocho: Kasumi

-   AGACHATE! – Fue lo que ordené a Seto en el momento en que apuntaba con mi escopeta. Donde hace unos segundos hacía su aparición una figura calcada a la de mi compañero de clase Naoto, ahora había un cadáver putrefacto al que la cabeza le había reventado de un disparo.
La fecha era 21 de Septiembre de 1978 según mi celular. El lugar era un centro comercial. Estábamos Seto, Hirano, Karin,  Arakawa y yo, atrincherados en el centro comercial, defendiéndonos del ataque de… zombies… 

Así es. El nuevo escenario del conflicto esta vez era inspirado por una clásica película de zombies. Ni que decir que Naoto era una de estas criaturas. Y de ahí la razón por la que le volé el cráneo.


-   G-g-g-g-gracias! Me s-salvaste! – dijo Seto, tirado en el suelo.

-   Acá estamos demasiado expuestos… vamos a escondernos en algún negocio donde podamos protegernos más.

Karin se desplazaba como si tuviera convulsiones, y caminaba zigzagueando como si estuviera borracha. Temblaba y emitía unos gemidos entrecortados. Hirano la tomó de los hombros y le susurró algo como “Yo te voy a proteger” o algo así.
Arakawa se encargaba de conseguirnos elementos contundentes que pudiéramos utilizar como armas.
Seto de momento solo servía de personaje secundario, no aportaba nada.
Yo era aparentemente el protagonista masculino de la película.


-   Qué son esas cosas??? – Preguntó Karin – De dónde salieron??? Por qué hacen esto???

-   Son muertos vivos –dije en tono muy seco – Se levantan y buscan comer carne humana. Carne viva. Si uno de ellos los muerde, ustedes se convierten en muertos vivientes también. La única manera de detenerlos es destrozarles la cabeza.

Hirano, Seto y Karin me miraban como si fuera un desquiciado. Solamente Arakawa parecía disfrutar todo aquello.

Nos desplazamos hasta lo que parecía ser un local de artículos para hacer ejercicio. Pesas, mancuernas, máquinas para correr, bicicletas fijas. Arakawa tomó una de las pesas, y quitándole una de ellas le quedó un arma símil a in martillo. Seguro que varías cabezas de zombies serían aplastadas.

Hirano le dio a Karin algunas fajas adelgazantes y post operatorias para que se colocara, de modo que fuera más difícil para los muertos el morderla. Karin había aceptado a Hirano como su protector, así que se retiró a un cambiador para colocarse los artículos. Arakawa quiso espiar pero Hirano se lo impidió.

-   Te parece que es momento de andar haciendo estas cosas, pajero? – le dijo. Arakawa solamente se rió un poco y se dio media vuelta, diciendo algo a regañadientes.

Karin volvió, un poco más tranquila, y como era de esperarse se quedó al lado de Hirano. Éste tenía una pistola de aire comprimido y llevaba también una pala en la espalda. Le dio a Karin un trapeador de piso.


-   No es mucho pero al menos podrás manejarlo mejor que a un arma real. Asegurate de darles en la cabeza con la parte metálica. – Dijo Hirano

-   Gracias… - Karin sonaba entre protegida y enamorada. 

-   D-d-de dónde h-h-habrán salido? – preguntó Seto

-   Quién sabe… quizás alguna maldición antigua, quizás el terreno era algún cementerio indio… también es posible que la tierra se haya contaminado con algún residuo industrial… o que sean parte de algún proyecto de arma biológica o super soldado por parte del gobierno… - dije

Todos se quedaron mirándome como si estuviera loco. Era gracioso como en la mayoría de las películas y argumentos de este estilo es como si los personajes nunca hubieran oído hablar de los zombies. Y el escepticismo de los personajes siempre traía conflictos.
Un par de muertos vivientes intentaron entrar pero con un par de golpes de Arakawa y Hirano quedaron estampados al piso.


