- La mire por donde la mire, es una gorra, de eso no hay dudas- pensé
mientras palpaba la figura cuadrada sobre mi cabeza. Tras un nuevo forcejeo, me
di cuenta de que no podía quitármela de encima. De dónde salió? Y por qué está tan fija a mi cabeza? Bueno, creo que
como no me molesta para nada, no hay problema…
Intentaba ver mi reflejo en una de las
pantallas que había en las paredes.
Me dí cuenta que ya no llevaba conmigo el
uniforme escolar. No tenía mi saco, ni la camisa, ni la corbata. En su lugar,
vestía un traje que parecía sacado de un cómic americano de superhéroes, esos
de los nombres con “X”…
- El que me haya sacado el uniforme y me metió
en este cosplay es un pervertido – Pensé. La cara de otaku de Kidou Arakawa se me
apareció en la cabeza, riéndose.
Inspeccioné un poco el lugar en el que me
encontraba. Estaba buscando mis cosas, mi uniforme más que nada. De inmediato encontré mi mochila. Adentro estaba mi lapicera azul, tambien una con tinta roja y un marcador, un
cuaderno con espiral cuadriculado, un lápiz tipo B y algunos útiles sin
importancia.
Mi celular estaba allí también. Lo primero que
intenté hacer fue contactar a Arakawa. Por alguna razón creía que él tenía algo
que ver con este escenario tan increíble. Pero el directorio de números
telefónicos estaba vacío.
- Pero qué mier…? – Dije en voz alta. Tampoco
tenía los mensajes recibidos en la memoria. No había enviados, ni borradores,
nada de eso. Habría pasado algo con mi celular? Extraje la batería, luego la
volví a colocar y encendí el celular nuevamente. Esto me sirvió en el pasado
cuando tenía problemas con el maldito aparato. Pero los directorios seguían
vacíos. Marqué el número de emergencias y no pasó nada. Ni siquiera había un sonido que indicara que estaba conectando con la línea de emergencias, tampoco un mensaje pre-grabado ni el sonido del teléfono llamando. Ningún otro número de
los que sabía para situaciones de emergencia funcionaban tampoco. Esto pasaba con todos ellos, y también con el número de casa.
- No me digas que se me estropeó el celular… -
pensé. Lo único que funcionaba eran los ringtones, las funciones de calendario
y calculadora, y los Mp3. Ah, el Arkanoid también. Pero no era momento de
preocuparse por eso.
Me detuve a inspeccionar el lugar, con un poco
más de detenimiento.
Parecía un edificio de departamentos. Era un
largo pasillo, con varios monitores o algo así en las paredes. Desde donde me
había despertado podían verse tres de esas pantallas a mi izquierda. A la
derecha habían unas ventanas, redondeadas, y que poseían un cristal tan delgado
que parecía que fueran simplemente huecos en la pared.
Todo se veía demasiado ficticio. El néon de
los zócalos permitía que hubiera una leve iluminación en el pasillo. No había
ningún otro elemento a la vista, salvo un par de estructuras que parecían
floreros, pero que en lugar de plantas servían para sostener unas
construcciones raras que me recordaban a una Doble Helix de ADN.
Me acerqué a una de las pantallas de la
izquierda. Había un pequeño circulo rojo al lado, y arriba de él un número
grabado, 0520. Sobre la que se encontraba más allá figuraba el número 0521. En
efecto parecía la numeración de departamentos…
Toqué el circulo rojo, que parecía un botón, y
en el acto surgió una botonera en la pared. Me asusté un poco, porque no me lo
esperaba. La botonera parecía de las máquinas para leer tarjetas de crédito, sólo que adherida a la pared tras unas compuertas que se abrían con el botón rojo. Cada una tenía una ranura a la derecha y una pequeña pantalla
mostraba el mensaje: “Insert ID Key Card”.
Me quedé quieto por un segundo, embobado.
Cuando volví a reaccionar, me causó gracia.
- Qué buen truco! – dije en voz alta. Y allí me di
cuenta de algo.
Recordé que estábamos en época del Festival
Escolar, alrededor de dos semanas o así. Arakawa se estaba encargando de los preparativos con un grupo de nerds del curso, nos había dicho que planeaban realizar un evento como nunca antes se
vio. Este año decidí no participar. Siempre es igual. Puestos de concursos de
peces dorados, de adivinación, de tiro al blanco, de tests de pareja ideal… Los
festivales escolares suelen ser poco imaginativos. Es por eso, que con esta puesta en
escena, Arakawa me ha sorprendido.