-   A la cabeza! – les dije, y obedecieron, propinándoles un par de golpes que le reventaron las cabezas a los zombies como si fueran melones.

Colocamos varias maquinas de ejercicios en la puerta y las ventanas a modo de barricadas, esperando que eso retuviera a los muertos.

Me senté en una esquina a descansar, recordando el inicio de aquél sueño tan loco. 
Estaba en un departamento modesto, tirado en mi cama, y me di cuenta que soñaba al sentir la gorra en mi cabeza. Entonces fue cuando escuché que en la calle se producía un accidente automovilístico. Los coches chocaron uno contra otro y provocaron que los tanques de combustible volaran por el aire. Las llamaradas eran increíbles, y justo cuando me preguntaba cual sería el objetivo de aquel escenario veo que una figura humana sale caminando entre las llamas, a un ritmo pausado y emitiendo sonidos de ultratumba.

Zombies… no podía creer que el sueño fuera de zombies… Pero al revisar en mi departamento hallé la escopeta. Nada podía ser más conveniente. Me fijé en mi celular, anoté la fecha en mi cuaderno y salí del edificio con el arma y mi mochila, siguiendo el rastro de Karin, que emitía una luz blanca, por lo tanto, era el “switch” del sueño. En el trayecto, ayudándola, nos encontramos con Hirano y los demás, y fuimos forzados a entrar al centro comercial. Y aquí estamos.

De vuelta al local de gimnasia, estábamos todos sentados en círculo, observándonos unos a otros. Arakawa llevaba una pistola, un taladro manual y una amoladora atada en la cintura, además de la pesa de la que se había apropiado. Salvo esta ultima, los demás  eran elementos que podían ser útiles por ser portátiles y tener poco peso, aunque yo preferiría mantener distancia contra esos cadáveres animados.
Seto y Karin llevaban elementos menos contundentes pero que les servirían en caso de extrema urgencia. Karin con su trapeador y Seto con un shinai de Kendo.


-   Deberían llevar algo más. Esas mancuernas podrían ser útiles para arrojárselas a esas cosas. Sólo acuérdense de darles en la cabeza, o si no se seguirán levantando. –Dije

Un nuevo intento por parte de los muertos para entrar al local nos hizo alertarnos de nuevo, afortunadamente con la escopeta pude mantenerlos a raya.


-   Hey… cómo es que sabés tanto de estas cosas? – Preguntó Hirano

-   Eh? – Dije

-   Sabés que hay que darles en la cabeza, sabés que si nos muerden nos convertimos en uno de ellos, tenés hipótesis sobre el origen de esas cosas… Cómo mierda sabés tanto?

Hirano me miraba encolerizado. Karin se abrazó a él y me miraba con desconfianza. Seto no sabía que hacer y nos miraba a ambos mientras temblaba. Arakawa mantuvo su mirada fija en la entrada para no arriesgarse a que entrara algún muerto mientras discutíamos.

-   Acá es el conflicto entonces… -dije en voz baja – Mirá, solamente te digo las cosas que vi, ok? Las teorías del origen son solo teorías, no estoy diciendo que sean la posta…

-   Cómo sabemos que es verdad eso? No tendrás algo que ver no??? – dijo Hirano.

Karin se aferró más a Hirano, mientras éste me inculpaba.

-   Mirá, acá el asunto es que tratemos de sobrevivir, por qué no podés confiar en mí?

-   Es que sos muy sospechoso! No me agrada la forma en que nos mandoneás a todos!

Hirano se acercó a una puerta que se encontraba en la parte posterior del local.

-   A dónde vas? – le grité

-   No me voy a quedar acá esperando que se te terminen las balas o que nos ganen por cansancio. Me voy a buscar ayuda. Algún policía, milico o lo que sea…

Me apresuré a sujetarlo del brazo

-   Aguantá un poco más! Mientras estemos acá adentro corremos menos peligro! 

-   Soltame… - dijo

-   HACEME CASO! QUEDATE PIOLA POR UN RATO MÁS!!!