Espero encontrarlo pronto y decirle que logró
un escenario increíble, seguro que atraerá más público que los demás cursos
este año.
Intenté ver si descubría cómo habían montado
todo el escenario. Los haces de luz de neón creo que no deben ser muy
complicados de construir para el club de electrónica, o tal vez tuvieron ayuda por parte del club de informática, por esto de la botonera… La verdad no recuerdo que se hubiera hecho alguna presentación tan avanzada en ningún otro taller cultural. Sea como fuere, se estaban superando a sí mismos con este trabajo.
Me aproximé a una de las ventanas a ver si
descubría en qué parte del colegio habían armado todo, cuando escuché una voz
que me gritó:
- HEY! SALÍ DE AHÍ IMBÉCIL! QUE TE VAN A
VER!!!
Me di vuelta y antes de poder preguntar, un
tipo con un traje igual al que yo vestía se arrojó encima mío tumbándome en el
suelo.
- Vas a arruinar la misión, Higuchi! – Dijo
aquel tipo tras un forcejeo leve. Me dí cuenta de que era Hirano. Sentí alivio
de haber encontrado a alguien que me pudiera explicar el asunto.
- Hirano! También vas de cosplay? Jajaja! Qué
bueno! Cuando armaron todo esto? – Le pregunté.
- SHHHH! – Siseó con algo de furia – De qué
estás hablando? Estás idiota? Cómo se te ocurre moverte a la vista de todos?
Me quedé boquiabierto por un momento. La actuación de Hirano era convincente. Era la
primera vez que lo veía meterse tanto en un papel. Usualmente odiaba participar
en eventos o actos escolares. Evitaba todo lo que no lo hiciera verse “cool”.
- Wow, realmente bien actuado! Qué se supone
que sos? Un Marine? O un Mecenario? No, creo que por tu carácter debés ser
algún tipo de militar, no?
- Pero de qué demonios estás hablando? Y dónde
está tu arma? – Me preguntó, con el mismo tono de antes – Tenemos sólo una
oportunidad de eliminar a Kidou Arakawa, y muy pocas municiones, así que no
cagues la misión, me oís?
Me entregó una pistola de aspecto futurista.
Parecía sacada de esas películas antiguas de invasores espaciales y demás,
aunque estaba increíblemente bien hecha. No creo haber visto juguetes como este en ningún lado, así que la réplica (por llamarla de algún modo) seguramente también era original, hecha en algún taller o club de la escuela. El club de modelismo quizás? Cuando fue que se pusieron todos de acuerdo? En fin... Creí atar los cabos. Me imaginaba una especie
de paintball, en la que teníamos que capturar al líder enemigo. Calculo que
Arakawa era una especie de “Final Boss” por como reaccionó Hirano. Si todo era una puesta en escena ideada por él sería lógico.
- Claaaaaaaaaaaaro – dije – Matar a Arakawa.
Exacto. Porque Arakawa es un... eh... convicto?
- Traficante de Armas. Criminal. Asesino. Y de
los más buscados. – Dijo Hirano –
Me causó gracia la seriedad con que lo dijo.
–Claro, claro. Una escoria. – Me imaginé a
Arakawa vestido como Bobba Fett y me hizo tentarme más. Hirano seguía
mirándome fija y seriamente.
- Higuchi, estás drogado o algo así? – Me
preguntó – Estamos en un momento crucial para la Resistencia, y vos te cagás de
risa? Qué carajo te pasa?
La "Resistencia"? Seguía sorprendiéndome la actuación de Hirano,
lo cual no evitó que me tentara. Eso lo molestó más.
- Bueno, bueno – le dije entrecortado por las
risas – podrías pasarme tu celular así llamo a alguien? El mío no funca más…
Me miró extrañado.
- Que te pase un qué?
Sonreí y dejé escapar unas risita. Le pasé mi
celular, pero actuó sorprendido al verlo y lo dejó caer al piso, levantándose
algo nervioso.
- Qu-qué es eso? – Dijo – Una nueva arma? Una
bomba tal vez???
Esta vez me molestó que siguiera actuando como un tonto.