-   SOLTAME!!! – me dio un golpe con la culata de su pistola de aire comprimido, apartándome. Me sangraba la boca.

-   Me repugna que te las des de gran héroe… Yo me las tomo…

Hirano miró al resto. Karin trató de ir con él pero la detuve rápidamente.

-   Soltame! –dijo, mientras Hirano desaparecía entre las sombras del Shopping.

-   No! Al menos vos tenés que quedarte donde pueda verte!

-   Degenerado!!! Pervertido!!! – Karin forcejeó con mucha energía, pero no quería soltarla.
Era el “switch”, era el objetivo que tenía que proteger para avanzar hasta el final de estos sueños extraños que tenía.

La aparté de la puerta, y les ordené a Seto y a Arakawa que colocaran más barricadas contra esa puerta trasera. Colocaron el mostrador y algunas bicicletas fijas, aunque Karin seguía forcejeando.


-   Dejenme ir, pervertidos!!! Quiero ir con él!!! – Karin sollozaba y pataleaba como haciendo un berrinche. El único momento en que se calmaba era cuando escuchaba los intentos de los muertos por cruzar la barricada frontal.

Resistimos un par de veces, cuando veíamos las manos de los zombies pasando a través de las ventanas o entre las maquinas, solamente bastaba con perforarles la cabeza desde el lado de adentro, donde estábamos seguros.

Habrían pasado un par de horas, cuando el intento por destruir la barrera por parte de los zombies fue mas intenso, causando que Seto, Arakawa y yo tuviéramos que intervenir.
Fue en ese momento que Karin aprovechó para escabullirse y logró salir por la puerta de atrás, aún con la barricada que habíamos puesto. Su impulso por volver con Hirano era muy fuerte.


-   Mierda!  - dije. – Ustedes! Mantengan la barrera, tengo que ir por ella!

Seto y Arakawa se quedaron cubriéndome, al tiempo que yo salí en persecución de Karin. Iba corriendo delante de mí, bastante alejada, por un pasillo que daba a varios locales más del shopping; cuando vi que se detuvo en seco.

-   Hirano! – dijo

Delante suyo estaba Hirano. Ella se acercó con gesto meloso, pero se transformó en pavor cuando éste se dio vuelta. Hirano había sido infectado por los muertos.

Karin gritó presa del pánico, mientras el Hirano-zombie se balanceaba sobre ella. Dio dos pasos hacia atrás mientras el recientemente convertido en muerto viviente trataba de alcanzarla con sus brazos.

En el momento en que Karin se llevó las manos al rostro y gritó nuevamente, pude ver una brecha entre los dos y disparé la escopeta. La cabeza de Hirano se reventó como una sandía, Karin  se dejó caer, temblando en el suelo, así que me apuré a alcanzarla. Un par más de muertos vivientes se acercó por haber escuchado o bien los gritos de Karin o el sonido de los disparos. También cayeron cuando les disparé, no eran demasiados, aunque al cabo de unos minutos empezaban a escasear las balas.


-   Volvamos al local, con Seto y Arakawa! – le dije a Karin ayudándola a levantarse. Tomó mi mano con fuerza y se puso de pie temblando.

-   Por qué… por qué pasa esto? – dijo entre sollozos – por qué lo mataste???

-   Ese ya no era Hirano… - le dije – Y no queremos terminar así, no? Volvamos!

Antes de poder volvernos, vimos a Seto corriendo hacia donde estábamos nosotros.

-   A-a-ayuda!! Arakawa está muerto!!! –dijo

Al parecer habían traspasado la barrera. Estábamos en el medio del pasillo, los locales tenían las persianas bajas, por lo que no podíamos escondernos. Afortunadamente habían varias mesas y sillas de una cafetería que pudimos usar para improvisar una nueva trinchera. 

Resistimos una oleada mayor de zombies, entre ellos esperaba ver a Arakawa, pero no se apareció. Finalmente se me terminaron las balas. Tomé el trapeador de Karin, en vista que ella no iba a ser de mucha ayuda, y luego de reventar un par de cráneos con la ayuda de Seto, este último parpadeó como solía hacerlo. Miró hacia atrás y se paralizó.


-   KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! – gritó Karin, llamando mi atención. Al darme la vuelta, un zombie, solo uno, se acercaba hacia donde estaba el “switch”. Pero no era  uno cualquiera. Era Kasumi. Kasumi convertida en muerto viviente.

-   Ayúdenme! – gritó Karin mientras se apartaba y se colocaba detrás de mí.
Kasumi se acercaba lentamente, levantando los brazos y emitiendo gemidos. Su piel estaba verdosa, sus ojos veían sin mirar, tenía marcas de dientes en el cuello y en la frente. Pero seguía siendo Kasumi.


-   Qué pasa? Matala! Antes que nos muerda!!! – gritó Karin

-   Es Kasumi… -dije, y sentí mis brazos flaquear. Casi dejo caer el trapeador.

La imagen de Kasumi en la escuela, al momento en que le declaré que me gustaba, su sonrisa al aceptar mis sentimientos, el sentir sus labios en contacto con los míos… todas esas sensaciones se cruzaron por mi cabeza…


-   Qué querés decir? – Gritó Karin – Ya lo dijiste con Hirano, que ya no era Hirano y lo mataste! Esa de ahí ya no es Kasumi!!!

-   H-h-hacé algo! – gritó Seto

-   Es… Kasumi….

Los brazos de Kasumi estaban alcanzándome. Sus manos casi tocaban mi cuello. Sentía sus gemidos más cerca.

-   Es Ka… su… mi… -dije débilmente 

-   NO! YA NO LO ES!!! – gritó Karin

La boca de Kasumi-zombie se aproximaba a mi cara. Lejos de ser algo cercano a un beso, el aliento putrefacto mezclado con el olor a sangre que emanaba me hicieron reaccionar, a la vez que lo hizo el grito de Karin. Las imágenes de las diferentes Kasumi de cada sueño se pasaron como flashes por mi cabeza, hasta que finalmente cerré los ojos y lo hice.

Con el trapeador, sujeto con mi mano derecha, hice un movimiento fuerte, un golpe seco, desde afuera hacia mi izquierda. La parte metálica resonó al impactar en el lado izquierdo de la cara de la Kasumi-zombie. Me manchó con sangre, mucosidad y saliva que salió de entre su boca, ojos y nariz, y emitió un sonido apagado de agonía. El trapeador se quedó incrustado en su cabeza, al tiempo que caía su cuerpo al suelo. Cuando cayó. La vi desde arriba, con pena y tristeza. Y con un fuerte pisotón con mis borceguíes, terminé con el trabajo. Su cara deformada ya no existía.

Karin y Seto me abrazaron, al tiempo que todo se iba iluminando con una luz blanca, que salía desde Karin.
Había cumplido el objetivo? No quedaban mas muertos vivientes? Solamente el escenario había sido una burla para presentarme esa versión horrenda de la persona que me gusta?

Los agradecimientos de Seto y Karin se fueron apagando a medida que crecía la intensidad de la luz blanca…

Nuevamente había cumplido con un objetivo, pero no se sentía bien. 

No. Para nada bien… 

Creo que al momento de terminar de ser rodeado por la luz, una lágrima rodó por mi mejilla.



*** 


-   Buenos días… - dijo una voz suave.

-   Uhn?... – fue mi respuesta. 

-   Si no te levantás, vas a llegar tarde – dijo la voz nuevamente.

-   Hnnnnnnnn… - estaba acostado, boca abajo, abrazando la almohada. La luz blanca dejó de brillar, desperté en una cama matrimonial. Tenía la lágrima todavía en mi mejilla.

-   Soñaste algo triste? – preguntó la voz nuevamente, y posando su dedo en mi rostro la limpió.