Quería contactarme con alguien, seriamente, en verdad quería que me prestara su
celular, pero él seguía jugando a los Jedi Knights.
- Ya podrías cortarla con--- No terminé mi
frase cuando vi que súbitamente Hirano parecía emitir un brillo blanco a su
alrededor. Como un aura, un resplandor que se encendió levemente por unos segundos y luego gradualmente se desvaneció.
- Cortarla? – preguntó Hirano. Vi sobre su
pecho un haz de luz como el de los punteros láser, que entraba a través de la
ventana.
- CUIDADO!!! – dije, y por instinto me arrojé
sobre él, apartándolo de la ventana. En ese instante, un silbido muy agudo pasó
cerca nuestro, y dónde hace unos instantes estaba la botonera con el 0520
grabado, ahora había una gran masa sin forma, que parecía metal fundido, como
si la pared fuera manteca derretida. La miré embobado. Esta vez se habían
superado con el truco.
- La puta madre! – Dijo Hirano – Ya saben que
estamos acá! Volvamos! – Me sacó de mi trance cuando me ayudó a levantarme y me
guió por unas escaleras. Todavía seguía viendo las luces de neón, que
iluminaban todo el corredor, y en mi mente estaba vívida la imagen del “metal
fundido”. Realmente sarpado. El montaje que habían conseguido era increíble. No sólo se habían superado con ese efecto, estoy seguro que es algo que no se ha visto antes en los talleres de la escuela. Arakawa debía conocer gente que trabajaba en efectos especiales.
Sí. Seguro era eso.
Casi sin darme cuenta, llegamos a un pequeño
refugio, que estaba conectado con un pasaje subterráneo, por el que Hirano me guió.. Todo estaba muy bien caracterizado, como el edificio
anterior. Este lugar era algo más decadente, como “post-apocalíptico”. Allí vi
a varios compañeros de curso, todos con el cosplay futurista/mutante y las armas raras. Me emocionaba
la idea de cómo habían logrado armar un evento tan bueno, y de cómo todos se
habían puesto las pilas y colaborado con esto. No creía que nadie se engancharía
a vestirse así, o a actuar como si todo fuera real. Era magnífico. Seguro que
durante generaciones se iba a hablar del trabajo hecho por nuestro curso, como
una leyenda de la escuela o algo así. Por cierto, donde estaba todo esto? En el gimnasio? Por lo menos un baldío entero para ambas locaciones sería necesario para armar todo esto!
Todo el lugar parecía un pueblo que había sido
arrasado por algún tipo de combate armado. Había ruinas, fragmentos de
viviendas que se caían a pedazos. Todos enfundados en sus trajes y portando sus
armas como si esperaran cualquier tipo de ataque por parte del enemigo. La
ambientación parecía de Mad Max o de Hokuto no Ken. Realmente se habían gastado
en armar todo. Casi hasta me arrepiento de no haber participado.
En ese momento todos comenzaron a reunirse en
lo que parecía el centro del lugar. No podía creerlo. Kasumi se encontraba
allí, usando también aquel uniforme raro, aunque era una versión femenina del
mismo. Dejaba ver la espalda y llevaba los brazos y muslos descubiertos. A
diferencia del uniforme masculino, el de ellas cubria desde el cuello hasta la
frente, dejando la cara y el pelo descubiertos. Y tenian hombreras, rodilleras
y tobilleras más abultadas que las nuestras. Aún así dejaban ver bastante… no
creía que Kasumi se animara a vestir algo así. Será que le gusta hacer cosplay?
Me excitaba un poco la idea de una novia cosplayer.
Kasumi reunió a todos y comenzó a dar una
especie de discurso sobre detener a algo o alguien a quien llamaban
“Stronghold”. Todos parecían entusiasmarse con las palabras de Kasumi. A ella
le había tocado el papel de líder?
Cuando mencionó a Arakawa, llamó a Hirano para
que reportara como había resultado la misión de asesinarlo, ya que eso parecía
formar parte de una estrategia para ir reduciendo el poder de Stronghold.
Hirano se adelantó y comentó lo sucedido. Íbamos a sorprenderlo cuando entrara a ese edificio, y tratar de eliminarlo antes de que se encontrara con sus contactos. Pero dijo con algo de temor y
vergüenza que la misión había fallado y que no había podido eliminar a Arakawa.
Al parecer era una oportunidad de oro.
Kasumi se enfureció con él, y Hirano se
defendió diciendo que yo había interferido mostrándole un objeto extraño.
Kasumi se acercó y me dijo:
- Qué objeto era? Si lo tenés dámelo ahora
mismo. – con un tono de voz y una actuación que harían temblar a más de uno,
totalmente opuesta a la chica que cursa conmigo.
Me sonreí por la forma en que se había tomado
su papel, y saqué mi celular para mostrárselo. Entonces cuando lo vio, no sólo
ella sino todos actuaron como si fuera una bomba o algo así, y Kasumi lo dejó
caer. En ese instante se encendió el reproductor de MP3.
“Miageta yozora no hoshitachi no hikari/
Inishie no omoi negai ga jidai o koe- - -“ –comenzó a sonar en mi celular.
Algunos se asustaron y otros le apuntaron con sus armas. Incluso Kasumi.
- Qué demonios es eso??? – gritó, con algo de
temor en su mirada mientras apuntaba con su arma. – Q-quién es el que está
hablando??? Estás mandándole datos a alguien? Sos un espía???
- No, no, no! – grité mientras me arrojaba al
celular, para seguirles el juego – No es un demonio, ni soy un espía, solamente
es Orange Range, es una canción de ellos!
- A eso le llamas canción? – murmuraron
algunos.
- Debe ser un transmisor, hay que destruirlo!
– dijeron otros
- Basta! – dijo Kasumi, y de inmediato cesaron
las voces. - Permítanme, yo me encargaré de destruirlo...
- Alto! Ese objeto no parece peligroso! – Dijo
alguien a lo lejos, y se acercó. Era Seto, también enfundado en su traje. – Yo
los ví cuando Higuchi le entregó esa cosa a Hirano, pero nada pasó. Simplemente
que Hirano se exaltó y reveló su posición a nuestros enemigos. De no ser por
Higuchi, él hubiera muerto!
- Es cierto – Dijo Hirano – Esa cosa suya
arruinó la misión, pero también fue Higuchi quién me salvó.
Me había sorprendido la aparición de Seto. Y
como no podía ser de otro modo, me ayudó a resistir a aquella turba. No hay
nadie mejor que Seto.
Kasumi tomó el celular como si fuera algo
infeccioso, y dijo
- De todos modos, lo tomaré hasta que podamos
estudiarlo y ver si es tan inofensivo como Seto dice que es. Ninguna objeción
verdad? –Agregó mientras me miraba fríamente –
- Ninguna. – respondí – Adelante.
- Bien. - agregó. Luego giró para ver a los demás integrantes de aquel grupo y les dijo -Atención todos! Como el
intento de interceptar a Kidou Arakawa fracasó, intentaremos repetir el plan
cuando se encuentre viajando hacía la Citadel donde se oculta Stronghold.
Necesitaremos un Sniper y un grupo de diez personas o menos para que les
bloqueen la entrada a la Citadel para ganar tiempo y que ofrezcan resistencia en
caso de que nos descubran. Nos reuniremos a las 0600 horas. Hasta entonces
descansen.
No bien terminó su discurso, todos levantaron
sus manos cerrando su puño, y gritaron a la vez una especie de
"Osssuuuu" como si fuera un saludo militar. Estaba claro que Kasumi
era la líder. me gustaba mucho que tan en serio se estaban tomando todo el asunto, pero de verdad quería que me explicaran como iba a ser todo eso de sorprenderlo, el Sniper y eso... Más que nada, explíquenme como hicieron lo del muro derretido!!! De todos modos, me acerqué a ella para hacerle una broma.
- Sabés? – le dije – Hay formas más fáciles de
conseguir mi número, Kasumi… -intenté tomarla de la cintura (ese uniforme la
hacía ver realmente sexy), pero me apartó bruscamente con su mano. Y acto seguido me golpeó con la palma de su mano en la cara. No fue una actuación, fue un golpe en serio. Me quedé estupefacto, sin entender porqué me golpeó en serio.
- Pero qué estupidez estás haciendo? – dijo
enervada. – Intentalo otra vez y te meto preso! No olvides quien es tu superior
acá! Y no te atrevas a llamarme por mi nombre, soy Hinageshi! – Se dio vuelta
con fuerza y siguió su camino. Murmuró la palabra “Idiota” mientras se iba.