Al terminar de despabilarme, me encontré con Kasumi, recostada en la cama a mi lado. Se la veía radiante, al contrario de la versión putrefacta del sueño anterior…


-   Supongo que sí, pero no me acuerdo le dije. 

-   Estabas durmiendo con esto? – dijo, mientras tocaba la gorra con el dedo índice.

-   Seh… - Dije. Sonrió y me acarició la frente con suavidad, y noté algo. En su dedo anular tenía una alianza. Luego, al incorporarme, noté algo más. Kasumi estaba embarazada.

-   Dale. Si seguís remoloneando, vas a llegar tarde al trabajo – me dijo.

Miré hacia una de las paredes, y allí noté un calendario. El día era el 20 de Agosto de 1994. Había un corazón marcado a escasos seis días del mismo. Miré a Kasumi y sonriendo le dije


-   Menos de una semana, eh? –mientras le acariciaba la panza. Faltaba poco para que mi hijo, o hija, naciera. Me invadió una sensación extraña. Orgullo. Seguridad. Ansiedad. Todo eso rodeado por un halo de cariño que no podía explicar.

-   Menos de una semana – dijo Kasumi, sonriendo.

-   Estás segura que querés quedarte sola? Puedo tomarme unos días…

-   Aaaaaaaay mi maridito tan pegote! –dijo – Tenés el beeper, no? Si tengo contracciones te llamo. No pierdas días de trabajo, necesitamos el sueldo tuyo más que nunca ahora, no crees? – agregó, siempre sonriendo.

-   Bueno, como quieras – dije.

Me vestí con una camisa, una corbata, y un traje bastante alejado de lo que usualmente vestiría, siendo como soy.
Pero todo aquello se sentía extrañamente bien. Me sentía seguro. Feliz.
Me acerqué a Kasumi, la besé tiernamente, mientras ella seguía recostada.


-   Bueno, me voy yendo. Necesitás algo?

-   Hmmmm… tenemos antojo de cerezas con chocolate^^ - dijo animadamente

-   Genial. Cuando salga del trabajo paso por la pastelería, dale?

No terminaba de llegar a la puerta, cuando me dijo

-   Hey!

-   Qué pasa?

-   Te amo^^

Sonreí y me ruboricé todavía más cuando me tiró un beso.

-   Yo te amo más – le dije, y me apresuré a ir a trabajar.

Sonaba algo extraño. ERA algo extraño, el hecho de estar yendo a trabajar y no a la escuela. Además de eso, tenía mi propio auto, lo cual me aseguraba que al menos tenía un trabajo lo bastante bueno como para mantener el vehículo propio, además de mi casa y a mi esposa y futuro hijo o hija.


-   Que extraño se siente… realmente extraño, pero bien… -dije en voz alta mientras manejaba.

Al frenar en un semáforo me fije en el celular nuevamente.  Anoté la fecha en el cuaderno. Después del sueño “Zombies”, anoté “Esposa” como nombre tentativo para el escenario presente.

No sabía por qué, pero instintivamente sabía a donde tenía que ir a trabajar. Es como en el sueño de la Mafia. Sabía donde estaba mi guarida personal, aunque en realidad no lo recordaba en otros sueños. Supongo que era algo rutinario de cada escenario.

El edificio era inmenso, una corporación bastante importante por lo que veo. Al entrar en las oficinas, vi a varios de mis compañeros, como siempre,  personificando gente que en realidad no eran. Todos trabajando arduamente en sus cubículos casi sin prestar atención.
Algunos me saludaron, y hasta preguntaron por Kasumi y mi futuro bebé.

Era un clima extraño. Una sensación de madurez, de mundo adulto, al que siempre había visto como espectador, más no como protagonista. Nuevamente reitero, era una sensación extraña. Pero que se sentía bien.

Me senté en mi cubículo, y me puse a trabajar. Planillas de datos, carga de archivos, cuentas, proveedores, etc. Un laburo bastante tedioso, y eso que todavía no empezaba.

La figura de mi padre apareció. Era el jefe de la empresa.

Todos lo saludaron respetuosamente. Al parecer en este universo no compartíamos ningún tipo de relación padre-hijo como en el de Mafia o en el mundo “real”. Por lo que me limité a tratarlo con respeto, y a dar alguna excusa creíble cuando me preguntó el porqué de la gorra cuadrada en la cabeza.

-   Es una cábala, para cuando nazca mi hijo. Si es varón, usaré la gorra un año entero, si es mujer me raparé el pelo que la gorra no cubre. Es una apuesta que hice con mi señora.

Los demás lanzaron risitas y aplaudieron la iniciativa. Mi jefe murmuró algo así como “bueh…” y se retiró sin agregar nada más.

Seto apareció, se acercó y me trajo una pila más de papelería que tenía que cargar a la base de datos. Todavía no era mediodía y ya me aburría todo eso… Pero bueno, era algo que era preciso hacer.


-   A-a-así que solamente una semana más?

-   Seh… menos de una semana –dije

-   Qu-qu-qué afortunado s-s-s-sos… -dijo Seto

-   La verdad que sí. Estoy tan orgulloso y feliz que casi reviento!

Seto sonrió, y pude notar nuevamente los guantes que llevaba en las manos, y que al parecer solamente yo veía. No quise sacar el tema, estaba seguro que tampoco ese “Seto” tendría idea de lo que le estaba hablando… 

En ese momento, sonó mi beeper, y me alteré, gritando “ES HORA!” causando conmoción entre todos.
Pero al ver el mensaje, decía “Caíste, caíste^^ =P TE AMO”

Cuando me di cuenta que era solamente Kasumi bromeando, no me contuve la risa,  y tuve que decirle a los demás que era falsa alarma. Algunos le festejaron la broma a mi esposa, y me dijeron que  le cuente que había puesto una cara muy cómica al recibir el beep.

Seto entonces parpadeó como era usual, y se retiró. Me imaginaba que era señal de que algo ocurriría. Tuve la sensación de que su rostro me miró algo ofuscado, pero quizás sólo me pareció.
No le di mucha importancia y seguí revisando algunos de los papeles.

La carga de datos se prolongó por varias horas.

De pronto, entre los documentos de los datos que debía ingresar, ví algunos que eran diferentes. No tenía idea de como deberían ser asentados en la base de datos. Más bien parecían movimientos de dinero, de fondos, a nombre de la empresa y con destino a la cuenta de un tal Katsudon-Ichi Corp. Qué era todo eso?
Estaba por llamar a Seto y preguntarle por aquello, cuando papá, es decir, mi jefe, se apareció en las oficinas, y llamó la atención de Tama, que estaba trabajando a mil. Un guardia de seguridad lo acompañaba.

-   Tamaguchi… necesito hablar con Ud.

-   Eh? S- sí señor… -dijo Tama y se apresuró a seguir al Jefe a su oficina. Pude notar que Tama era el “switch”, el “flag” del evento, ya que brillaba con luz blanca, aunque tenue.
Cuál sería la razón en este caso, para salvarlo? De qué tendría que protegerlo?

Cuando estaba por indagar de nuevo sobre cómo seguir con la carga de datos, me pareció ver nuevamente a Seto parpadear intermitentemente. Y se escucharon algunos gritos que venían de la oficina de mi papá… digo, de mi jefe…  Tama y él discutían sobre algo.

No creía que fuera a terminar con algún tiroteo o algo así, pero si Tama era el personaje a proteger, debía tener cuidado.
Tama volvió a la oficina perturbado, con lágrimas en los ojos, y empezó a juntar sus cosas. Todos nos quedamos extrañados viéndolo, mientras seguía desocupando su escritorio.
Me acerqué a él, sobre todo cuando vi que su aura comenzaba a ponerse roja.


-   Qué pasó, Hiroshi?

-   ME... ME QUIEREN LLEVAR PRESO!!! – dijo

-   Eh??? Por qué? – pregunté, al tiempo que se generaron murmullos en la oficina.