Esta vez no me dio mucha gracia la actuación,
pero debo admitir que lo hacía bien. Igual creo que puedo recuperar el celular
dentro de un rato. Por ahora me intrigaba ver como seguía el juego.
Vi a Seto y me acerqué a él.
- Seto! Gracias por defenderme hace
un momento!
- N-no te p-preocupes. Menos mal que estuve
ahí para ver todo… - dijo tímidamente
- La verdad es que no me
percaté que estabas ahí, y luego de la explosión salimos corriendo así que… Por
suerte también pudiste escapar! – le dije animadamente.
- S-sí… Por suerte el enemigo tampoco me vio,
jeje…
Por un segundo, mientras hablaba con Seto, me
pareció ver que él también tenía un aura como la de Hirano. Sólo que la de él
era intermitente. Luego de parpadear un par de veces se disolvió del mismo modo
que cuando vi a Hirano. También me dí cuenta que, gradualmente desde que ayudé
a Hirano, todo parecía verse más brillante. Más luminoso. Similar al aura que
tenía Hirano en ese momento. Sólo que ahora cubría todo mi campo visual, aunque
de manera tenue.
- Pasa algo?
- Preguntó Seto.
- No… no es nada – dije – Creo que estoy algo
cansado, eso es todo.
- Sería mejor que durmieras un poco. No
tenemos mucho tiempo hasta que tengamos que ir a la misión…
- Es verdad. – Le respondí – Voy a tomar una
siesta. Despiértenme cuando sea hora de partir, ok? – Seto asintió con la
cabeza y se marchó. Yo me recosté en una cama dentro de una de las viviendas en
ruinas y seguía divirtiéndome la idea de este escenario. Ya podía ver la cara
de los alumnos asistieran a este evento en el Festival Escolar. Y los de la escuela del distrito rival? Ja! Seguro que pasarían años hasta que finalmente se olviden de toda esta puesta en escena! Nuestra escuela iba a ser famosa!
Poco a poco me fue ganando el sueño. Y me di
cuenta que la luz brillante comenzaba a expandirse. Gradualmente, todo lo que
veía se envolvía con esa luz. No me dio tiempo a nada. Me quedé profundamente
dormido.
No tenía idea de cuanto tiempo había pasado
desde que me había dormido. Ya no se veía todo brillante. Tenía los ojos
cerrados, pero se veía todo en oscuridad, como debe ser, y no como una gran luz
blanca.
Ya había dicho que nunca fui bueno para
levantarme por las mañanas. Así que me quedé remoloneando un poco.
No mucho, ya que alguien me forcejeaba
levemente con su mano, mientras me decía: “Despertate, Ryuji. Despertate de una
vez”
Abrí los ojos esperando ver la imagen de mi
vieja. Pero no podía ser. La voz era de un hombre. Sería Papá?
Cuando abrí los ojos, vi a Arakawa mirándome.
-Por fin! Cómo podés dormirte en este lugar?
Realmente sos un irresponsable! - Dijo
Arakawa con una cara burlona.
De inmediato me acordé del evento, del
traficante de armas que debíamos capturar y todo el asunto de la lucha con
Stronghold y demás.
Qué hacía nuestro objetivo en nuestra base?
Cómo se le ocurre bajar la guardia así?
Seguro era muy tarde ya y vinieron a buscarme
para contarme como es el evento en sí antes de irnos a casa. La verdad tenía ganas de irme a casa a seguir durmiendo, así que por mí estaba bien.
Quise gastarle una broma, así que aunque
estaba algo somnoliento, palpé hacia el costado de donde me había dormido,
hasta que encontré mi arma.
Le apunté a Arakawa y con un inglés muy malo
le dije
- Game Over, Mister Arakawa!
El rostro de Arakawa empalideció. Sudaba
mucho. Su cara mostraba terror. Pánico.
Por un instante, me pareció ver de nuevo el
aura misteriosa, como había pasado con Hirano y Seto, sólo que la de Arakawa
era roja. Un destello rojo, como un latido, se apareció por unos segundos alrededor de Arakawa. Quiso retroceder, pero ya era tarde.
- U-un momen--- gritó Arakawa, pero fue
interrumpido.