-   Por traición, por eso… -dijo mi padre-jefe que apareció en compañía de más guardias de seguridad

-   YO NO LO HICE!!! – gritó Tama

-   Encontramos que el señor Hiroshi Tamaguchi estuvo transfiriendo fondos a la cuenta de nuestros rivales, y además de eso estuvo enviando documentos importantes y datos sobre nuestro trabajo… eso explicaría las recientes pérdidas administrativas que sufrimos… Este sujeto, es un espía… - dijo mi padre

-   YO NO LO HICE!!! ME INCULPARON!!! YO NI SIQUIERA SÉ COMO REALIZAR ESAS TRANSFERENCIAS, NO ES MI ÁREA!!! POR FAVOR, DEBE CREERME!!! NECESITO EL EMPLEO!!! – gritó Tama entre sollozos

-   Juntá tus cosas, que te vamos a escoltar a la salida. Allí esperaremos a que llegue el patrullero –dijo uno de los guardias, que se parecía mucho a Amarao.

Algo tenía que hacer… entre los datos que me había pasado Seto ví algunas impresiones de movimientos de cuentas y demás. Quizás esa era la clave para salvar a Tama. Por lo que parecía, tenía que evitar que Tama fuera apresado.

Sonaba bastante atípico para alguien que se la pasaba luchando contra sus propios compañeros, en escenarios cada vez más extraños, pero supongo que este mundo “Adulto” supone problemas  y soluciones  menos fantasiosas, más “adultas”.

Nuevamente era cuestión de arriesgarse. Confié en lo que me llevó mi NPC, y dije:


-   Tamaguchi es inocente, señor Higuchi. Fui yo quien realizó los movimientos bancarios y la transferencia de datos para la compañía rival. Me infiltré en sus datos para hacer parecer que había sido él quien había realizado dicha labor…

Todos se quedaron anonadados. Mi padre… mi jefe, no podía creerlo.

-   Como prueba pueden verificar estos documentos, y sus fechas, y verán que lo que digo es cierto. – tomé las impresiones que Seto me dio y se las entregué a mi jefe.

-   Esto… esto es… - Mi viejo las revisó una por una, estaban ahí, todas las cifras, las fechas, las horas. – No lo puedo creer, Higuchi… siendo uno de mis empleados favoritos… cómo pudiste???
 
Entregó los documentos al sector encargado. Cambió su mirada y se dio vuelta.

-   Tamaguchi puede conservar su empleo. Ud, Higuchi, tiene 10 minutos para juntar sus porquerías, y salir de esta empresa antes de que cambie de opinión y llame a las autoridades para que lo arresten por fraude.

-   Me parece bien – dije. Al parecer me apreciaba mucho como para no meterme a la prisión. Era algo bastante irónico... supongo que algo relacionado a que en la vida real somos familia tenía que ver... Los sueños a veces son bastante confusos...

-   Por qué… decidiste entregarte? – preguntó mi padre

-   Quizás la paternidad me está ablandando  - respondí. Y luego se dio la vuelta y se marchó.

Tama se acercó y me dio un puñetazo en la cara, haciéndome caer al suelo.


-   HIJO DE PUTA!!! ESPÍA!!! Y USASTE MI NOMBRE!!! HIJO DE PUTAAAA!

Tama estaba ardiendo de rabia, pero algunos compañeros lo contuvieron para que no me matara. Vi que el aura a su alrededor se volvía blanca nuevamente,  por lo que intuía que había realizado bien ese sueño. Por eso, pese al golpe que recibí, me limité a sonreír, satisfecho.

Las miradas perplejas de mis compañeros de trabajo me acompañaron hasta que dejé el piso. Y al salir del edificio, vi como los guardias me miraban con desprecio. Casi pensé que me dispararían, pero calculo que eso sería demasiado extremo. No vi a Seto por ningún lado. Se habría ofendido conmigo también?