Entonces ocurrió lo impensable.
Maldición. Por qué tuvo que pasar eso?
Cuando apreté el gatillo, la cabeza de Arakawa
explotó como un melón.
No fue un disparo con ese leve silbido, como el que había
intentado matar a Hirano y que derritió todo un muro mucho antes.
Fue una explosión, con olor a pólvora y todo. El arma que tenía en las manos no era una réplica. No tenía aspecto de ser algo del futuro, o de ciencia ficción. Era un revólver. Un revólver normal. Un revólver real!
Me salpicó la cara. Era sangre. Sangre de
Arakawa.
Mierda, eso no era un truco. El olor. La viscosidad. Era real... No había forma de
que fuera un truco.
- UUUWAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!!!! –
grité, al tiempo que empecé a sentir arcadas.
Me di vuelta hacía el suelo, y empecé a vomitar. Eran arcadas muy violentas, y durante un buen rato estuve vomitando.
Cómo podía ser? A quién se le ocurre usar
armas de verdad? Que demonios estaba pasando???
Entonces escuché a alguien gritar “TRAIDOR!”
Intenté levantar la cabeza, pero la sensación
de náuseas no me lo permitió.
“Traidor!!! Le disparó al Teniente Arakawa!!!
Atrápenlo!"
La voz era la de Matsuyama. Nunca había
escuchado a Matsu gritar así. Quise confirmarlo, pero mi respuesta fue un golpe
en la cabeza, seguido de un par de patadas en el estómago. Varias personas me
rodearon y continuaron golpeándome.
Con sus botas, sus puños y las culatas de sus
armas.
Eso tampoco era una actuación. Me golpeaban en serio. Con furia, con sed de sangre... con ganas de matar...
Eso tampoco era una actuación. Me golpeaban en serio. Con furia, con sed de sangre... con ganas de matar...
Sólo escuchaba gritos de “Traidor!”,
“Mátenlo”, “Es un asesino”, “Es un espía” etc…
Los golpes que recibí y la sensación de
náuseas me impedían resistirme. Sentí que me arrastraron hasta algún lugar.
No sabía bien dónde estaba, pero parecía un
lugar húmedo y cerrado.
Me ataron las muñecas a un par de grilletes en
la pared. Estaba apenas sostenido por mis brazos, ya que las piernas estaban
muy débiles como para mantenerme.
Es la primera vez que recibía una paliza. Era
peor de lo que creía. Por qué me habían golpeado así? Y fueron. además, mis
propios amigos??? Qué demonios había pasado? Esto es parte del evento? Pero…
Teniente Arakawa??? No era un terrorista?
Cuando por fin abrí los ojos, me di cuenta de
algo. Ya no llevaba el uniforme cosplay futurista. Tampoco estaba en un
edificio con pantallas, botones, ni neón. Había barro por todos lados, llevaba
puesto un uniforme militar de lo más común, como los de la Segunda Guerra Mundial, de
un color que se mimetizaba con el del suelo, y tenía botas negras.
A mi lado había armas, pero ninguna tenía el
aspecto futurista de antes. Eran fusiles, ametralladoras, granadas, pistolas y
revólveres de todas clases. Aquél lugar parecía un depósito de municiones. Pero
habían también unas sillas, mesas y objetos que me recordaron a salas de
interrogatorio… O de tortura…
- Qué demonios pasa??? – grité.
No hubo respuesta.
Mi boca estaba mezclada con mis vómitos y la
sangre que me habían hecho escupir por la golpiza que me dieron.
Sentía magullones en todo el cuerpo.
Acababa de matar a una persona.
A uno de mis amigos.
A Kidou Arakawa…
La sala empezó a brillar con una luz roja. Se propagó por todos lados como el resplandor blanco que iluminaba toda la base futurista de Kasumi y compañía.
Roja...Igual a la tenue luz roja con la que brilló Arakawa
antes de recibir mi disparo.
Pero ahora lo inundaba todo, todo a donde fuera que mirara...
Pero ahora lo inundaba todo, todo a donde fuera que mirara...
No entiendo que pasa.
Que está ocurriendo?
Poco a poco sentía que perdía el sentido…
Y entonces me di cuenta de algo…
Aún tengo esa gorra cuadrada en la cabeza…
Aún tengo esa gorra cuadrada en la cabeza…
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