Subí a mi auto y me dirigí a una pastelería cercana. Pedí un par de docenas de cerezas con chocolate, ya que tenía que explicarle a mi mujer que me habían despedido.

Era raro tener esa sensación de derrota mientras la luz que te rodea te indica que hiciste las cosas correctamente. Pero así era. Necesitaba que Tama no fuera acusado de fraude para poder cambiar de escenario, y como no sé si voy a visitar este universo nuevamente, aunque me encantaría, no pasa nada si soy yo quien queda desempleado, no?
Al menos ese fue el pensamiento que me acompañó hasta casa.

Al llegar, noté que varias patrullas, una ambulancia y un carro de bomberos estaban frente a mi hogar. Al ver todo aquel tumulto, un escalofrío me corrió por la espalda, y dejé caer las cerezas al suelo.
Me acerqué a toda velocidad a la entrada, los policías quisieron detenerme pero les explique que era el dueño de ese lugar y que no sabía lo que estaba pasando, que quería que me explicaran.


-   Recibimos un llamado de su vecina, que dice haber visto a su esposa por la ventana… ella… al parecer sufrió un desmayo, y cayó por las escaleras… Llamó varias veces a la puerta, y como su esposa no respondía, su vecina llamó a emergencias… - dijo un oficial - Cuando la encontramos, estaba inconsciente, al pie de las escaleras... y...

Fue interrumpido. En ese instante, unos camilleros llevaban a Kasumi recostada a la que habían suministrado un soporte de vida, un respirador de oxigeno. Sus latidos eran débiles

-   KASUMI!!! –grité, y me acerqué a ella mientras la subían a la ambulancia. Podía ver como sus latidos comenzaban a volverse mas espaciados.

-   Me temo… que su bebé… ya no… -dijo uno de los enfermeros

-   NO LO DIGA!... POR FAVOR… NO LO DIGA!!! –grité al tiempo que sujetaba la mano de Kasumi con fuerza y me brotaban las lágrimas sin parar. – No puede ser… NO PUEDE SER!!!...

Kasumi nunca abrió sus ojos, ni cerró su mano al sentir contacto con las mías. Sus  palpitaciones cayeron. Utilizando un dispositivo de fibrilación cardíaca, intentaron reanimarla. 

Dos intentos.

Tres.

Cuatro.

El indicador de su ritmo cardíaco estaba estático, seguido por el sonido de un “IIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII” molesto…

-   La perdimos… - dijo el enfermero – Hora de defunción:  16:35. La mujer estaba embarazada. El niño falleció mucho antes… -dictaba al otro enfermero que tomaba nota.

Yo solamente me llevé su mano a la frente, sollozando, no podía creer que aquel día que había empezado tan bien se hubiera transformado en aquella tragedia.


-   Lo sentimos. Hicimos todo lo que estaba a nuestro alcance… -dijo el enfermero

-   Lo sé… Lo sé… -dije

Mientras seguía sujetando su mano, pensando en que en ese mismo día había perdido a mi esposa y a mi futuro hijo, las auras blancas me rodeaban. 

Me recordaban que había hecho las cosas bien… 

No había manera en que pudiera creer que aquello era hacer las cosas bien… No podía.

Entre llantos y lamentos, el aura blanca me envolvió. Y sin darme cuenta, perdí el sentido nuevamente.

***


Desperté. 

Auras blancas que se desvanecían. 
Estaba en una cama, semi -desnudo.  
Miré a mi derecha, y noté que Kasumi estaba recostada a mi lado. Era el sueño ESP nuevamente. O eso parecía por la arquitectura y los uniformes que estaban en el cuarto.Kasumi se despertó, me preguntó que pasaba, y sólo alcancé a abrazarla con fuerza.

-   Qué… qué te pasa, Ryuji?

-   Nada… no es nada, sólo quería abrazarte.

-   Hmmm –sonriendo y devolviendo el abrazo – qué pasó? Tuviste un mal sueño?

-   Uno no… varios…

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